El Blog Íntimo
·15 April 2026
44 años fueron nada | ADT 0 - Alianza Lima 1

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·15 April 2026

No era consciente de cuánto tiempo llevábamos sin ganar en tierras tarmeñas, hasta que en la transmisión mencionaron que la última victoria aliancista había sido en 1982. Es decir, antes de que este redactor de 43 eneros aterrizara en el planeta, desde la comodidad de un vientre.
Vale decir, entonces —independientemente de momentos y circunstancias— que lo de ayer fue un triunfo histórico. Es cierto también que ADT ha atravesado largos periodos en divisiones distintas a la primera. Pero, al mismo tiempo, es imposible negar que Tarma nos ha sido esquiva más de lo que habríamos deseado.
En un partido tácticamente perfecto, Alianza Lima se sacudió de esa suerte de paternidad, obteniendo además tres valiosos puntos que lo mantienen en la parte alta del Apertura, a la espera de lo que puedan hacer Los Chankas el viernes, cuando reciban al Atlético Grau en Andahuaylas.
Hablemos, pues, de este nuevo triunfo en ciudades de altura.
Análisis del ADT vs Alianza Lima: un cuadro a la ALtura
Con línea de tres, que por momentos se convertía en cinco, Alianza saltó al gramado del Unión Tarma con la idea de, principalmente, neutralizar al rival. En este escenario, claro, sí vale el enfoque (en el clásico no, por si no quedó claro lo que quise decir entre líneas).
ADT, como casi todos los equipos de altura de la Liga 1, juega a asfixiar rivales con transiciones largas y centros en globo. Consciente de ello, Pablo Guede propuso un equipo defensivamente ancho, en el que los laterales —Luis Advíncula y Marco Huamán— cumplieron su labor obstructiva.
Para completar el cambio respecto al clásico, alinearon Esteban Pavez y Jesús Castillo en la primera línea de volantes, lo que, sumado a la buena labor de los tres centrales (Garcés, Chávez y Antoni), restó muchísimas opciones de pase a los movedizos mediocampistas adetinos, algunos incluso inducidos al error por el buen posicionamiento y la presión de los blanquiazules.
Ya en fase ofensiva, el cuadro blanquiazul dispuso de un Jairo Vélez casi omnipresente y de la dupla Luis Ramos–Eryc Castillo para intentar golpear en las contras. Como resultado de toda esta planificación, Alianza no solo transitó un partido casi sin contratiempos —apenas una salvada de Alejandro Duarte y el resto fueron aproximaciones, unas más peligrosas que otras, pero carentes de profundidad y contundencia—, sino que además, utilizando su claridad técnica en el medio y aprovechando la velocidad de sus atacantes, no tardó en insinuar peligro hasta convertir el gol que, a la postre, sería el de la victoria (E. Castillo, 29’).
A partir de ello, Alianza se dedicó a controlar el partido. En un principio, más con la pelota que sin ella, pero luego esto fue cambiando, como era lógico, conforme el físico fue mermando. Aun así, la tónica se mantuvo: Alianza sufría, pero poco.
Controló tácticamente a un ADT que no tuvo más ideas que algún chispazo individual de Cedrón o Rojas y, por supuesto, las ineludibles consecuencias físicas de jugar a más de 3 mil metros sobre el nivel del mar.
¿Se sufrió más de lo necesario? En mi opinión, sí. Alianza pudo liquidarlo a mediados del segundo tiempo, tras una buena escapada de Vélez que terminó en un centro que no pudo conectar Castillo. Con el 2-0, todo habría sido menos cardíaco hasta el pitazo final, pero mentiría si dijera que terminamos, como tantas otras veces, con los huevos en la garganta.

Club Alianza Lima.
He de resaltar, finalmente, los buenos ingresos de Girotti, Gentile y Estrada. Este último, en un estado físico notoriamente mejor que el que le vimos en los primeros dos meses del año, y cumpliendo su función de tapón ante las desordenadas pero insistentes arremetidas celestes.
Los argentinos, por su parte, entraron con el overol puesto: marcaron, estorbaron y generaron alguna que otra oportunidad —sobre todo el ex Talleres, para quien mucha gente, y me podría sumar, pide más minutos—.
Se quedó sin ingresar, detalle no menor, Paolo Guerrero, después de varias fechas en las que Guede lo priorizó sobre sus otros competidores por el puesto. ¿Continuará con esa decisión o fue solo para desintoxicarlo un poco, luego de las críticas recibidas tras su discreto rendimiento ante Universitario? Está por verse.
Quien escribe se ha declarado más de una vez admirador del ‘Depredador’, pero entiende también que la propuesta física y dinámica de Guede podría, sobre todo en partidos exigentes, ser demasiado para él. Una suplencia prudente y un ingreso en minutos finales, sumados a su liderazgo en camerinos y banca, podrían ser la fórmula más adecuada para optimizar su influencia en este Alianza que —y esto hay que dejarlo claro— no va a dejar de necesitar su aliancismo y carácter.
La figura fue:
¡Y ese pase llegó! Desde su arribo al club se ha resaltado mucho su silenciosa labor recuperando balones y contribuyendo al juego del equipo, pero faltaba el pase, ese pase. Finalmente apareció.
Esteban Pavez “hizo famoso” al ecuatoriano Castillo con un tremendo servicio que rompió todas las líneas defensivas del rival. Cumplió con sus funciones y, además, fue determinante para el resultado final del partido.
La figura, sin duda alguna.
Próxima cita
El Equipo del Pueblo recibirá a Cusco FC este sábado 18 de abril en el Alejandro Villanueva. Poco que agregar: necesitamos seguir ganando para depender de nosotros mismos y no estar pendientes de quienes vienen detrás. Y si bien es cierto que el cuadro imperial llega en alza —le acaba de hacer un buen partido a Estudiantes en La Plata por la Copa Libertadores y antes había goleado en Arequipa—, Alianza Lima debe sostener aquello que, de forma saludable, parece haber recuperado este año: su fortaleza como local.









































