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·11. Juni 2026
GRUPO I: Todo lo que debes saber de cara al Mundial 2026

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·11. Juni 2026

Senegal llega a este torneo en medio de una muy buena dinámica de resultados. Después de ganar, al menos en el campo, la Copa África 2025, afrontan este torneo con la ambición de mostrar al mundo quién es el rey de África. Quieren repetir la gesta que hicieron en su debut en los mundiales: ganar a Francia en el debut. Este torneo va a ser la prueba definitiva a los cambios y modificaciones que ha implementado Pape Thiaw en este conjunto. Esta selección ya no es esa cenicienta la cual te alegrabas que te tocara en fase de grupos y ellos lo saben. Por eso, mediante un juego más valiente y con menos miedo, vienen a este Mundial con la idea de no achantarse ante nadie.
Jugadores de Senegal escuchando el himno nacional. Fuente: Getty Imges
El cambio generacional y la aparición de jugadores más jóvenes, formados futbolísticamente la mayoría en Europa, hacen una selección mucho más versátil tácticamente, más potente físicamente y mejor a nivel competitivo. Parten de un 4-3-3 muy claro, con los mediocentros a tres alturas diferentes. Bien es verdad que, en defensa, a veces se ve un 4-4-2 para juntar líneas y aprovechar la velocidad a las contras. En fase defensiva, encontramos un equipo que se va a plantar en un bloque medio muy sólido, con líneas muy juntas y tapando huecos por medio, sobre todo, introduciendo a los extremos en ese carril central para tapar esos huecos que hablamos. Intentan llevar el juego del rival a las bandas, ya no para robar ahí, si no para presionar en esa zona, hacer que el rival caiga en la trampa, meta el balón en el medio y ahí, aprovechando el poderío físico del mediocampo senegalés, robar y transitar rápido por ese carril central en el que tanta gente acumulan. En ataque es donde Pape Thiaw saca su pizarra táctica a relucir. En salida de balón, el equipo africano apuesta por salir en corto. Para ello, atrasan las líneas de mediocampo y ataque para crear huecos a la espalda y, en ese momento, jugar sobre esos huecos aprovechando la velocidad de su delantera. Tampoco tienen problemas en jugar directo sobre un Nicolas Jackson muy capaz de pelear esos balones. En ataque posicional, el equipo quiere hacerse con el balón, quiere posesiones largas. Encontramos un sistema asimétrico. En la banda izquierda, el lateral es el que ocupa el carril de fuera, dejando a un Mané ya avanzado en edad más libertad por el carril central para asociarse con los jugadores de dentro. Por el lado derecho, quien ocupa el carril central es Krepin Diatta, un mediocentro reconvertido a lateral con muy buen trato de balón, dejando el carril de fuera para el extremo.
Mané en un partido con Senegal. Fuente: Getty Images
En todas las líneas, esta selección tiene gente que destacar. En defensa, la veteranía de Koulibaly ofrece a este equipo una seguridad y veteranía muy necesaria en citas como estas. Bien es verdad que toca ver en qué estado físico llega al Mundial. En el medio, el jugador que llega en mejor estado de forma es Pape Gueye. Tras una temporada extraordinaria en el Villarreal tiene la oportunidad en este torneo de consagrarse como uno de los mejores en su puesto en el planeta fútbol. Por último, en la delantera hay que destacar a Sadio Mané. Pese a que llega ya avanzado en edad y en sus últimos coletazos en el fútbol, no hay que desprestigiar nunca la calidad y el buen fútbol del mejor jugador de la historia de Senegal.
Once probable: Edouard Mendy; Krepin Diatta, Koulibaly, Niakhaté, Diouf; Idrissa Gana Gueye, Camara, Pape Gueye; Ismaila Sarr, Mané, Nicolas Jackson
Convocatoria de Senegal para el Mundial 2026. Fuente: Instagram (@footballsenegal)
La selección iraquí llega a este Mundial después de 40 años sin estar en uno, siendo el último México 86. Han conseguido una clasificación histórica, con resultados muy contundentes y superando en la repesca a Bolivia. Se han quitado el cartel de perdedores y, mediante una generación de jugadores jóvenes muy interesantes, están consiguiendo elaborar un fútbol muy interesante que, pese a que no lo parezca, puede, por qué no, dar un susto a algunas de las demás selecciones de este grupo I. Como ya hemos dicho, van con la vitola de cenicienta del grupo, siendo objetivos, tanto Francia, como Senegal y Noruega son, a día de hoy, más selección que los asiáticos. Bien es verdad que, mediante un fútbol coral y sin individualidades, actuando como un equipo, tienen los mimbres suficientes como para dar la campanada.
Once de Irak en un partido de preparación del Mundial 2026. Fuente: Getty Images
Se espera que Graham Arnold, su entrenador, apueste por un 4-4-2, juntando mucho al equipo en un bloque bajo muy difícil de atacar. En fase defensiva vamos a encontrar a un equipo que se meta mucho atrás, llegando en momentos a cerrar con una línea de 6, ocupando el carril de fuera los extremos y metiéndose los laterales como falsos centrales. El doble pivote también se posiciona muy junto, en alturas similares, sin subir mucho ninguno de los dos, son los jugadores que contienen más al equipo rival. Los puntas no son, ni mucho menos, unas islas. Ninguno de los dos está exento de trabajo. De hecho, al meterse tan atrás los centrales, estos dos delanteros tienen que hacer mucho más recorrido. Aunque no saltan a presionar arriba, en cuanto el rival se mete en campo rival, saltan de una manera muy agresiva, sin rehuir el contacto jugando, muchas veces, al borde de lo legal. En fase ofensiva, el juego es muy claro. En cuanto se recupera el balón, el equipo tiene dos opciones. Pueden o bien buscar a su delantero más tanque, Hussein, para que aguante el balón de cara esperando a la subida de la segunda línea o, también, buscan contragolpes rápidos por medio de sus extremos o de su otro punta, Al Hamadi, más móvil que su compañero de delantera. Los laterales no cogen prácticamente altura, sino que se quedan como simple apoyo pensando en una posible pérdida y posterior contragolpe. El principal problema que puede encontrar esta selección en su juego es que, con el paso del partido, se partan, generando mucho hueco entre líneas. Para paliar esto, las figuras más importantes son el doble pivote. Ellos son los encargados de decidir si aparecen más en zonas ofensivas o si bien se quedan guardando el sitio con el ojo puesto en una posible pérdida. Bien es verdad que, en pocas ocasiones vemos que se sumen al ataque y, en el caso de que se sumen, se suma solo uno.
Zidane Iqbal celebrando la clasificación de Irak para el Mundial 2026. Fuente: Getty Images
Lo más destacado de este equipo lo encontramos en el mediocampo. El mejor jugador de esta selección es Zidane Iqbal y encuentra en su compañero en el doble pivote, Al Ammari, un complemento perfecto para su estilo de juego. Iqbal es la brújula creativa de este equipo. Además, como Irak tiene tan poco el balón, la responsabilidad sobre su figura es aún mayor. Tanto cuando haya que lanzar las contras como en los pocos ratos que los de Graham Arnold tenga el balón, las miradas van a recaer en él. Acompañándolo en el medio encontramos a Al Ammari. El jugador del Cracovia es el ancla de este equipo. Aparte de lo que aporta en defensa para el equipo, su figura da un poco más de libertad a Iqbal a la hora de sumarse a la ataque o al permitirle ser algo más creativo. Es su «seguro de vida».
Once probable: Ahmed Basil; Doski, Zaid Tahseen, Rebin Sulaka, Hussein Ali; Al Ammari, Zidane Iqbal, Amyn, Bayesh; Hussein, Al Hamadi
Convocatoria de Irak para el Mundial 2026. Fuente: Instagram (@iraqnt_en)
Francia aterriza en el Mundial 2026 con la plantilla más valiosa y temible del planeta. Con la acumulación de estrellas, sobre todo en ataque, son una de las grandes favoritas al trofeo. Bien es verdad que, pese a todas estas figuras, como viene siendo habitual en momentos previos a los grandes torneos, nos encontramos con una selección que presenta dudas. Después de lo visto en estos últimos días, tanto por lo que se ha visto de los desencuentros en el vestuario como por los recientes batacazos en los amistosos previos, parece que Francia lucha más que contra sus rivales de grupo, contra sí mismo. En la última experiencia con la selección de su entrenador, Didier Deschamps quiere conseguir su segundo Mundial como entrenador después del conseguido en Rusia en 2018.
Jugadores de Francia celebrando un gol. Fuente: Getty Images
Pese al 4-3-3 con el que habitúa jugar Deschamps, la acumulación de talento en zonas ofensivas hace preveer que apueste por un 4-2-3-1 para darle cabida a todas sus estrellas. Pese a que cambie de formación, lo que no negocia es su estilo de juego. Ese juego duro, físico, poco vistoso, basado en el pragmatismo, también lo veremos en este Mundial. En fase defensiva, vamos a ver un equipo en bloque medio, quitando un poco de responsabilidad defensiva a su estrella, Mbappé. Lo más destacado que vemos es como, cuando toca defender, el jugador que se abre a banda es Dembelé, mientras que Mbappé se mete en punta, al contrario que en ataque. En cuanto recuperen, buscan lanzar contras rápidas, buscando al espacio a sus delanteros, absolutamente determinantes con espacios por delante. Como consecuencia de meter un 4-2-3-1, para fortalecer ese trabajo defensivo y contrarrestar el meter un atacante más, Kanté, un centrocampista más defensivo, apunta a titular junto a Tchouameni para darle más solidez y contundencia al mediocampo francés. En ataque es donde más miedo mete este equipo. Vamos a ver un juego ofensivo con un constante movimiento de los jugadores de arriba. La figura de Dembelé como punta, un jugador muy móvil, hace posible ese intercambio con sus compañeros, sobre todo con Mbappé, el cual partirá desde la banda izquierda. Aparte, encontramos un sistema asimétrico. Por la banda izquierda, Theo Hernández aprovechará mucho más ese carril de fuera, el cual abandonará Mbappé para sumarse a posiciones interiores, cogiendo mucha más altura. Por la derecha, Koundé se cerrará creando una línea de 3 defensas dejándole la banda entera al extremo, o el que esté ocupando ese carril en ese momento, bien sea Doué, Olise o, incluso, Dembelé.
Mbappé en un partido con Francia. Fuente: Getty Images
Los jugadores más destacados, como hemos dicho antes, se encuentran en el ataque. Destacamos a tres. El jugador que se espera que juegue en esa mediapunta es Olise. El jugador del Bayern ha explotado definitivamente esta temporada. Desde la banda derecha ha sido un constante puñal. Su capacidad para el desborde y su gran juego en espacios reducidos hace que Deschamps vea en él al jugador idóneo para ocupar esa posición detrás del punta. Por otro lado encontramos al actual Balón de Oro, Dembelé. El jugador del PSG, recién ganador de la Champions, es ese jugador clave en este sistema de constante movimiento en posiciones ofensivas. Tanto en punta, como cayendo a banda, con su velocidad y gran 1vs1, va a ser un jugador a tener muy en cuenta en este Mundial. Por último, el cápitan y jugador sobre el que están puestas todas las miradas es Kylian Mbappé. El jugador del Real Madrid llega a este torneo después de una temporada irregular, aunque siempre hay que tener cuidado con él ya que, en cuestión de minutos, puede marcar el devenir de un partido, o incluso de un campeonato.
Once probable: Maignan; Theo Hernández, Saliba, Dayot Upamecano, Koundé; Rabiot, Thouameni; Mbappé, Olise, Doué; Dembelé
Foto oficial de la convocatoria de Francia para el Mundial 2026. Fuente: Instagram (@equipedefrance)
Noruega lleva desde Francia 98 sin meterse en un Mundial. Son una de las grandes tapadas de este torneo. Esto no lo decimos porque sí, sino que el prestigiosísimo proceso de clasificación que ha hecho, la madurez futbolística de sus mejores jugadores y la ambición con la que llega el equipo en general, y jugadores como Haaland, que quiere demostrar que no necesita un equipo que juegue solo para él, en particular, hacen que los nórdicos sean una selección a la que tener muy en cuenta. Los jugadores ya estaban, pero el juego y la competitividad de este equipo no acababa de explotar en los últimos años. La persona y el artífice de este cambio de dinámica en los últimos años es Stole Solbakken, una pieza de la que, pese a su gran importancia, nadie habla.
Jugadores de Noruega celebrando un gol. Fuente: Getty Images
Partiendo de un 4-3-3 muy claro, Solbakken ha conseguido que esta selección evolucione a un juego mucho más dominador, con la posesión del balón y abusando del juego interior para atraer a los rivales y dejar huecos a la espalda. En fase ofensiva, encontramos dos variantes dependiendo de quién acompañe a Nusa y a Haaland en ataque. Si juega Sorloth, que es lo más probable, Noruega impone un sistema asimétrico muy interesante. El del Atlétic de Madrid, pese a que parta de la derecha, se mueve con total libertad por la parte ofensiva, en torno a la figura de Haaland. Así, deja toda la banda completa para Ryerson, el lateral, teniendo que cerrar por el otro lado Wolfe en defensa de 3. Por la izquierda, encontraríamos a un Wolfe haciendo de central y a Nusa bien abierto en la banda buscando ese 1vs1 y regate en banda. La otra opción es que juegue Bobb, un extremo más puro. Si ocurre esto, los dos extremos se abrirían buscando en ambos costados ese desborde y verticalidad en el 1vs1. En ambas opciones, el juego de Noruega comienza desde atrás, incrustándose Berge entre centrales, utilizando a Odegaard como esa brújula en el mediocampo y acumulando mucha gente en posiciones ofensivas. Mediante la combinación de pases cortos atraen al rival y, cuando han picado, juegan a su espalda. También, si hay algún problema en salida de balón, no renuncian al juego directo sobre Haaland, siendo siempre una opción. En fase defensiva, Noruega es un equipo valiente, que aprieta al rival arriba. Además la principal característica en defensa de este equipo es la presión tras pérdida. En cuanto pierden, en vez de echarse atrás, van a por el rival para evitar esas transiciones que es donde más sufren. Pese a que van arriba, también tienen la capacidad para echarse atrás. Si esto es necesario, forman un 4-4-2 bien cerrado y compacto muy difícil de superar por el rival.
Haaland golpeando un balón en un entrenamiento con Noruega. Fuente: Getty Images
En esta selección, como ya hemos comentado, hay dos nombres que sobresalen por encima del resto: Erling Haaland y Martin Odegaard. El ariete del Manchester City es, sino el mejor, uno de los mejores delanteros del planeta. Pese a lo que se pueda pensar de él, que si es un tanque, que no sabe jugar a fútbol, que necesita un equipo que juegue por y para él… el noruego es un delantero muy completo. Aparte de dominar el área de una forma asombrante, también es capaz de venir a recibir para desahogar al equipo. Por otro lado, encontramos a Odegaard. El centrocampista del Arsenal es ese jugador encargado de mover y marcar el ritmo de la selección noruega. Estas últimas temporadas en el Arsenal le han hecho un jugador más completo. En estos años, ha evolucionado de ese mediapunta técnico que rehuía el choque, a un todocampista que es capaz de crear fútbol de posiciones más atrasadas, fuerte en los duelos y con una capacidad de liderazgo asombrosa.
Once probable: Nyland; Wolfe, Ostigard, Ajer, Ryerson; Sander Berge, Aursnes, Odegaard; Nusa, Sorloth, Haaland
Foto oficial de Noruega para el Mundial 2026. Fuente: Instagram (@herrelandslaget)







































