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·19 May 2026
Bastoni gusta… pero el Barça frena: el fichaje que ilusiona a Flick choca contra la realidad del mercado

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·19 May 2026

En FC Barcelona hay una sensación que se repite puertas adentro: para dominar España alcanza, pero para volver a conquistar Europa hace falta algo más.
La temporada dejó señales positivas. El equipo volvió a competir, encontró estabilidad y logró sostenerse en lo más alto del campeonato local. Pero dentro del club entienden que la exigencia cambia completamente cuando aparece la Liga de Campeones de la UEFA.
Y por eso el mercado ya empezó.
Entre los nombres que más seducen dentro de la dirección deportiva aparece uno que desde hace tiempo reúne consenso técnico y futbolístico: Alessandro Bastoni.
El central del FC Internazionale Milano es considerado una pieza capaz de elevar inmediatamente el nivel defensivo del proyecto.
El problema es que gustar no significa poder ficharlo.
Dentro del Barcelona existe valoración muy alta por el perfil del defensor italiano.
Zurdo, con salida limpia, experiencia en escenarios grandes y capacidad para jugar en una línea adelantada. En otras palabras, un futbolista que encaja casi naturalmente en la idea de juego que busca el club.
Sin embargo, pese al interés, la operación está lejos de avanzar.
Por ahora no existe una oferta formal enviada al Inter y el movimiento entró en una etapa de espera.
No porque el jugador no convenza.
Sino porque el club todavía no tiene resueltas preguntas más importantes.
Como ya ocurrió en ventanas anteriores, el gran obstáculo vuelve a ser económico.
El Barcelona todavía trabaja para recuperar completamente margen dentro de la regla 1:1 y mientras esa situación no quede resuelta, cada euro invertido debe analizarse con máxima precisión.
Ahí aparece el gran dilema.
Porque el verano también obliga a resolver otras prioridades.
La salida de Robert Lewandowski dejó un vacío enorme en ataque y dentro del club consideran que incorporar un delantero centro será uno de los movimientos más importantes del mercado.
Además siguen abiertos otros frentes:la continuidad de Marcus Rashford o la búsqueda de otro extremo, además del deseo de reforzar el lateral con nombres como João Cancelo.
Y en ese escenario, gastar entre 60 y 70 millones de euros por Bastoni deja de ser una decisión sencilla.
Hay otro detalle que hoy mantiene detenido el movimiento.
La postura de Hansi Flick.
Aunque dentro de la dirección deportiva existe consenso sobre reforzar la defensa, el entrenador todavía no considera obligatorio hacer una inversión tan fuerte en esa posición.
No porque rechace a Bastoni.
Sino porque entiende que quizá existen necesidades más urgentes dentro del equipo.
Para Flick el orden de prioridades todavía no está completamente definido.
Y eso cambia todo.
Porque en este Barcelona el entrenador tendrá peso real en las decisiones deportivas.
Dentro del club también existe otra lectura.
Si realmente quieren ir con fuerza por Bastoni, probablemente antes tendrían que desprenderse de un defensor importante.
Los nombres que aparecen naturalmente son:Ronald Araújo y Jules Koundé.
Ambos vienen de una temporada que dejó más dudas de las esperadas.
Araújo tuvo menos participación tras atravesar un periodo complicado y no tiene intención de salir.
Mientras que Koundé tampoco logró mantener el nivel que mostró en campañas anteriores.
Aun así, ninguna salida parece sencilla.
Otro expediente abierto es el de Andreas Christensen.
El central tiene una propuesta de renovación sobre la mesa, pero todavía no respondió.
Aunque dentro del club aclaran algo importante: incluso si Christensen termina saliendo, eso no resolvería automáticamente el camino hacia Bastoni.
Porque el impacto económico de ambas operaciones está en dimensiones completamente distintas.
Hoy el escenario parece claro.
Barcelona quiere mejorar la defensa.
Bastoni gusta muchísimo.
Pero entre el Fair Play, las prioridades ofensivas y las dudas sobre el orden del mercado, el fichaje todavía está lejos de entrar en fase decisiva.
Porque en este verano azulgrana ya no alcanza con querer.
Primero habrá que decidir dónde poner el dinero.
Y después, si todavía queda margen, volver a mirar hacia Milán.







































