Quince segundos | OneFootball

Quince segundos | OneFootball

In partnership with

Yahoo sports
Icon: lavidaenrojiblanco.com

lavidaenrojiblanco.com

·20. April 2026

Quince segundos

Artikelbild:Quince segundos

No es frecuente jugar una final, por eso también sería difícil de explicar que al Atleti le pasen tantas cosas – y no mayoritariamente buenas – en ellas. Pensándolo bien, que claro que ninguno de los jugadores tenía por qué hacerlo, al Atleti le ha llevado trece años disputar una nueva final de la Copa del Rey. Por ponerlo en situación, mi hija, que sufrió su primera gran revés en La Cartuja a los doce años, todavía no había nacido. Estas cosas se dicen pronto y quedan como anécdota, pero a mi juicio es un contexto relevante. ¿Cómo puede dejarse hacer un equipo un gol a los quince segundos tras trece años esperando ese momento? En la respuesta podríamos hacer un relato del partido y de muchas cosas más, pero no hay espacio (mental y temporal, sí físico) para ello, así que mejor avanzar en el partido. El gol llegó porque fallaron demasiadas cosas. Falló toda la banda derecha, Giuliano que se comió el bote, Nahuel que no encimó, falló el centro de la defensa, al que le remató un tipo bajito y falló el portero, que bajó en esa jugada todo hype que se había generado -merecidamente- en los últimos tiempos. Musso se tiró a por una pelota que parecía fácil de atajar, iba como a cámara lenta, pero ante la sorpresa de todos no lo hizo, y el Atlético de Madrid, a los quince segundos, perdía una final que había tardado trece años en alcanzar. En tres toques desde el centro, Barrentxea acababa de adelantar a la Real Sociedad.  

Artikelbild:Quince segundos

SEVILLE, SPAIN – APRIL 18: Referee Javier Alberola Rojas gestures to the penalty spot to award a penalty to Real Sociedad during the Copa Del Rey Final match between Real Sociedad and Atletico de Madrid at Estadio de La Cartuja on April 18, 2026 in Seville, Spain. (Photo by Fran Santiago/Getty Images)


OneFootball Videos


Así sucedió, todo el universo rojiblanco se quedó contrariado, algo de lo que no se recuperaría en todo el partido, la grada tampoco fue como siempre, y el Atleti es un equipo que necesita a su grada, por mucho que los gurús digan que esto son cosas del folclore, de verdad creo que existe una simbiosis que el equipo necesita y no la tuvo, porque la grada también estuvo más fría de lo habitual, contrariada por haber remado tanto para llegar a aquel puerto y ver la vía de agua que se había regalad. El caso es que el equipo más o menos se repuso e hizo todo lo que tenía que hacer, empezó a jugar en campo rival, empezó a acercarse a la portería de Marrero, y también a tener algunas ocasiones. Más pronto de lo que muchos hubieran firmado, Lookman hizo el empate, una jugada por izquierda, por la que mayoritariamente volcaba el juego ante un Giuliano un tanto gris, una combinación en la frontal que remató el extremo con un zurdazo ajustado que trajo de nuevo la tranquilidad al resultado.

El Atleti no supo leer el contexto del partido en el momento del empate, porque el gol hizo el efecto contrario del que tenía que haber hecho, calmó las aguas, no agitó, tranquilizó tanto que dio la iniciativa a la Real, que desde ese momento fue mejor, y retomó el control del juego. En una jugada aislada al borde del descanso, una pelota colgada al área sin apenas peligro, Musso cometió su segundo error de la noche, midió mal la salida y cometió un penalti absurdo, de esos que no se pitan casi nunca, pero que es difícil protestar si te lo cobran. Oyarzábal a la red, y el Atleti en desventaja al entretiempo.

La segunda mitad fue un vertiginoso correr de minutos en los que la Real desesperaba con su pérdida de tiempo cuando el balón no estaba en juego, pero hacía las cosas muy bien cuando el partido se reanudaba. Los de Matarazzo tenían el partido muy bien estudiado, como no puede ser de otra manera, y ahogaban las bandas del Atleti con una presión intensísima al centro del campo, en cuanto el juego se desplazaba a la zona de creación, las ayudas de la Real eran múltiples, la pérdida o la vuelta atrás, la única opción viable del Atleti. Simeone hizo los cambios rápidos. Metió a Sorloth y a Nico en el sesenta, y a Baena y Almada en el setenta. En el setenta y ocho entró Cardoso para agotar los cambios. Salieron Lookman y Ruggeri, Simeone y Griezmann y Molina por último. El Atleti ganó más presencia ofensiva, sobre todo en cuanto se desplegó la exuberancia física de Llorente, liberado en la banda. Estaba todo apostado a una incursión de Baena, a un desequilibrio de Almada o a la aparición de Julián. Y ocurrió lo más probable, en el ochenta y dos, en la frontal, Julián recibió y se acomodó un regate de taco por la espalda con la derecha, sin dar tiempo a nadie a pensar, metió un zurdazo a la escuadra que hizo explotar el estadio en la parte rojiblanca. Ahí se conectó la grada de verdad como no lo había estado en todo el partido.

En esos diez minutos hasta el final estuvo el título, especialmente en una jugada de Cardoso que, solo frente al portero, cruzó en exceso y en otra de Baena que, en un centro al segundo palo, no alcanzó a empujar a la red. Pero no llegó el gol, llegó la prórroga, donde Julián estrelló otro trallazo en la madera y no hubo más que una impotencia colectiva. El Atleti perdió a Llorente, que no podía más y todo conducía inevitablemente al punto fatídico, que de nuevo, lo fue. En la tanda de penaltis fallaron Sorloth y Julián nada más que empezar y eso fue un lastre imposible de levantar. La Copa, para la Real Sociedad, para el Atleti, el fracaso, la decepción, las lágrimas. Pero esperemos que también el aprendizaje y la esperanza.

Impressum des Publishers ansehen