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·5 July 2026
Brais Méndez, una obra ¿Inacabada?

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Hay sueños en la vida que duran años. En ocasiones, son por ambición. En otras, son por el anhelo a volver a tener algo que ya tuviste. En este análisis, se encuentran dos equipos, como son la Real Sociedad y el Celta de Vigo. El conjunto txuri-urdin ha disfrutado de Brais Méndez. Sus aficionados, también. Habrá que ver el futuro de la entidad presidida por Jokin Aperribay, pero pocos centrocampistas van a poder dar las cifras del gallego. En cuatro temporadas, ha sumado 33 goles y 24 asistencias. Son unas cifras envidiables. En cambio, la sensación que siempre ha rodeado en torno a este jugador es la de: ¿Podría haber llegado más lejos? Esta pregunta refleja el primer tipo de sueño. En torno a Brais Méndez, hubo unas previsiones de como que tenía que explotar, que tenía que ir a más. Donde incluso, se pronosticaba que tenía que ser una estrella. La cuestión es ¿Y si Brais alcanzó su techo? De ser así ¿Por qué algunos se empeñan en desprestigiar su legado?
Las dos visiones se han dividido entre el plano nacional y el municipal. No hay dudas de que tanto en Vigo como en Donosti, son conscientes de lo que ha dado el jugador de Pontevedra. ¿Querían más? Seguramente, pero están eternamente agradecidos. Por otro lado, al vestir la elástica de la Selección, desde la capital siempre se ha trasladado como una imagen de que Brais Méndez no estaba llegando al nivel donde se presuponía que tenía que haber logrado. Sí, sus números no son espectaculares, pero tampoco se puede decir que son insuficientes o lamentables. Sería vender una historia irreal. Quizás, la versión verdadera son esos picos donde, cuando parecía que podía firmar un temporadón, entraba de nuevo en una irregularidad que también tiene un significado colectivo. Porque otro de los errores al analizar la trayectoria de Brais Méndez es no haber analizado los contextos. Si se inserta el bisturí, se verán que sus puntos altos han solido coincidir con la mejor versión de la era Imanol Alguacil, donde la Real Sociedad rendía por encima de sus posibilidades en las primeras vueltas. Luego, a partir de marzo, se daba un bajón crónico que no solo reducía su rendimiento Brais Méndez, también otros de sus compañeros, como Takefusa Kubo, entre otros. Para el recuerdo, aquella fase de grupos en la Champions League. Probablemente, esos 3-4 meses de competición fueron los mejores de su carrera y su cúspide más álgida.
En el segundo tipo de sueño, había ilusiones por una vuelta del chico de Mos al Celta. Con el nuevo proyecto celeste, inspirado más en la cantera y en las raíces del club olívico, estaba la esperanza de que volviera a vestir la elástica que le hizo nacer futbolísticamente. La faceta psicológica y comunicativa de Claudio Giráldez, donde por ejemplo, habla en muchas ocasiones con Denis Suárez, era un punto de partida perfecto para iniciar un segundo capítulo en Balaídos. Además, hubiera sido precioso. El Celta del Toto Berizzo cayó en el global de la eliminatoria con honores en Old Trafford en un partido polémico ante el Manchester United de José Mourinho en mayo de 2017. Ahí Brais todavía no tenía hueco, pero sufrió como un canterano desde su casa la eliminación del equipo de sus amores. Cuatro meses más tarde, haría su debut con el primer equipo. El retorno de este futbolista hubiera sido una inyección adictiva para el actual sueño de conseguir la Europa League. Porque sí, Brais ya realizó su particular venganza marcando en El Teatro de los Sueños con la Real Sociedad en un triunfo histórico de los Txuri-urdin en la casa de los Diablos Rojos en 2022. Es lo que ha producido Brais Méndez, sueños húmedos de forma constante aunque muchos no lo quieran reconocer.
Con 29 años, ficha por el Columbus Crew de la MLS. Por 6 millones de euros, firma por una campaña con opción a otra más. La decisión y las consecuencias de las mismas se irán sabiendo con el tiempo, pero es increíble que un talento como Brais Méndez, con la mejor edad que puede tener un futbolista, acabe en una liga menor cuando nuestra competición necesita más fuente de talento innato. No se sabe si será un trampolín o será el adiós definitivo de un mago donde para muchos, no terminó de sacar todo su arsenal de trucos. Por cierto, quizás se exigió más cuando no debería de haber sido así. Nadie debería de olvidar que Brais lleva años teniendo una lucha constante con su salud mental. Donde otros hubieran parado, el jugador curtido en A Madroa quiso seguir jugando al fútbol mientras su cabeza quizás estaba pensando de todo menos en el fútbol. En definitiva, el tiempo evaluará como ha sido la obra de Brais Méndez como jugador de fútbol. Lo que sí se puede garantizar es que ha merecido pagar para ver su obra. Y también, lo que es una realidad, es que el sueño de muchos, sean de una perspectiva Txuri-urdin o celeste, se han roto por el momento. Con el paso del tiempo, muchos recordarán su figura y el fútbol que ha realizado.







































