Un 10 Puro
·10 May 2026
El FC Barcelona se corona como bicampeón de Liga

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·10 May 2026

Había quien imaginaba tensión, quizás un empate sufrido, quizás un Camp Nou mordiéndose las uñas hasta el pitido final. No fue así. El FC Barcelona tardó nueve minutos en poner el primero, otros nueve en poner el segundo, y después administró un 2-0 durante ochenta minutos con la misma tranquilidad con la que se pasa una tarde de domingo. El título número 29 de LaLiga se ganó sin apuros, con autoridad, y ante el eterno rival.
En el minuto 9, Marcus Rashford recogió una falta en el borde del área, la puso en la escuadra por el lado de Courtois y el Camp Nou explotó. Imparable. El disparo del inglés era de esos que salen una de cada muchas veces: trayectoria perfecta, potencia justa, escuadra limpia. El portero belga se estiró pero el balón ya estaba adentro cuando llegó su mano. Octavo gol de Rashford en esta LaLiga, decimocuarto en toda la temporada.
Nueve minutos después, antes de que el Madrid pudiera reordenar nada, llegó el segundo. Fermín condujo por banda, encontró a Dani Olmo en el carril interior y el mediapunta de Terrassa la dejó de tacón con una elegancia fuera de lugar en un partido que se jugaba a tanta velocidad. Ferran Torres llegó a la carrera, la controló y la metió al palo largo de Courtois. 2-0, minuto 18. La Liga estaba resuelta.
Frente a ese Barcelona de golpes rápidos y jugadas encadenadas, el Real Madrid de Arbeloa ofreció exactamente lo que lleva meses ofreciendo: un equipo sin alma, sin presión organizada, sin respuesta colectiva. Camavinga perdió posesiones elementales, Vinicius desapareció del partido durante largos tramos, Bellingham acumuló más quejas que acciones. La única ocasión clara de los blancos la tuvo Gonzalo en el minuto 22, un mano a mano que se marchó al lateral de la red cuando debía ir a la red.
Sin Mbappé, de baja por lesión muscular, y con el vestuario todavía con el ruido de fondo del altercado entre Valverde y Tchouaméni en el entrenamiento del viernes, el Madrid llegó al Camp Nou como llegan los equipos que ya han tirado la temporada. Arbeloa no se sentó en el banquillo en toda la noche. No tenía plan B para mostrar porque no había plan A que salvar.
El partido tuvo momentos en los que ambos porteros cogieron protagonismo, pero en direcciones muy distintas. Joan García detuvo en el 64' una vaselina de Vinicius en mano a mano que habría despertado al Madrid de su letargo. Courtois, por su parte, hizo todo lo humanamente posible para que el resultado no fuera mayor: frenó a Rashford en el 37' en otro mano a mano, cerró el pie ante Ferran Torres en el 55' con una intervención de instinto, y le negó el tercero a Lewandowski en el 84' con un reflejo que ya formará parte de la narrativa del partido. El belga fue el jugador del Madrid. Con eso está dicho todo.
Cuando sonó el pitido final, el Spotify Camp Nou se convirtió en lo que llevaba 90 minutos queriendo ser. Los jugadores del Barcelona celebraron sobre el césped, Flick recibió abrazos de cada uno de sus futbolistas, y en el palco estaban Javier Tebas y Rafael Louzán, presidente de la RFEF, listos para la entrega del trofeo. Todo preparado. Todo previsto. Porque el resultado, en el fondo, nunca estuvo en duda.
Es la 29.ª Liga del FC Barcelona. Y es, además, la decimoquinta vez en la historia que los azulgranas se proclaman campeones con el Real Madrid de subcampeón en la clasificación. Desde la primera edición de 1929, en la que el Barça superó al Madrid por dos puntos, la rivalidad en la tabla ha tenido ese mismo desenlace quince veces. Nunca en una final directa —porque esa final única nunca existió—, sino jornada a jornada, partido a partido, durante toda una temporada. Esta, la de 2025/26, terminó como tantas anteriores. Con el Barça primero. Con el Madrid mirando desde atrás.
Hansi Flick se convierte en el cuarto técnico del siglo XXI en ganar LaLiga en sus dos primeras temporadas al frente del club, igualando el registro de Guardiola, Luis Enrique y Valverde. Lo hizo además en un domingo marcado por la muerte de su padre, con el equipo volcado en ofrecerle ese partido como respuesta. El fútbol no siempre tiene sentido. Esta noche, sí.
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