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·6. Juni 2026
17 años de la primera gran gesta de Iago Aspas

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El momento que cambió la historia del Celta (Foto: Atlántico Diario)
El 6 de junio de 2009 es un día que quedará para siempre en la memoria del celtismo. Ese día comenzó la historia del jugador más importante en los más de cien años de vida del club celeste. Era la antepenúltima jornada de Liga, y el Celta recibía al Deportivo Alavés en un duelo directo por la permanencia. El equipo celeste, que finalizó la primera vuelta cerca de la zona de ascenso, entró en una vorágine de malos resultados que le llevaba irremisiblemente hacia los puestos de descenso.
Aquel sábado de junio Eusebio Sacristán, que había sustituido a Pepe Murcia unas semanas antes como entrenador del equipo, no podía contar con Dinei ni Ghilas, los dos delanteros titulares del equipo, por lo que decidió convocar a Iago Aspas y a Joselu. Este último ya había debutado un mes antes en un partido ante la UD Las Palmas, pero Aspas no había entrado nunca en la convocatoria. Sin embargo, cuando la cosa se complicó en la segunda mitad, y el empate inicial no se movía, Eusebio miró al banquillo y llamó a Aspas. El resto de la historia es de sobra conocida. Nada más saltar al campo puso a prueba al meta rival y a diez minutos para el final adelantó al Celta poniendo el 1-0 que en ese momento le daba la salvación. El Alavés, que fue mejor en el tramo final, logró el empate sobre la bocina, pero en tiempo de descuento, y justo después de que Falcón salvase el 1-2, volvió a aparecer Aspas para cazar un rechace tras un disparo de David Rodríguez y poner el 2-1 que llevó el éxtasis a Balaídos. Con esos tres puntos el Celta se salvaba matemáticamente del descenso, y aunque el empate o incluso la derrota todavía no eran definitivos porque restaban dos jornadas más, la inercia del equipo y la dinámica de resultados invitaba a pensar que de no ganar ese partido, el descenso podía ser más que real. Con un Celta inmerso en un complicado proceso concursal, la situación habría sido dramática en caso de caer a la división de bronce. Ese triunfo le dio aire al equipo y creó una estrella que jamás se borrará del firmamento celeste. Iago Aspas sería historia aunque solo hubiera hecho aquello, pero lo que vino después hizo empequeñecer esa gesta y convertirla en una más de las muchas que le han convertido, por unanimidad abrumadora, en el mejor jugador de la historia del club, y sin duda alguna en el más querido. Y 17 años después sigue formando parte de la plantilla céltica. Dentro de un año estará retirado del fútbol, pero su leyenda jamás se apagará.







































