Grada3
·23. Januar 2026
El drama del gol de Simeone: por qué el Atlético de Madrid no logra cerrar sus partidos

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·23. Januar 2026

El empate del Atlético de Madrid logrado en Estambul frente al Galatasaray ha dejado un poso de inquietud en el entorno de Diego Pablo Simeone. No es una sensación aislada tras un mal resultado, sino la confirmación de un diagnóstico que la afición viene señalando desde hace semanas.
Y es que el equipo genera, llega y domina en amplios tramos, pero carece de gol. De esa contundencia necesaria para sentarse en la mesa de los grandes de Europa. La falta de talento que resuelva en los metros finales se ha convertido en el debate principal en las tertulias y entre los seguidores que ven cómo el ‘Cholo’ Simeone no logra dar con la tecla de la eficacia.
El sentimiento generalizado entre la familia colchonera es de frustración. Al comparar la producción de gol del conjunto de Simeone con la de sus rivales directos en el continente, la diferencia es notable. Mientras otros clubes cuentan con futbolistas que superan con facilidad la barrera de los veinte o treinta goles por temporada, el Atlético de Madrid parece depender en exceso de chispazos individuales, como los de Sorloth.
Esta carencia no solo penaliza en la clasificación de la Champions, donde el equipo se ve obligado a jugársela en la última jornada para entrar en el ‘top-8’, sino que mina la moral de un grupo que siente que merece más de lo que obtiene en el marcador.
La grada observa con lupa el rendimiento de sus figuras. Existe una idea compartida de que, para competir por títulos, no basta con el esfuerzo defensivo o el orden táctico que siempre ha caracterizado a la era de Simeone. El fútbol de élite actual se decide por la pegada. Y lo que ve el seguidor colchonero es que su plantilla, a pesar de la fuerte inversión y los nombres rutilantes, no está rindiendo al nivel de eficacia que se le presupone a un aspirante a todo. No se trata solo de crear ocasiones, sino de tener ese instinto que convierte un partido trabado en una victoria cómoda sin necesidad de sufrir hasta el último minuto.
Uno de los nombres propios en este escenario es el de Julián Álvarez. El delantero nacido en Argentina llegó como la gran esperanza para liderar el proyecto ofensivo, pero la percepción general es que se encuentra ahora mismo peleado consigo mismo. Se le ve falto de esa chispa y confianza que le hicieron brillar en sus anteriores etapas. Para muchos aficionados, la gestión de sus minutos es clave; las sustituciones frecuentes podrían estar restándole la continuidad necesaria para encontrarse con el gol de manera natural. La comparación con goleadores de otros equipos punteros es inevitable y, por ahora, las cifras no respaldan el estatus de gran estrella que ostenta el atacante.
Sin embargo, el foco no está solo en el delantero argentino. La rotación constante en la punta de ataque, donde jugadores como el noruego Sorloth intentan ganar protagonismo y sumar minutos, demuestra que el puesto no está asegurado para nadie en el esquema del entrenador conjunto.
La filosofía de que si no rindes no juegas sigue vigente, pero la falta de un bloque ofensivo definido y con confianza está generando dudas sobre la estabilidad del equipo en los momentos críticos. El seguidor atlético valora la garra y el despliegue físico de jugadores como Giuliano Simeone, así como la siempre presencia de Griezmann. Pero empieza a exigir que el talento puro por el que se ha apostado económicamente dé un paso al frente de manera definitiva.
Ante este panorama, la planificación deportiva vuelve a estar en entredicho. La sombra de posibles refuerzos como Ederson o la necesidad de un guardameta que aporte aún más seguridad si cabe, son temas que sobrevuelan el Metropolitano. La gestión de la dirección deportiva, ahora con figuras con la experiencia de Mateu Alemany, está bajo el radar de una afición que espera movimientos inteligentes que solucionen de una vez por todas este déficit goleador que arrastra el equipo. No es solo cuestión de nombres, sino de encontrar piezas que encajen en el engranaje del Simeone y que no se diluyan con el paso de los partidos.
Voces críticas y colaboradores cercanos a la actualidad del club han señalado errores en la lectura de ciertos encuentros, pero el problema parece ser más profundo. El Atlético de Madrid afronta ahora el momento de decidir si mantiene la fe ciega en su actual reparto ofensivo o si necesita una vuelta de tuerca en sus piezas clave. La realidad es que los partidos se ganan en las áreas, y es precisamente ahí donde el conjunto rojiblanco está mostrando su cara más débil y menos inspirada en lo que va de 2026.
La temporada entra en su fase decisiva y el margen de error ha desaparecido por completo. El equipo debe viajar ahora con la presión de obtener resultados inmediatos si no quiere ver cómo sus objetivos se escapan antes de tiempo.
Para la afición, la solución no pasa solo por defender con orden, sino por recuperar el instinto que históricamente ha definido a los grandes goleadores que han vestido la camiseta del club. Sin ese plus de talento y, sobre todo, de acierto frente a la portería contraria, el sueño de levantar trofeos se antoja muy complicado.
Finalmente, el papel de jugadores como Thiago Almada o la posible llegada de nuevos perfiles como Joao Gomes para dar juego son opciones que se manejan en las oficinas. Sin embargo, el sentimiento en la calle es que el gol no se compra solo con nombres, sino con un cambio de miras para el ataque.
La pelota está ahora en el tejado de un cuerpo técnico que debe encontrar la forma de que sus delanteros vuelvan a ser letales. El club necesita que la pólvora vuelva a estar seca para afrontar con garantías los retos que quedan por delante en una campaña que no admite más tropiezos por falta de puntería.








































