Un 10 Puro
·1. Juli 2026
El día que Gilberto Mora detuvo la lluvia: México está en octavos

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·1. Juli 2026

Final de Wimbledon, 2008, se retrasa el partido porque suena un glopglopglop que parece aguar la cita. El partido se complica más de lo debido, pero Federer domina un poquito más. A veces, en el deporte, es sólo un poquito más.
Pero el partido se detiene, porque vuelve el glopglop. En el descanso, tal como se narra en el reciente documental sobre Rafa Nadal, estrenado en Netflix (Rafa, Zach Heinzerling, 2026), su tío, Toni, entra en el vestuario. Rafa está con sus botas, concentrado. Es otro.
Años antes, cuando Rafa tenía siete años, enfrentaba a un joven de doce, el partido le pasaba factura, perdía. En un descanso, su tío detectó que estaba preocupado, que temía perder. Para aminorar su preocupación, le dijo, a su sobrino, que podía hacer llover.
La mano de Rafa termina de atarse los cordones, afuera aguacero. Afuera, en la hierba, el marcador tampoco acompaña. Afuera, Rafa ya no tiene siete años. Toni entra al vestuario, pero es Rafa quien habla. «Puedes parar la lluvia, Toni, que yo, hoy, no voy a perder».
Algo así se ha sentido en el Azteca, tras el retraso por la lluvia. México ha ganado más cómodo que fácil. Pero, como había demostrado ya en fase de grupos, es un equipo sólido, valiente, que se mantiene invicto con la portería a cero. Es un equipo que juega con ideas claras. En el otro lado, poco quedaba de los ecuatorianos que enfrentaron a los alemanes.
De hecho, ha sido la tónica a raíz del primer gol de Quiñones en el minuto veintidós, previa a la pausa de hidratación. El Azteca se partía y Ecuador se perdía, iba difuminándose, con sus grandes figuras como fantasmas en el campo, borrosas, ni Enner Valencia, ni Pacho ni Hincapié que se buscó esa roja en el noventa y cinco, con esa mano en la boca que impide la lectura labial y que, desde este Mundial, está castigado.
A los pocos minutos, en el treinta y uno, en un error de la tricolor, Jiménez sacaba un derechazo para colocar el segundo, en un rato que Ecuador había decidido adelantar líneas, jugar más valiente. El riesgo puede conducir el fracaso, la falta de él, seguro.
En el Azteca, hoy ha sido una noche para confirmar a Gilberto Mora, que parece un personaje de Pedro Páramo, que no acabará hoy con asistencias ni goles, pero que baila y domina y lee el partido, que sus botas parecen hechizadas para dar el pase correcto siempre, que parece que juega con la historia mexicana a sus espaldas y que es, sin duda, el director de orquesta, de esta selección de Javier Aguirre.
La segunda parte era el momento de Ecuador, pero el oasis de alegría que fue ganar a Alemania, terminó por hacer aguas. Los minutos finales fueron más determinados por los choques, los empujones y las faltas de los ecuatorianos, en ese gesto prepotente y típico de quien se saber perdedor y sólo le queda la fuerza bruta.
México, juegue con quien juegue, va a ser un hueso duro de roer. México, parece, se crece en las citas mundialistas que ocurren en su tierra y ha llegado a los octavos de final. México tiene que disfrutar de lo recorrido, porque, hoy, México detuvo la lluvia, no iba a perder.
2 – MÉXICO: Raúl Rangel; Jorge Sánchez, Montes, Álvarez, Gallardo; Erik Lira, Gilberto Mora (Brian Gutiérrez, 59’), Luis Romo (Obed Vargas, 73’); Quiñones (Pineda, 80’), Jiménez (Santiago Giménez, 73’), Alvarado (Reyes, 80’); entrenado por Javier Aguirre Onaindia.
0 – ECUADOR: Galinde; Hincapié, Ordoñez (Preciado, 45’), Willian Pacho, Alan Franco (Yaimar Medina, 45’); Caicedo, Yeboah (Jordy Caicedo, 79’), Pedro Vite, Angulo (Paez, 79’); Enner Valencia (Kevin Rodríguez, 59’), Gonzalo Plata; entrenado por Sebastián Andrés Beccacece.







































