La sombrilla de cáscara de naranja | OneFootball

La sombrilla de cáscara de naranja | OneFootball

In partnership with

Yahoo sports
Icon: La Galerna

La Galerna

·27. Februar 2026

La sombrilla de cáscara de naranja

Artikelbild:La sombrilla de cáscara de naranja

Yo no era más que un meritorio, un jovencito recién llegado que tenía que demostrar su valía. Eran mis primeros pasos en el mundo profesional, recién salido del cascarón universitario. Así que crucé la A-6 para llegar al edificio donde trabajaba él, al otro lado de la autopista. Había que preparar la negociación de un contrato con un cliente correoso y, por lo tanto, preparar la estrategia con el ejecutivo de cuenta. Y ahí estaba yo, dispuesto a comerme el mundo. No podía sospechar en ese momento que, antes de comerme el mundo, me comería una naranja. Una naranja que nunca olvidaría y que cambiaría para el resto de mis días mi forma de ver (y comer) esa fruta.

Así conocí a Antonio. Alto, delgado, más cerca de los treinta que de los cuarenta, de sonrisa fácil y verbo fluido. Pelo más bien largo, peinado hacia atrás, con el punto justo de cuidado desaliño. Simpático. Bien parecido. El prototipo perfecto de comercial, con un cierto aire de donjuán. Menudo pedorro, me susurró al oído mi envidia. Pero tiré de mi recién estrenada profesionalidad y acallé esa vocecita. Estuvimos reunidos buena parte de la mañana y después bajamos a almorzar a la cantina de la oficina. No recuerdo qué comimos, de eso hace treinta años. Pero se mantiene fresco en mi memoria lo que tomé de postre: una naranja, claro.


OneFootball Videos


Artikelbild:La sombrilla de cáscara de naranja

-Oye, ¿te importa dejarme tu naranja?

-¿Perdón?

-Sí, que si puedes dejarme tu naranja. Es que quiero enseñarte una cosa.

- …

- Sí, mira, ¿a qué no conoces la técnica para pelar la naranja en una sola pieza?

Y sin esperar a que le diera mi naranja, la cogió de mi bandeja. Me quedé mirándole. Efectivamente, era un pedorro. “¿Con este sujeto voy a tener que sentarme mañana a negociar con el cliente a cara de perro?” Se me nubló la mirada. En la facultad no te enseñan a lidiar con fantasmas. Especialmente si los tienes como aliados.

Se dio cuenta enseguida de mi estupor y de mi incipiente irritación, pero eso no le hizo perder la sonrisa. Al contrario, sonrió de forma aún más franca. Divertido. Satisfecho. El maestro de ceremonias celebraba que el espectáculo que estaba dirigiendo para su propia diversión estaba saliendo a la perfección.

- No, no creas que es una tontería. Pelar la naranja de una sola pieza es importantísimo. Déjame que te enseñe cómo se hace, y después te explicaré por qué es tan útil.

Agarró la naranja con la mano izquierda y el cuchillo con la derecha, y afiló el semblante como el cirujano que acaba de pedir el bisturí. Concentración, aplomo y seguridad. Un profesional. El cuchillo, sin amputar siquiera el casquete polardel globo naranjil, se deslizaba con suavidad mientras una tira de piel naranja y brillante nacía bajo su filo, remontaba su lomo, y se iba acomodando, dócil y rizada, sobre el plato. Creciendo incansable en longitud, pero manteniendo en todo momento la hermosa delgadez de una top model. Un trabajo de orfebrería fina.

- ¿Has visto qué fácil? Sólo hace falta decisión y tranquilidad para mantener el pulso. Las primeras veces habrá momentos en que te parecerá que la piel se va a romper, sobre todo si la naranja es de zumo, es decir, de piel fina y de pulpa jugosa.Pero si mantienes la serenidad, si le muestras a la naranja quién manda como un buen torero le enseña al morlaco, la naranja se te rendirá y la piel se separará sumisa y sin protestar.

- Entiendo. La verdad es que te ha quedado una peladura espectacular. Parece de diseño.

Artikelbild:La sombrilla de cáscara de naranja

A mi pesar, y sin que me diera cuenta, Antonio había conseguido captar mi atención. En ese momento, ni el cliente, ni el contrato ni los correos que tenía que contestar por la tarde ocupaban el menor espacio de mi mente. Me había llevado por completo a su terreno, como a la naranja. Be orange, my friend.

La sonrisa divertida y pícara no se había borrado de su cara. El espectáculo aún no había acabado.

- Y ahora déjame que te explique para qué te he enseñado esto. Desechar las pieles de naranja es una aberración. Una buena piel de naranja, convenientemente tratada, es el complemento ideal a todo buen cóctel que se precie. Mira, te lo voy a demostrar.

Agarró con una mano un palillo mondadientes, y con la otra la piel de naranja recién cortada, que yacía sobre el plato retorcida sobre sí misma, convertida en algo parecido a un muelle dado de sí. E insertando el palillo en un extremo de la mondadura, lo atravesó después al otro extremo. La piel de naranja, reluciente,quedó suspendida en el aire, formando una espiral perfecta en torno a la cabeza del palillo, con las ondas concéntricas perdiendo altura a medida que se alejaban del centro, pero sin dejar escapar la tensión que las mantenía erguidas. Aquello tenía donosura. Gracia. Donaire.

- Ahora ya sabes cómo hacer la sombrilla perfecta para tus cócteles, sobre todo tropicales. Y siempre puedes probar con esta tontería a romper el hielo con alguna chica guapa a la que quieras seducir. Hay pocos tíos que hayan penetrado el misterio de la sombrilla de piel de naranja. Y créeme, prepararle a una chica una margarita o una caipirinha y rematarla con la sombrilla de piel de naranja, funciona.

Han pasado muchos años desde entonces, y debo confesar que en las numerosas ocasiones en que he intentado seguir el consejo de Antonio, la sombrilla de piel de naranja no ha obrado el milagro con ninguna mujer. No sé, tal vez sea pedirle a la sombrilla demasiado, habida cuenta de quién es su creador. O acaso es que a Antonio no le funcionaba tanto la sombrilla de piel de naranja como otros atributos personales.

Pero el caso es que, tras tantos años de práctica, he llegado a dominar el arte de la sombrilla de piel de naranja. Ahora siempre pelo mis naranjas de una pieza, y la piel acaba de sombrilla de mi vaso de agua. Es una forma de recordarme que siempre se le puede buscar un lado lúdico y divertido a la vida. Hasta a las cosas más pequeñas. Hasta en los momentos más dramáticos.

Y por eso, tanto si el Madrid gana como si pierde, lo celebro con un whisky con su sombrilla de piel de naranja. Las alegrías con sombrilla de piel de naranja son más saladas. Las penas son menos tristes. Hágame caso: no se altere demasiado cuando el Madrid le dé un disgusto. Hágase una sombrilla de piel de naranja y disfrute con ánimo un puntito coñón de su paso por este pícaro mundo. Quién sabe, igual incluso consigue ligar.Como Antonio, el padre de quien, según nos cuenta Ramón Álvarez de Mon, es la gran apuesta del Real Madrid para el año que viene: Rodri Hernández.

Artikelbild:La sombrilla de cáscara de naranja

Getty Images

Impressum des Publishers ansehen