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·5. April 2026
El Sevilla vuelve a perder y queda al borde del abismo (Video)

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Los sevillistas ilusos que antes habían jugado el partido en sus mentes, como tantas veces, y veían rotulada en grandes caracteres tipográficos la palabra “RESURRECCIÓN” en los titulares de la prensa se volvieron a estrellar con la crudísima realidad. Su equipo, su Sevilla Fútbol Club, volvió a perder en su espantosa Liga (1-0), esta vez ante el colista y casi condenado a perder la categoría, el dignísimo Oviedo.
Su Sevilla no fue mejor que el dubitativo equipo astur en la primera media hora, el partido era puro atropello y maltrato a la pelota entre unos y otros, pero en apenas nueve minutos, las mil ligaduras que tenía el pleito saltaron por los aires por dos acciones de Tanguy Nianzou. Él solo le quitó los nudos al regalo y se lo sirvió en bandeja al incrédulo equipo carbayón. Él solo agarró al resto del equipo al mismo borde del abismo. Primero, con una grosera distracción en el marcaje al ariete Fede Viñas en un saque de esquina que había cedido de forma estúpida José Ángel Carmona. Antonio Reina botó el córner con su habitual maestría en los golpeos, el charrúa se elevó solo y giró el cuello para cruzársela a Vlachodimos, convertido en una estatua griega (32’).
Pero lo peor de Nianzou sobrevino siete minutos después. Si Carmona prologó el 1-0 con su error, Oso hizo lo mismo con la expulsión del zaguero galo al lanzarle un balón demasiado comprometido en un saque de banda. El francés, aun así, lo recibió con todas las ventajas para quitárselo de encima, pero dio varios pasitos más de los necesarios para asegurarse el golpeo y lo que se aseguró fue que el pícaro y ardoroso Fede Viñas le metiera la pierna por detrás y forzara la falta siendo el sevillista el último defensor. Hernández Hernández y Del Cerro Grande no lo dudaron. A la calle. Y con él un altísimo porcentaje de posibilidades de que el equipo de rojo pescara algún punto en su comprometidísimo viaje al norte.
El Sevilla, que aún debe confirmar que no es de los tres peores equipos de la categoría, como muchos se temen, no fue capaz de rebelarse a tamañas contrariedades y al menos recordarle al Oviedo por qué es el colista. Su segunda parte, aun con el atenuante de jugarla con un futbolista menos, fue indecorosa. No rascó algo, a diferencia de aquella tarde en casa ante el Alavés, cuando fue Juanlu el que hizo lo mismo que Nianzou, arruinar a los suyos. Y en ese decepcionante segundo acto, algo tuvo que ver ya Luis García Plaza…
Con su dolorosísima derrota, el equipo de Nervión encara las últimas ocho jornadas a sólo dos puntos del descenso, que marca el Elche con 29 puntos. Poco a poco el colchón se ha desinflado al tiempo que se hincha el miedo como un globo en el corazón de los aficionados nervionenses. El calendario se empina ahora, además. Por lo pronto, comparecerá en el Ramón Sánchez-Pizjuán el Atlético de Madrid.
Nada mejoró con el relevo de García Plaza por Matías Almeyda. El madrileño tuvo casi dos semanas para preparar la importantísima cita de Oviedo, percibió en ese dilatado tiempo de laboratorio que Maupay no está hoy para sumar mucho y lo dejó fuera de la lista de convocados; también tiene dos ojos en la cara para ver que las prestaciones físicas actuales de Alexis Sánchez apenas le dan para seguir siendo profesional y lo dejó en el banquillo del Carlos Tartiere. Pero aún no le había dado tiempo al entrenador madrileño a descubrir que Nianzou es un peligro para su propio equipo desde que fichó procedente de Múnich. El carísimo central francés personificó junto a Marcao el punto de inflexión que lleva al equipo y al club a la deriva. La llegada de ambos por Koundé y Diego Carlos quebró la línea pujante del equipo que alzó la sexta Europa League en Colonia e inició una deriva que a ver dónde acaba…
Tal cara de condenado se le ha quedado a este Sevilla que nadie lo respeta ya. El colectivo arbitral no tiene nada que ver en la horripilante gestión de los mandarines nervionenses que siguen atornillados a los sillones, pero tampoco fue normal que todas las decisiones controvertidas del partido de Oviedo cayeran del mismo lado. No es lógico que el pisotón de Sibo a Sow en el minuto 52 de la primera parte, segundo en el límite tras el que sufrió antes el suizo por parte de Fede Viñas en el 14, y con la roja a Nianzou entre medias, no fuera objeto de revisión por parte de Carlos del Cerro Grande desde el VAR. Y el agarrón a Gudelj en su remate dentro del área, aún con 0-0, también lo pudo pitar, claro que sí.
En esa primera media hora larga, el Sevilla no llegaba, pero tampoco sufría atrás. Batista Mendy y Gudelj en el medio se tapaban sin un gramo de creatividad, aunque Oso estaba más incómodo en el lateral de una defensa de cuatro que como carrilero. Y por delante, Vargas era pura nulidad. Sólo Carmona y Juanlu se animaron algo por la derecha. Pero sin camino al remate.
Parecía que García Plaza quería asegurar el cero en su portería y que a partir de ahí, las urgencias del Oviedo fuera abriéndole caminos hasta Aarón Escandell. Pero el madrileño no contaba con ese caballo de Troya que tantas veces ha sufrido el propio Sevilla, con ese jugador sevillista que de repente regalaba.
El nuevo preparador pudo corregir algo con los pulsos algo más atemperados, en el intermedio, pero lo que ideó no surtió el mínimo efecto: Manu Bueno por Sow, que había acabado la primera parte con las piernas como un Ecce Homo por las violentas acciones ovetenses, y Castrín por Carmona. Zaga de tres centrales con el canterano más Gudelj y Kike Salas, con Juanlu y Oso en las alas, Manu Bueno por dentro con Mendy y arriba Vargas y Akor. Mendy debió dar un paso adelante, pero prosiguió en su desconexión. Y el Oviedo, enfrente, trató de conservar la pelota con las entradas de Colombatto y luego Cazorla, sin renunciar a sentenciar en alguna de sus llegadas. Pudo hacer el 2-0 Reina, que no llegó por poco, también Nacho Vidal en un tiro alto a jugada de Colombatto, y finalmente Vlachodimos repelió una volea del insigne Cazorla en el minuto 76.
Cuatro minutos antes, Suazo había entrado por Oso e Isaac Romero por Batista Mendy, pero ese despoblado centro del campo, que tampoco solucionó Gudelj adelantándose de nuevo, no fue capaz de meter en dudas al Oviedo. Akor no llegó a una última pelota de Ejuke y ahí murió el partido que sitúa al Sevilla, ahora sí, al mismísimo borde del abismo.
1 – Real Oviedo: Aarón Escandell; Nacho Vidal, Bailly, Dani Calvo, Javi López (Rahi, m. 85); Sibo (Colombatto, m. 59), Fonseca; Ilyas Chaira, Reina (Cazorla, m. 72), Thiago Fernández (Hassan, m. 72); Fede Viñas (Thiago Borbas, m. 59).
0 – Sevilla: Vlachodimos; Carmona (Manu Bueno, m. 46), Nianzou, Kike Salas, Oso (Suazo, m. 72); Gudelj, Mendy (Isaac Romero, m. 72); Juanlu, Sow (Castrín, m. 46), Rubén Vargas (Ejuke, m. 80); Akor Adams.
Árbitro: Hernández Hernández (comité de Las Palmas). Amonestó a los locales Fede Viñas (13′), Javi Lópe (53′), Fonseca (89′), Bailly (90′) y Ilyas Chaira (90’+2) a los visitantes Carmona (43′), Kike Salas (54′) y Manu Bueno (69′). Expulsó por roja directa a Nianzou (38′)
Goles: 1-0, M. 32: Fede Viñas.
Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 30 de LaLiga EA Sports disputado en el Carlos Tartiere (Oviedo) ante 24.921 espectadores.
/Escrito por Juan Antonio Solís para El Diario de Sevilla









































