Un 10 Puro
·30. November 2025
El Madrid se desdibuja en Montilivi y entrega el liderato

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GIRONA, SPAIN - NOVEMBER 30: Azzedine Ounahi of Girona battles for possession with Eduardo Camavinga of Real Madrid during the LaLiga EA Sports match between Girona FC and Real Madrid CF at Montilivi Stadium on November 30, 2025 in Girona, Spain. (Photo by David Ramos/Getty Images)Getty Images
La noche cayó sobre Montilivi con la calma previa a las sorpresas. Ese tipo de calma que engaña, porque debajo esconde un estadio que sabe competir y un rival que ya ha aprendido a mirar al Madrid sin temblar. Allí, en un ambiente apretado y con aroma a partido grande, el conjunto de Xabi Alonso volvió a perder algo más que dos puntos: perdió nitidez, perdió continuidad y terminó perdiendo el liderato.
El Madrid entró al partido como quien busca la luz en una habitación desconocida. Tardó minutos —demasiados— en activar líneas y en dar tres pases seguidos sin oposición. El Girona, en cambio, fue directo, firme y valiente. Encontró ritmo, encontró espacios y encontró el gol: un disparo de Ohauni, seco y bajo, que viajó con la convicción que le faltaba al equipo blanco.
Ese 1-0 puso al Madrid frente a su propio espejo. Vinicius y Mbappé reclamaron protagonismo, cada uno desde su orilla, obligando a Gazzaniga a un ejercicio continuo de concentración. La reacción llegó desde el punto de penalti, una acción que corrigió el marcador pero no el juego. El empate sirvió para calmar el pulso, no para cambiar la historia.
Con la igualdad, los blancos crecieron. Militao levantó un muro defensivo, Rüdiger lo acompañó y el equipo empezó a pisar campo contrario con más frecuencia, pero sin un plan que realmente desordenara al Girona. La circulación se volvió previsible, los pases interiores nunca encontraron continuidad y las bandas funcionaron más como rutas obligatorias que como caminos de convicción.
Xabi Alonso buscó aire fresco desde el banquillo, pero los cambios fueron variaciones de lo mismo: mismos roles, mismos movimientos, mismas conexiones. El Madrid quiso ganar sin ofrecer una solución nueva. El Girona, consciente de esa repetición, cerró líneas, defendió sin sobresaltos y fue más sólido que brillante, pero suficiente para sostener un punto que sabe a mucho.
El tiempo se consumió sin que el partido cambiara su rumbo. El Madrid se quedó atrapado en su propio trazo, cada vez más fino, cada vez menos definido, como si la presión del liderato hubiese borrado parte de su identidad competitiva. Montilivi no perdona cuando detecta debilidad, y esta vez no fue la excepción.
El empate deja una sensación clara: el Madrid se ha ido desdibujando en la Liga, incapaz de imponerse en Elche y Girona, dos paradas que antes resolvía con autoridad. El liderato se escapa y la racha sin victorias crece. El campeonato sigue vivo, pero exige algo más. En Montilivi quedó a la vista.









































