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·25. Januar 2026

Bournemouth lo mereció mientras Liverpool se hunde en la Costa Sur

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Bournemouth 3 – 2 Liverpool – Autopsia de la Premier League

Por Steven Smith

Tras una racha de empates en la Premier League que drenaron la confianza en lugar de generar impulso, el Liverpool llegó a la costa sur necesitando claridad, control y, sobre todo, madurez. Lo que siguió fue otro capítulo en una temporada que sigue deshilachándose de forma familiar: momentos de calidad arruinados por fragilidad estructural, gestión reactiva e incapacidad para dictar los partidos contra rivales organizados y comprometidos.


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El equipo local mereció su victoria. Ese hecho, más que el propio marcador, debería encender las alarmas en Anfield.

Primera parte

Una temprana sensación de inquietud se asentó rápidamente sobre el rendimiento del Liverpool. Pese a dominar la posesión, los Reds se mostraron frágiles sin balón y, con él, dolorosamente previsibles. Bournemouth, disciplinado y directo, se conformó con ceder territorio y esperar las inevitables ocasiones, ocasiones que el Liverpool sigue ofreciendo con alarmante regularidad.

El primer gol fue una advertencia ignorada. Evanilson se desmarcó con demasiada facilidad, con Alex Scott disponiendo de tiempo para elegir un pase que dividió la estructura defensiva del Liverpool; la lesión de Joe Gomez instantes después solo agravó la inestabilidad, forzando un reajuste temprano que alteró aún más el ritmo.

Siete minutos después, llegó el segundo. Alejandro Jiménez fue habilitado para ponerse en posición de gol con demasiada comodidad, con Virgil van Dijk culpable por su colocación y reacción. El Liverpool perdía 2–0 casi sin haber sido exigido en volumen, pero fatalmente expuesto en acciones de calidad.

Irónicamente, la respuesta del Liverpool no llegó por presión sostenida, sino a balón parado. El centro de Dominik Szoboszlai fue perfecto, y Van Dijk enmendó parcialmente con un cabezazo imponente justo antes del descanso. Fue un salvavidas, pero uno que ocultó lo mal que el Liverpool había controlado la primera mitad.

Segunda parte

El reinicio trajo más de lo mismo en cuanto a territorio, pero poco en cuanto a inventiva. El Liverpool movió el balón sin fin, el Bournemouth se replegó más, y el patrón se volvió deprimente y familiar. Bloque bajo. Centro congestionado. Centros sin convicción.

La entrada de Andy Robertson aportó urgencia y liderazgo por la izquierda, mientras que Curtis Jones y Hugo Ekitike inyectaron la verticalidad que tanto se necesitaba. Sin embargo, una vez más, el Liverpool dependió del brillo individual más que de una estructura ofensiva cohesionada.

Ese brillo llegó a través de Szoboszlai. El húngaro se ha convertido en el corazón emocional y táctico del Liverpool, y su empate —asistido por Salah— nació de la determinación más que del sistema. Con el 2–2, el Liverpool tenía impulso, territorio y superioridad numérica en la posesión.

Lo que no tenía era control.

Con el descuento aproximándose, el Liverpool siguió empujando de forma temeraria, dejando espacios que el Bournemouth había esperado 95 minutos para explotar. El gol de la victoria de Amine Adli fue devastador, pero no sorprendente. El Liverpool estaba abierto, estirado y desorganizado: señas de un equipo que persigue resultados en lugar de gestionar los partidos.

Reflexiones finales

El Liverpool terminó con un 67% de posesión y 11 saques de esquina, pero generó solo 0.83 xG. El Bournemouth, con un 33% del balón, produjo 2.30 xG y marcó tres veces. Esas cifras cuentan la historia con más claridad que cualquier excusa de pospartido.

No se trató del viento, la fatiga o la mala fortuna. Se trató de un equipo mal equipado para derribar bloques bajos, de un entrenador reacio a rotar o adaptarse, y de una plantilla cada vez más dependiente de Szoboszlai para enmascarar problemas más profundos.

Cinco victorias en la Premier League desde septiembre es un contexto de forma de descenso aplicado a campeones. El liderazgo se siente ausente. La estructura se siente improvisada. La confianza se siente frágil.

La temporada no está perdida, pero está a la deriva. Y la deriva, a este nivel, es imperdonable.

Predicción de Steven Smith antes del partido:

Bournemouth 2 – 2 Liverpool

Este artículo fue traducido al español por inteligencia artificial. Puedes leer la versión original en 🏴󠁧󠁢󠁥󠁮󠁧󠁿 en este enlace.

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