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·30. Juli 2026
Pione Sisto, sin equipo 10 años después de su llegada al Celta

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Foto: RC Celta
Ayer se cumplieron 10 años del fichaje de Pione Sisto por el Celta. El internacional danés llegaba a Vigo como una de las grandes promesas del fútbol escandinavo, después de destacar en competiciones europeas con el Midtylland, donde el extremo había llamado especialmente la atención. El Celta decidió realizar una apuesta importante invirtiendo 6 millones de euros por un chico de 21 años que apuntaba muy alto. Venía con la responsabilidad de hacer olvidar a Nolito, que se había ido al Manchester City, en el extremo izquierdo.
Con el equipo celeste en competiciones europeas, el escaparate era perfecto para el joven Pione, que se ganó al público en su presentación gracias a su peculiar y desenfadada personalidad. Su primera gran noche llegó en un partido en Cornellà, con el Celta venciendo 0-1 en tiempo de descuento agarró un balón en área propia y comenzó una cabalgada ante la que nada pudieron hacer los defensas rivales para anotar desde la frontal del área con un potente chut y poner el 0-2 definitivo.
Su primer año en el Celta fue bueno, con actuaciones destacadas en momentos puntuales en la Europa League, como su gol ante el Genk que certicaba la clasificación a semifinales. Entonces llegaron ofertas importantes a Praza de España, pero el Celta resistió, confiado en que podían ser mejores en el futuro. El futbolista danés siguió siendo importante en su segunda campaña e incluso disputó el Mundial de Rusia en 2018.
Pero todo se empezó a torcer a partir de la tercera campaña y especialmente en la cuarta, donde el todavía joven futbolista comenzó a destacar más por sus extravagancias fuera del terreno de juego que por su rendimiento dentro del verde. Su figura futbolística fue apagándose, languideciendo poco a poco, aunque dejando destellos de su calidad, como el gol logrado ante el Sevilla para darle la victoria sobre la bocina en Balaídos, pocas semanas antes de que estallara la pandemia de Covid-19.
En el verano de 2020 se ponía fin a su relación con el Celta, que recuperaba algo de la inversión realizada, unos 2,5 millones de euros, que fue la cantidad que pagó el Midtylland, equipo del que procedía cuando llegó a Vigo aquel 29 de julio de 2016. Allí jugó otras temporadas, la primera buena y las dos siguientes decepcionantes. Su siguiente destino fue Grecia, en el Alanyspor, donde tampoco destacó, y en 2024 llegó a la liga griega. Jugó durante una temporada y media en el Aris Salónica, y en el mercado de invierno se fue al AE Larissa, con quien descendió a la segunda división del fútbol heleno. Tras dos años en Grecia no se estrenó en competición liguera y actualmente está sin equipo.
Con 31 años y un currículum que se ha ido estropeando, su futuro es una incógnita. La clase no se pierde y él la tiene, pero ha ido dejando de lado el fútbol para centrarse en otros asuntos, y eso suele pagarse caro.







































