Agente Libre Digital
·3. Juli 2026
Crónica: Portugal sobrevivió al susto y apagó la última función de Modrić

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·3. Juli 2026

Cristiano Ronaldo y Luka Modrić volvieron a compartir escenario en una Copa del Mundo, pero fue Portugal quien escribió el capítulo más feliz. Tras dominar gran parte del encuentro, el conjunto luso remontó el gol de Ivan Perišić y selló su pase a los octavos de final con un agónico 2-1, dejando a Croacia con la ilusión rota en Toronto.
El Estadio Toronto abrió sus puertas para uno de los cruces más atractivos de los dieciseisavos de final. De un lado aparecía una Portugal que había avanzado como segunda del Grupo K; del otro, una Croacia que llegó tras finalizar segunda del Grupo L. Sin embargo, más allá del boleto a los octavos, el partido reunía a Cristiano Ronaldo, disputando su sexta Copa del Mundo, y a Luka Modrić, presente en la quinta de su carrera. Dos leyendas que, probablemente, protagonizaban uno de sus últimos grandes enfrentamientos sobre el escenario más importante del futbol.
El encuentro comenzó con un aviso de Croacia. Apenas al minuto 3, Ante Budimir conectó un remate que terminó en las manos de Diogo Costa, dejando claro que los balcánicos también querían asumir protagonismo.
La respuesta portuguesa fue inmediata. Bruno Fernandes y Vitinha obligaron a intervenir en dos ocasiones a Dominik Livaković, quien comenzó a construir una actuación memorable bajo los tres palos. El guardameta croata volvió a aparecer pocos minutos después, mientras Bruno Fernandes, Cristiano Ronaldo y Pedro Neto encontraban espacios, pero no la precisión necesaria para abrir el marcador.
El conjunto dirigido por Roberto Martínez monopolizó la posesión desde los primeros compases. Con paciencia, circulación constante y cambios de orientación, Portugal buscaba romper el orden defensivo de un equipo croata que resistía gracias a la experiencia de Luka Modrić y al trabajo colectivo de su mediocampo.
Al minuto 17, Rúben Dias vio la primera tarjeta amarilla del encuentro tras una falta sobre Ante Budimir, aunque el desarrollo apenas se modificó.
Las oportunidades seguían acumulándose. Nuno Mendes generó peligro desde el tiro de esquina, João Cancelo encontró un preciso centro para Cristiano Ronaldo, y el delantero portugués también probó fortuna con un potente disparo que terminó estrellándose en Marin Pongračić.
Con el paso de los minutos, Croacia intentó adelantar líneas. Martin Baturina encabezó la presión alta y Ivan Perišić comenzó a convertirse en la principal amenaza ofensiva del conjunto dirigido por Zlatko Dalić.
Pese a ello, el dominio seguía perteneciendo a Portugal. Al descanso, el conjunto luso registraba cerca del 69% de posesión y había generado las oportunidades más claras, aunque la extraordinaria actuación de Dominik Livaković mantenía el empate sin goles.
La segunda mitad comenzó con un movimiento en el banquillo croata. Igor Matanović ingresó en sustitución de Ante Budimir, buscando darle mayor frescura al ataque.
Lejos de conformarse, Portugal salió decidido a mantener el control del encuentro, presionando alto e impidiendo que Croacia construyera desde el fondo. Sin embargo, cuando mejor parecía sentirse el conjunto portugués, llegó el golpe inesperado.
Al minuto 53, Ivan Perišić encontró un espacio dentro del área, controló el balón con categoría y definió para poner el 1-0, silenciando momentáneamente el Estadio Toronto.
El tanto obligó a Portugal a adelantar todavía más sus líneas. La respuesta no tardó en aparecer y el dominio terminó encontrando recompensa con el empate, devolviendo la tranquilidad a los dirigidos por Roberto Martínez.
Lejos de derrumbarse, Croacia reaccionó con valentía y generó al menos 2 oportunidades claras para recuperar la ventaja, pero la falta de contundencia terminó pasándole factura.
Cuando el partido parecía dirigirse al tiempo extra, apareció la conexión que tanto había buscado Portugal durante toda la noche.
En los minutos finales, Rafael Leão desbordó por la banda izquierda y colocó un centro preciso que encontró la cabeza de Gonçalo Ramos. El delantero conectó con potencia para firmar el 2-1 y desatar la euforia portuguesa.
Todavía quedaba tiempo para una última dosis de dramatismo. El árbitro noruego Espen Eskås añadió 5 minutos, aunque el encuentro terminó extendiéndose 2 más.
En la última jugada del partido, un balón cayó dentro del área portuguesa. Tras una serie de rebotes, Joško Gvardiol terminó enviándolo al fondo de la red. Croacia celebró el empate con todo, pero la ilusión duró apenas unos instantes.
La revisión en el VAR confirmó un fuera de juego de un futbolista croata que, aunque no tocó el balón, participó en la acción intentando disputar la jugada. El gol fue anulado y, segundos después, llegó el silbatazo final.
Portugal sobrevivió al susto y aseguró su lugar en los octavos de final. Croacia, en cambio, se despidió del Mundial dejando una imagen competitiva, pero con la amarga sensación de haber estado a centímetros de cambiar la historia.
Los Mundiales no solo entregan clasificaciones; también cierran capítulos inolvidables. Cristiano Ronaldo y Luka Modrić volvieron a compartir un escenario que ambos ayudaron a engrandecer durante más de 2 décadas. Esta vez, el desenlace favoreció a Portugal, que encontró en su perseverancia el premio a un partido donde nunca dejó de creer. Croacia cayó con dignidad, mientras el futbol, una vez más, recordó que incluso las historias más grandes también llegan a su último acto.







































