Anfield Index
·26 April 2026
Conclusión: llegó el verdadero Isak al vencer Liverpool al Palace

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·26 April 2026

Tras una sufrida victoria en el derbi ante el Everton, el Liverpool regresó a Anfield buscando ganar impulso frente a un Crystal Palace bien trabajado. Lo que siguió fue un resultado que favorece más de la cuenta a los locales, en un partido cuyo rendimiento subyacente contó una historia muy distinta.
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XI del Liverpool
• PT – Freddie Woodman
• LD – Curtis Jones
• DFC – Ibrahima Konaté
• DFC – Virgil van Dijk (c)
• LI – Milos Kerkez
• MC – Alexis Mac Allister
• MC – Ryan Gravenberch
• DC – Alexander Isak
• ED – Cody Gakpo
• MCO – Florian Wirtz
• EI – Mohamed Salah
Jeremie Frimpong → Mohamed Salah (59’)
Ryan Gravenberch → Alexander Isak (78’)
Joe Gomez → Jeremie Frimpong (87’)
Milos Kerkez → Joe Gomez (87’)
Liverpool 1–0 Crystal Palace – Alexander Isak (Alexis Mac Allister) – 35’
Liverpool 2–0 Crystal Palace – Andy Robertson (Curtis Jones) – 40’
Liverpool 2–1 Crystal Palace – Daniel Munoz – 71’
Liverpool 3–1 Crystal Palace – Florian Wirtz (Alexis Mac Allister) – 90+6’
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• Posesión – Liverpool 53% | Palace 47%
• xG – Liverpool 0.91 | Palace 2.32
• Tiros totales – Liverpool 9 | Palace 14
• Tiros a puerta – Liverpool 3 | Palace 7
• Faltas – Liverpool 10 | Palace 10
• Córners – Liverpool 5 | Palace 8
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La primera mitad fue eficaz más que convincente.
El Liverpool aprovechó sus ocasiones con un nivel de contundencia que demasiadas veces ha faltado esta temporada. Alexander Isak abrió el marcador con una definición serena tras una buena acción de Alexis Mac Allister, antes de que Andy Robertson ampliara la ventaja apenas cinco minutos después con una llegada y un remate bien medidos.
Con el 2–0, el marcador sugería control.
El rendimiento no.
Crystal Palace fue el equipo más cohesionado, moviendo el balón con claridad e intención, y encontrando una y otra vez espacios que el Liverpool tuvo problemas para cerrar. La batalla en el centro del campo estuvo lejos de ser dominada y, en defensa, hubo señales de aviso que en gran medida quedaron sin castigo.
Freddie Woodman fue la figura clave.
El portero del Liverpool realizó varias paradas importantes para contener a los visitantes, asegurando que, pese a ser superados en muchas fases, los locales se fueran al descanso con una ventaja de dos goles.
Fue un marcador construido sobre la eficacia, no sobre la autoridad.
La segunda parte trajo un cambio de inercia que parecía inevitable.
El Palace siguió apretando, siguió generando peligro y finalmente encontró su recompensa por medio de Daniel Munoz. El gol fue merecido y reflejó a un equipo que había superado con claridad al Liverpool en creación de ocasiones y cohesión ofensiva.
En ese momento, el partido estaba muy vivo.
El Liverpool se echó atrás y su estructura se fue desajustando aún más mientras los visitantes buscaban el empate. Una vez más, Woodman tuvo que intervenir con paradas decisivas para preservar la ventaja en un tramo en el que el Palace parecía mucho más cerca de volver a marcar.
En medio de esa presión llegó un momento importante.
Mohamed Salah tuvo que retirarse por una lesión en los isquiotibiales, una imagen que generó preocupación mucho más allá del partido inmediato. Si esta termina siendo su última aportación con la camiseta del Liverpool, sería una nota dolorosa y emotiva con la que posiblemente se cerraría un capítulo legendario.
A medida que el Palace empujaba, se abrían espacios.
Y en los instantes finales, Florian Wirtz los aprovechó, marcando al final para sellar un resultado que, aunque parece cómodo sobre el papel, no lo fue en absoluto en la realidad.
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Fue una actuación en la que la contundencia de cara al gol ocultó problemas más profundos.
El Liverpool aprovechó sus ocasiones. El Palace no.
Los goles esperados cuentan la verdadera historia: el Palace superó ampliamente al Liverpool y fue, probablemente, el mejor equipo a lo largo de los noventa minutos. Esa diferencia no puede ignorarse, como tampoco la ventaja táctica que Oliver Glasner pareció tener durante todo el encuentro.
Pese a lo positivo de sumar los tres puntos, las preocupaciones estructurales siguen ahí. El centro del campo fue superado por momentos, la organización defensiva titubeó y la cohesión general sigue pareciendo frágil.
Freddie Woodman marcó la diferencia.
Sin sus intervenciones, este resultado podría haber sido muy diferente.
Y aunque el marcador ofrece cierto alivio, hace poco por silenciar las preguntas más amplias que rodean a Arne Slot y la dirección de este equipo.
Liverpool 2 – 2 Crystal Palace
Este artículo fue traducido al español por inteligencia artificial. Puedes leer la versión original en 🏴 en este enlace.
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