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·20 January 2026
Arbeloa no se casa con nadie. Mano dura en el Real Madrid: Bellingham (22), primer castigado

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El nuevo Real Madrid empieza a tomar forma lejos de los focos y los discursos grandilocuentes. En Valdebebas se respira otro ambiente, con normas claras y mensajes directos. No hay margen para concesiones ni para el pasado reciente.
Y una decisión tomada esta semana marca un antes y un después en el vestuario blanco, incluso para sus grandes estrellas.
La etapa posterior a Xabi Alonso ha arrancado con cambios visibles en la gestión interna del Real Madrid. Álvaro Arbeloa ha dejado claro desde el primer día que la disciplina no es negociable.
El mensaje ha sido simple y contundente: todos los jugadores son iguales ante la norma, sin excepciones por nombre, jerarquía o precio de mercado.
Florentino esperaba mejor actitud del crack inglés | Getty Images, Freepik, Madrid-Barcelona
Ese principio se ha aplicado ya con firmeza. Jude Bellingham ha sido sancionado con la primera multa del nuevo régimen por llegar tarde a una sesión de entrenamiento. Un gesto aparentemente menor, pero que Arbeloa considera una falta de respeto al grupo.
Para Arbeloa, la puntualidad es un valor irrenunciable. Cumplir los horarios es una cuestión de profesionalidad y compromiso colectivo. El técnico no ha dudado en actuar, convencido de que permitir una excepción abriría la puerta a la relajación general.
La multa impuesta a Bellingham no tiene un impacto económico relevante para el jugador. Sin embargo, sí tiene un enorme valor simbólico.
El dinero recaudado con estas sanciones irá destinado a una gran cena de plantilla a final de temporada. Así se refuerza el mensaje de grupo por encima de individualidades.
La figura de Jude Bellingham ocupa un lugar central en los planes de Arbeloa. El técnico considera que el inglés aún no ha mostrado todo su potencial.
Durante la etapa final de Xabi Alonso, en el club se detectaron episodios de cierta indolencia y falta de regularidad en su actitud competitiva.
Este retraso en el entrenamiento no ha gustado nada al cuerpo técnico. No tanto por el hecho en sí, sino por lo que transmite. Arbeloa quiere recuperar al Bellingham dominante de sus primeros meses, el líder que marcaba diferencias desde el primer minuto.
Bellingham acata la multa por llegar tarde a un entrenamiento | Getty Images
La sanción a Bellingham sirve también como aviso al resto del vestuario. Nadie está por encima del proyecto.
Arbeloa ha trasladado internamente que su modelo se basa en el respeto, el esfuerzo diario y la implicación constante.
En este nuevo Real Madrid no se tolerarán gestos de desconexión. La disciplina vuelve a ser un pilar, como en las etapas más exitosas del club. El técnico cree que solo así se puede construir un equipo competitivo y estable.
Arbeloa no se casa con nadie | Getty Images, Madrid-Barcelona
Los datos respaldan esta línea dura. En las últimas dos temporadas, el Real Madrid ha sufrido caídas de rendimiento asociadas a la falta de regularidad colectiva.
Y el club entiende que el talento sin orden no es suficiente para competir al máximo nivel.
La multa a Bellingham no es un castigo aislado. Es una declaración de intenciones. Arbeloa quiere un vestuario comprometido, intenso y concentrado desde el primer día hasta el último.









































