OneFootball
Alejandro Diago·29. Juni 2026
In partnership with
Yahoo sportsOneFootball
Alejandro Diago·29. Juni 2026
Imaginate tener a todo un país en contra, viajar a México bajo una lluvia de críticas y terminar dándole la vuelta olímpica en la cara de toda una selección alemana. Hace exactamente 40 años, un 29 de junio, la Selección Argentina tocaba la gloria en el Estadio Azteca.
Aunque hoy la Scaloneta es el motor de todo un país, el mito de la mística Argentina nació ahí, en un Mundial que consagró a Diego Armando Maradona como el D10S definitivo del fútbol, pero que también exigió el sacrificio supremo de un grupo de gladiadores que se vaciaron por la camiseta.
México 86 fue el jardín de Diego. Nadie en la historia del deporte dominó un torneo de esa manera. El genio de las medias bajas ya venía de vengar la historia contra los ingleses con el gol más hermoso de todos los tiempos y de frotar la lámpara ante Bélgica.
En la final, marcado de a tres y bajo un calor asfixiante, el "10" aguantó cada patada como un guerrero. Y cuando las papas quemaban tras el empate alemán, con un solo toque de zurda entres líneas, metió la asistencia quirúrgica para que Jorge Burruchaga corriera hacia la inmortalidad y sellara el 3-2.
Pero Diego no estuvo solo; se rodeó de hombres de acero. José Luis "El Tata" Brown abrió el camino con un golazo de cabeza y jugó media final con el hombro dislocado, mordiendo la camiseta para hacerle un agujero y apoyar el dedo gordo para no salir.
Al lado, Jorge Valdano se jugó la vida corriendo toda la cancha y clavó el 2-0 parcial, coronando un torneo descomunal.
El cerebro de esta locura fue Carlos Salvador Bilardo. Perseguido y vilipendiado por la prensa y el gobierno antes del torneo, el "Doctor" armó un búnker indestructible. ¿Su mejor lección? Ganar la Copa y avisar con grandeza: "En la vida nunca hay que buscar la revancha". Cuatro décadas después, esa estrella sigue enseñando qué significa ser argentino.
📸 2023 Hulton Archive
Live







































