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·10 July 2026

40 años después, España busca la revancha contra Bélgica

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El duelo entre España y Bélgica de esta noche evoca inevitablemente uno de los recuerdos más dolorosos y decepcionantes de la historia de La Roja: el penalti fallado por Eloy en aquella tanda de penaltis de 1986. Ante el mismo rival, Bélgica, en la misma ronda eliminatoria, los cuartos de final. Cuarenta años después. Demasiadas coincidencias para un solo final. Venganza.

Era el Mundial de México 1986 y la selección española, por aquel entonces con tan solo un título en sus vitrinas, alcanzaba los cuartos de final por segunda vez en toda su historia. Aquel año era diferente para el equipo español. Por primera vez llegaba al torneo sintiéndose favorito. Dos años antes, en 1984, había sido finalista de la Eurocopa, cayendo ante la Francia de Michel Platini por 2-0. Sin embargo, aquel Mundial iba a ser diferente. Con sed de venganza y hambre de más, aterrizaron en México en busca de sanar una herida reciente.


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Superaron la fase de grupos como segundos clasificados. Por delante quedó la Brasil de jugadores como Sócrates, Zico o Careca, que solo pudo vencer a La Roja por la mínima. Un partido traumático para la historia española, pues se recuerda como uno de los grandes escándalos de la Copa del Mundo. La selección española fue mejor que la canarinha en un encuentro marcado por los errores arbitrales. El australiano Chris Bambridge no dio como válido un gol de Míchel que, tras golpear en el travesaño, botó claramente dentro de la portería. Sin embargo, sí concedió el tanto brasileño, que llegó tras un fuera de juego de Sócrates. Los otros encuentros, ante Irlanda del Norte (1-2) y Argelia (0-3), los superó sin demasiados apuros. Hicieron los deberes.

Así llegaba España a los octavos de final, donde la ilusión explotó. Se midió a Dinamarca. El equipo liderado por Laudrup llegaba como la sorpresa del torneo, tras clasificarse como primero de grupo, vencer a la por aquel entonces República Federal de Alemania por 2-0 y golear a la Uruguay de Enzo Francescoli por 6-1. España se enfrentaba a una Dinamarca que parecía imparable. Su juego era el más atractivo del torneo. Sobre el papel parecía un escenario muy complicado para La Roja. Sin embargo, España firmó una de las mejores actuaciones de su historia y goleó al conjunto escandinavo por 5-1, tras remontar el resultado inicial, con cuatro goles de la estrella de aquella selección, Emilio Butragueño, y otro de Goikoetxea. El Buitre se convertía así en el primer jugador en marcar cuatro goles en un partido mundialista desde que lo hiciera el portugués Eusébio en 1966.

Llegaron los cuartos de final y España se enfrentaba a una Bélgica que había clasificado como una de las mejores terceras de grupo, en un grupo, sobre el papel, no demasiado complicado. Compartió liguilla con la anfitriona México, Paraguay e Irak. Ganó un partido, empató otro y perdió otro. Un desempeño bastante irregular del conjunto europeo. Sin embargo, le bastó para superar los octavos de final tras vencer a la Unión Soviética por 4-3 en la prórroga, una de las selecciones más fuertes y una de las favoritas del torneo.

España era la favorita después de la exhibición del Buitre ante los nórdicos. Además, la ilusión ya estaba puesta en unas hipotéticas semifinales, donde esperaba la Argentina de Maradona, que acababa de eliminar a Inglaterra en el partido más memorable de la historia de la Copa del Mundo: el de la «Mano de Dios» y el «Gol del Siglo», el partido revancha de las Malvinas. España quería enfrentarse a Maradona.

Sin embargo, el sueño se esfumó rápido. Bélgica también sorprendió a España. El conjunto belga se adelantó pasada la media hora de juego con un gol de Ceulemans. España logró empatar a cinco minutos del final gracias a un disparo lejano de Señor tras una falta indirecta. El encuentro se marchó a la prórroga, donde nadie encontró el gol, y terminó decidiéndose en los penaltis. El guardameta belga Jean-Marie Pfaff demostró por qué acabaría siendo elegido el mejor portero del Mundial y detuvo el lanzamiento decisivo de Eloy, clasificando a Bélgica para las semifinales.

La tragedia se consumó y el país se echó a llorar. Apenas unos días después de una ilusionante y consagradora goleada a una de las mejores selecciones del torneo, con un Butragueño estelar, España vivió uno de los episodios más decepcionantes de su historia. Precisamente esa exhibición fue uno de los desencadenantes de la tragedia. Los jugadores de aquella selección admiten que se sintieron imparables tras aquella goleada. «Ganarles como les ganamos nos hizo sentir capaces de todo», recuerda Eloy. El sueño de enfrentarse a la Argentina de Maradona se desvaneció. Y, quizá, ese fue otro de los factores que explican aquella eliminación: «Puede que sentirnos favoritos fuera el primer problema, que pensásemos más en Argentina que en Bélgica», reconoce Eloy.

Así fue como una de las mejores generaciones de la historia de la selección española y, probablemente, la mejor antes de la generación dorada de 2008-2012, abandonó tierras mexicanas con el corazón roto y la ilusión completamente destruida. Fue una enorme decepción porque, si ya de por sí caer en una tanda de penaltis es una de las formas más crueles de perder en este deporte, todavía lo es más cuando te sientes favorito y vienes de tocar el cielo apenas unos días antes.

Para entender lo temida que llegó a ser aquella España basta con escuchar a los campeones del mundo. Argentina quería evitar a toda costa cruzarse con La Roja. Así lo recuerda Jorge Valdano: «Bilardo estaba obsesionado con evitar a España. No quería bajo ningún concepto cruzarse con los españoles. Fue el más belga de los belgas. Creo que hasta puso cirios. Cuando Bélgica ganó a España en los penaltis ya nos anunció: ‘Seremos campeones del mundo'». Y así fue.

Es por eso que esta noche el equipo dirigido por Luis de la Fuente afronta mucho más que un partido. Es un duelo contra los fantasmas del pasado. Una oportunidad para cerrar una herida que, hasta ahora, no ha dejado de sangrar. Una oportunidad para sacarse la espina. La nueva generación dorada de España quiere alimentarse de la sed de revancha de la Quinta del Buitre.

Eloy Olaya, el protagonista del penalti fallado, ya se ha pronunciado: «Mi mayor alegría sería que España pasase en los penaltis, sería la revancha perfecta». «Quiere revancha», admite. Cosa del destino o no, los paralelismos existen. Mismo rival. Misma ronda eliminatoria. Bélgica en cuartos de final. Bélgica vuelve a tener al mejor portero del mundo, Courtois, como ya lo tenía en 1986 con Pfaff. Entonces esperaba la Argentina de Maradona. Ahora, si España supera los cuartos de final y unas hipotéticas semifinales ante Francia, podría esperar la Argentina de Messi y producirse, por fin, aquel España-Argentina que tanto desearon los jugadores españoles hace cuarenta años.

Veremos si esta noche lo consiguen. La historia, desde luego, añade un aliciente más a este encuentro.

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Autor: Jan Sierra | Twitter: @jansierrafcb

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