Un 10 Puro
·15. Juni 2026
Ayari, Isak y Gyokeres le roban la cartera a las blanditas madres tunecinas

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·15. Juni 2026

Acababa de empezar el partido y Yasin Ayari marcó con un formidable disparo el 1-0. No se engañen: pese a su nombre, Ayari es sueco, nacido en Estocolmo de padres marroquíes y tunecinos. Precisamente el rival ante el que anotó su quinto y su sexto gol (éste, a segundos del final del encuentro) como internacional estuvo intentando convencerle para que defendiera a Las Águilas de Cartago, sin éxito.
Ayari aprovechó un rebote tras una doble ocasión de Isak y Gyokeres para mandar un zurriagazo a la red. La jugada sirvió para demostrar que los delanteros nórdicos iban a ser una pesadilla para Túnez, una selección típica del norte de África (hasta la irrupción de Marruecos estos últimos años): fútbol de seda pero mandíbula de cristal. Porque en la zaga los tunecinos son unas madres, y lo mostraron sin ningún recato.
Ser tan blanditos atrás es siempre un problema, pero si además delante tienes a dos bichos como el propio Gyokeres y Alexander Isak, una pareja habituada a batirse el cobre en la Premier y en la Champions, aquello puede acabar en tragedia. No lo fue porque Suecia tampoco es precisamente la que fue subcampeona del mundo en 1958, pero excepto en veinte minutillos de partido, el triunfo nunca peligró.
Así que entre error tunecino y ocasión nórdica, Isak (un gol y dos asistencias) y Gyokeres (un tanto y un pase de gol) se las compusieron para sumar los tres primeros puntos mundialistas para los suecos, con la curiosidad además de que Svanberg marcó el que posiblemente sea el gol más rápido de un suplente en la historia del fútbol: entró desde el banquillo en una falta lateral, remató y gol. Tres segundos de juego para marcar. Ante Japón y Países Bajos no lo tendrán tan sencillo.







































