Informa Betis
·8. Januar 2026
El centenario de Lo Celso visto más allá de los números

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·8. Januar 2026

Giovani Lo Celso alcanzó los 100 partidos con el Real Betis Balompié en un momento que define bastante bien su segunda etapa en el club: entre el reconocimiento a su talento y la sensación de que todavía puede dar un paso más. No es una cifra menor. Llegar a los cien encuentros con un equipo como el Betis, con su exigencia y su contexto cambiante, está al alcance de muy pocos. Y eso, por sí solo, ya habla de la importancia que ha tenido el argentino en esta etapa.
Es imposible analizar a Lo Celso sin hablar de su irregularidad. En su regreso a Heliópolis no siempre ha sido el futbolista continuo que muchos esperaban. Ha habido partidos en los que apenas ha entrado en juego, momentos en los que el equipo necesitaba un líder creativo y él no terminó de asumir ese papel, especialmente cuando Isco no estaba sobre el césped. Esa sensación de “partido desaprovechado” ha aparecido más de una vez y ha generado debate en la grada.
Manuel Pellegrini ha intentado normalizar esa situación, restándole dramatismo y protegiendo al jugador en público. Y seguramente no le falte razón. El contexto no siempre ha sido favorable, las lesiones han tenido su peso y no todos los futbolistas rinden igual en todas las fases de la temporada. Además, Lo Celso nunca ha sido un jugador de constancia mecánica, sino de inspiración, de momentos.
Aun así, sería injusto quedarse solo en lo negativo. Porque cuando Lo Celso está bien, el Betis es otro. Es un futbolista con una calidad indiscutible, con una lectura del juego superior a la media y con la capacidad de ordenar al equipo desde la pelota. Su primer toque, su manera de girarse entre líneas y su visión para filtrar pases siguen marcando diferencias. No es casualidad que, incluso en sus etapas más discretas, siga siendo un jugador clave en los planes del entrenador.
También hay que valorar su actitud. Los pitos que han sonado alguna vez en su contra no le han hecho esconderse. Él mismo ha asumido que puede mejorar, que tiene margen para dar más y que la exigencia de la afición forma parte del fútbol. Esa autocrítica, lejos de debilitarlo, refuerza la idea de que es un futbolista comprometido con el club y con su rendimiento.
La comparación con su primera etapa es inevitable. Aquel Lo Celso fue más brillante, más decisivo, más constante. En esta segunda etapa ha habido más altibajos, sí, pero también un jugador más maduro, con mayor responsabilidad táctica y con un rol distinto dentro del equipo. No todo se mide en goles o asistencias.
Cien partidos después, Lo Celso sigue siendo un magnífico jugador y una pieza importante del Betis. La irregularidad existe, pero también la calidad, el compromiso y el peso dentro del vestuario. Y alcanzar esa cifra redonda no es casualidad: es el reflejo de un futbolista que, con luces y sombras, ha dejado y sigue dejando huella en el Betis.
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