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·4 March 2026
A 100 días del Mundial, el Estadio Azteca se transforma contrarreloj

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·4 March 2026

A solo 100 días del inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026, el histórico Estadio Azteca —que ahora será conocido como Estadio Banorte— vive una carrera contra el tiempo para estar listo para el torneo.
El ambiente alrededor del recinto es de urgencia. Excavadoras, grúas, varillas y camiones de materiales forman parte del paisaje cotidiano mientras decenas de trabajadores avanzan “a marchas forzadas” para cumplir con los plazos.
La puerta 1, sobre Calzada de Tlalpan, es actualmente el único acceso operativo al estadio. Ahí se revisan identificaciones, listas de trabajo y áreas asignadas. Nadie entra si no forma parte del proyecto.
Dentro del complejo, los obreros se mueven entre nubes de polvo, cargando cemento, acero y pintura para acelerar las tareas. Paneles de madera y aluminio cubren gran parte del inmueble para evitar que se vea el interior de la remodelación.
Desde el puente peatonal cercano, curiosos, policías y supervisores observan los avances mientras analizan planos y el movimiento constante de maquinaria.
Entre las principales transformaciones destacan:
Incluso la emblemática estructura Citlali, de casi 26 metros, se encuentra rodeada de escombros mientras continúan los trabajos.
Los cambios no se limitan al estadio. En las calles cercanas se realizan obras de repavimentación y trabajos de jardinería para recibir a los miles de aficionados que llegarán al primer partido del torneo, programado para el 11 de junio de 2026.
Sin embargo, el ritmo de las obras ha generado tensiones con los vecinos de la zona:
Algunos departamentos que antes eran accesibles ahora alcanzan hasta 20 mil pesos mensuales en plataformas de renta.
El Azteca tiene un lugar único en la historia del futbol. Será el primer estadio en albergar tres partidos inaugurales de la Copa del Mundo, después de los torneos de 1970 y 1986.
A cuatro meses del evento, el recinto es todavía una obra en construcción. Pero cada día de trabajo busca asegurar que el gigante de Santa Úrsula llegue puntual a su cita con la historia.









































