Fondo Segunda
·22 January 2026
Camino al Mundial II: Sudáfrica y el inseparable de Paunovic que llevó al Oviedo a Primera

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·22 January 2026

El zumbido de las ‘vuvuzelas’ volverá a oírse en un Mundial. Sudáfrica regresa a la máxima competición del fútbol de selecciones 16 años después de aquella cita memorable en la que, como anfitriona, fue testigo de la noche en la que España se proclamó, por primera vez en su historia, campeona del mundo. Esta vez, sin embargo, el contexto es totalmente diferente. Los ‘Bafana Bafana’ vuelven por derecho propio.
La selección sudafricana sacó su billete para el Mundial en una fase de clasificación de lo más dramática. Tan tensa como imprevisible, resuelta prácticamente en el último encuentro. Sudáfrica acabó liderando su grupo, arrebatándole el pase directo nada menos que a Nigeria, una de las grandes potencias del continente. Un equipo repleto de estrellas como es el caso de Ademola Lookman o, especialmente, de Victor Osimhen.
En el vestuario de Sudáfrica, por el contrario, no reluce con especial fulgor ningún nombre en especial. Priman la disciplina y el órden táctico impuestos por su entrenador, el belga Hugo Broos. Pero, sobre todo, el espíritu festivo, colorido y alegre de un equipo con un carisma especial. El mismo, precisamente, que podría definir a uno de los jugadores más emblemáticos de su historia: Quinton Fortune. Un lateral zurdo, reconvertido a centrocampista, que pasó por Segunda División. Un jugador que encarnó, como pocos, el alma de un fútbol sudafricano vibrante e indomable.
Quinton Fortune llegó a LaLiga Hypermotion de la mano del RCD Mallorca en la temporada 1995-96. Las dificultades para obtener un permiso de trabajo, motivadas por su juventud, llevaron al Tottenham Hotspur a buscarle una salida en forma de cesión. Así, con apenas 17 años, el sudafricano recaló en la isla dispuesto a abrirse camino en el fútbol español. Un reto a la altura.
Sin embargo, parecía complicado madurar sin apenas aparecer en el campo. Su paso como bermellón estuvo marcado por la falta de continuidad. Fortune apenas encontró espacio en un Mallorca que, en lo colectivo, vivió una temporada de sobresaliente rozando la matrícula de honor. Acarició el ascenso a Primera División con la yema de los dedos. El equipo terminó tercero, con 69 puntos, los mismos que el CD Logroñés, que fue quien acabó celebrando el billete directo a la élite.
El play-off le concedió al Mallorca su última bala. Una posibilidad para continuar el sueño, pero el Rayo Vallecano- equipo de Primera División- se cruzó en su camino. Implacable. El 1-0 de la ida, sumado al 2-0 de la vuelta, inclinó la balanza del lado del equipo de la franja, que terminó por sentenciar la eliminatoria dejándole, una vez más, a las puertas de la gloria.
Aun así, Quinton Fortune no estuvo ahí para verlo. No despidió aquella temporada en la isla. En el invierno de 1995, había hecho las maletas en busca de minutos y los encontró en un equipo que atravesaba una etapa de esplendor: el Atlético de Madrid. El conjunto colchonero apostó por él para reforzar a su filial, entonces en Segunda División. Un escenario ideal para seguir creciendo.

Foto: Quinton Fortune, primero a la izquierda en la fila de arriba, en un once del Atlético de Madrid B en la temporada 1998-99. Foto de: X (@FutbolCarroza)
Allí aprendió español con la música de ‘Jarabe de Palo’ y la estrella televisiva del momento: el humorista Chiquito de la Calzada, en un piso donde vivió durante sus primeros meses para facilitar su adaptación junto a otros compañeros del Atlético de Madrid B. Un equipo en el que coincidió con una generación brillante de futbolistas. Compartió vestuario con nombres como ‘Pipo’ Baraja, Luis Tevenet- actual entrenador del Real Valladolid-, Juan Carlos Carcedo- ex técnico de la UD Ibiza y del Real Zaragoza, entre otros- y, sobre todo, con un joven delantero serbio de sobra conocido actualmente en el fútbol español: Veljko Paunovic, que terminaría haciendo las maletas para salir cedido al RCD Mallorca.
Juntos formaron parte de un equipo que parecía no tener techo. Obtuvo el 12º puesto en la 96-97 y la 9ª posición en la 97-98. La culminación de aquel proceso de crecimiento sostenido sucedió en la temporada 1998-99, cuando el Atlético de Madrid se proclamó subcampeón de Primera División. No obstante, el filial había alcanzado su cima particular. El ascenso no era, en cualquier caso, una opción real, pero la motivación de los canteranos colchoneros iban un paso más allá: llamar a la puerta de un equipo que venía de conquistar un histórico doblete tres años atrás. Una temporada inmortalizada como eterna en la memoria del Atlético de Madrid.
El lateral sudafricano, en ocasiones reconvertido en centrocampista, esperaba- como tantos otros- consolidarse en la primera plantilla tras haber asomado la cabeza tímidamente en algunas convocatorias de Radomir Antic. Pero con el italiano Claudio Ranieri en el banquillo, nunca terminó de encontrar su sitio. Ya más curtido por la experiencia, Fortune decidió regresar a la Premier League para fichar por el todopoderoso Manchester United. Allí fue testigo, como como una anécdota del destino, del nacimiento de una estrella llamada a gobernar el planeta fútbol: Cristiano Ronaldo.

Quinton Fortune junto a Cristiano Ronaldo durante su etapa en el Manchester United
“No sé si tenía condiciones para ser el mejor. Es posible”, recordaría tiempo después Fortune en una entrevista con Líbero. “Lo que sí sé es que trabajaba para serlo. Nunca había visto nada igual. Siempre se quedaba después de entrenar, ejercitándose en el gimnasio. Se colocaba pesas en los tobillos y dedicaba sus días libres a hacer series de sprints y saltos. Estaba obsesionado con ser más rápido, más fuerte, más ágil, más elástico, más todo”.
Aquella metamorfosis extraordinaria de Cristiano Ronaldo, hasta convertirse en uno de los futbolistas más grandes de todos los tiempos, sirvió de inspiración para muchos. También para Quinton Fortune, quien, tras anunciar su retirada en 2010 con apenas 33 años, decidió compartir las hazañas del cinco veces ganador del Balón de Oro con los jóvenes canteranos del Manchester United durante su nueva etapa como entrenador en la academia, donde destacó como un excelente formador.

Foto: Héctor Herrería (La Voz de Asturias)
Tanto que, de cara a la temporada 2020-21, se sumó al Reading de la Championship inglesa para integrarse en el cuerpo técnico de Paunovic, su viejo compañero en el Atlético de Madrid B. Pero esta vez el destino tejió un vínculo diferente. Sus caminos ya nunca se volverían a separar. El sudafricano acompañó a Paunovic después en su experiencia mexicana con el CD Guadalajara y Tigres, antes de regresar a Segunda División, la misma competición que los había unido por primera vez. En esta ocasión, al frente del Real Oviedo, al que llevaron a Primera División tras 24 años de espera.
La historia en el Carlos Tartiere, eso sí, no terminó de la manera soñada. Un incomprensible despido de Paunovic en la octava jornada, con el equipo lejos de la zona de descenso, puso fin a aquella etapa. Junto a él se marchó Fortune para emprender un nuevo capítulo con la selección de Serbia, enfrentando el reto de clasificar al equipo para el Mundial de 2026. Una derrota ante Inglaterra en su debut terminó de enterrar las esperanza de todo un país. También la de Paunovic. Y Fortune, que quedaron con la espina clavada.

Foto: Luisma Murias (La Nueva España)
Al menos, Quinton Fortune podrá vivir la emoción del Mundial desde otra perspectiva no menos vibrante, con la participación de Sudáfrica, que vuelve a una Copa del Mundo tras 16 años de ausencia. Su sueño, como confesó en una entrevista, sigue siendo regresar algún día a su país natal y convertir a los ‘Bafana Bafana’ en campeones.
Una ambición que parece utópica para un país que nunca ha alcanzado siquiera los octavos de final. Pero los sueños, como bien ha quedado demostrado en más de una ocasión, son las alas que nos permiten volar. Las mismas que llevaron a Quinton Fortune a convertirse en futbolista profesional. Las mismas que nos llevan más allá de nuestros límites. Más allá de la realidad.







































