La Galerna
·4 March 2026
Apatía en el Real Madrid

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·4 March 2026

Si caer en casa frente al Getafe y encadenar dos derrotas consecutivas en La Liga no fueran suficientes, Rodrygo Goes se rompe el cruzado y se despide de la temporada. En nuestra situación, el sabio refranero español nos recordaría que las desgracias nunca vienen solas. Los conspiranoicos ya tratan de conjugar las oraciones de todas las religiones verdaderas para curar esta racha que nos trae por la calle de la Amargura.
En el plano deportivo me preocupan dos aspectos: la defensa y el estado físico. Si tengo que precisar, diré que la incertidumbre me lleva a afirmar que las mayores inversiones en los próximos mercados de fichaje deben hacerse en el eje defensivo. Esto se traduciría en dos centrales de nivel y dos laterales suplentes. Como aficionado, estoy abierto al debate de cromos, pero creo que como mínimo deben cerrarse dos hombres de experiencia contrastada y dos defensores dispuestos a ser suplentes de garantías.

Respecto al físico, la plaga de lesionados es tan abrumadora que necesitamos ser fríos para solucionar la sangría. Además de mejorar la intervención médica y la preparación física, algo estamos haciendo mal en el apartado del calendario. Más partidos, más riesgos. Es de perogrullo pero parece que no lo estamos sabiendo asumir. O vamos a una plantilla más amplia o este panorama será nuestro menú temporada tras temporada.
Yo, en mitad de un tiempo intempestivo, lo último que voy a hacer es entregar mi pasión. Jamás renunciaré al amor que le tengo al Madrid, por muy mal que esté de salud
La apatía emocional está instalada en nuestra sociedad. El mundo moderno no ayuda a que los hombres convivan en paz y cumplan con sus propósitos más íntimos. A todo esto se le puede sumar siempre un conflicto bélico o que tu equipo coseche una derrota tras otra. Nuestro Madrid luce ojeroso y no camina muy erguido. En los últimos meses pocas alegrías sostenidas en el tiempo hemos tenido. Esto empuja a la melancolía a buena parte del aficionado. Es lógico y es natural.
No obstante, recomiendo al más alicaído del pelotón que se olvide por un rato de los resultados y recuerde que es aficionado del club de fútbol más ganador de todos los tiempos. De hecho, asumo el papel de animador o consigliere. El lector que lo necesite puede verme como una especie de Tom Hagen. Alguien tiene que ponderar los sentimientos más nobles y me ofrezco voluntario.
Ahora que nos embarga la apatía emocional cuando el vecino del quinto nos habla del Madrid, ahora vengo a ofrecer mi corazón. El corazón, esa víscera más o menos noble, suele tener mala prensa porque sus propagandistas suelen ser cursis y tramposos. Por otro lado, el amor y otros asuntos del corazón fueron inventados por hábiles publicistas en Madison Avenue. Todos nosotros aprendimos mucho viendo Mad Men y fue el propio Don Draper quien nos transmitió algunas enseñanzas incómodas pero necesarias.
Decía que ahora que vienen mal dadas y que cuando el vecino de arriba que es del Atleti nos increpa entre risas, ahora siento más blanco que nunca mi corazón. ¿Por qué? Muy fácil, porque el Real Madrid aporta calor y refugio en momentos de zozobra. El mundo atraviesa un momento muy delicado, a nadie le coge por sorpresa que me refiera a ello. Entonces, ¿es el Madrid un problema o una solución? Yo lo tengo claro.

La actual situación deportiva del equipo es bastante negativa. Dicho esto, el lunes me senté un rato junto a mi padre y vimos tranquilamente el fútbol mientras, fuera, el mundo que conocemos podía explotar en cualquier momento. Esto así expresado no es una exageración ni una forma de hablar. Así pues, ¿alguien en su sano juicio pretende que yo me envenene por una mala racha futbolística? No estoy tan loco ni fanatizado para hacer prisioneros entre los aficionados. Tampoco ejerceré de juez ni ofreceré mi alma para ningún acto vudú de algún iluminado con canal de YouTube.
En los últimos días he tenido momentos personales delicados. Como todos, muchas veces atravieso baches, y el fútbol es una de esas cosas que me distraen. Gracias a la tecnología, a golpe de clic podemos recordar grandes jugadas del pasado, o pasarnos entre los amigos mensajes con recuerdos de días mejores.
Esto es lo que yo hago a diario con dos buenos amigos: Fran y Andrés. Mientras el primero vive y trabaja en Austria, el segundo regenta un negocio de restauración de bastante éxito en Jerez de la Frontera. Por supuesto, los dos son madridistas.
Entre nosotros vuelan los privados con recuerdos imborrables de nuestro Madrid. ¿Acaso los tres vamos a hundirnos y negarnos nuestro contacto a través de los buenos recuerdos y los días de gloria? Pues no. A mis dos amigos los conozco desde los tres años. La vida une y la vida aleja porque todo es transitorio y funciona por ciclos. Pero el vínculo, el respeto y la admiración siempre quedarán intacos. Pues igual con el Madrid. Yo, en mitad de un tiempo intempestivo, lo último que voy a hacer es entregar mi pasión. Jamás renunciaré al amor que le tengo al Madrid, por muy mal que esté de salud. Porque, señoras y señores, el Real Madrid siempre resucita.
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