Un 10 Puro
·22 June 2026
El mundo alucina con el paradón de un ex pastor iraní: a la altura de Banks y Casillas

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·22 June 2026

El Mundial de 2026 ya tiene una imagen para la historia. No fue un gol imposible, ni una remontada épica, ni una exhibición de una gran estrella. Fue una mano. Una mano milagrosa. Una de esas acciones que detienen el tiempo durante un segundo y obligan a todo el planeta fútbol a preguntarse cómo demonios ha sido posible.
La firmó Alireza Beiranvand durante el Bélgica-Irán disputado en el SoFi Stadium de Los Ángeles. Una intervención que da la vuelta al mundo y que muchos aficionados comparan con las más legendarias de todos los tiempos: la de Gordon Banks ante Pelé en el Mundial de 1970, la del madridista Ricardo Zamora ante el culé Escolá en el último segundo de la final de Copa de 1936 en una de las imágenes más icónicas del deporte español o la mano salvadora de Iker Casillas frente a Arjen Robben en la final de Sudáfrica 2010.
La jugada parece sacada de una película. Kevin De Bruyne encontró un control imposible ante una pelota que parecía un caballo desbocado y filtró un balón letal al corazón del área iraní. Maxim De Cuyper apareció completamente liberado tras un rebote y remató prácticamente a bocajarro. El gol parecía inevitable. Bélgica ya celebraba el tanto. Pero Beiranvand, vencido y tendido sobre el césped, reaccionó con un movimiento imposible, extendió el brazo izquierdo y logró desviar el balón cuando medio estadio ya cantaba el gol. Es una de las mejores paradas de la historia.
Sin embargo, la grandeza de Beiranvand no se explica únicamente por lo que hizo bajo los palos. Su propia vida es una historia de superación extraordinaria. Nació en 1992 en la provincia iraní de Luristán, dentro de una familia nómada de etnia luri dedicada al pastoreo. Durante su infancia cuidó rebaños junto a su padre y sus hermanos mientras practicaba un juego tradicional llamado Dal Paran, consistente en lanzar piedras a grandes distancias. Años después, aquella habilidad acabaría convirtiéndose en una de sus señas de identidad como portero: tiene el récord del mundo del saque más largo con la mano, con 61,26 metros alcanzados.
Su camino hacia el fútbol profesional estuvo lejos de ser sencillo. Su familia rechazaba que se dedicara al deporte y llegó a esconderle los guantes y las botas. Siendo adolescente abandonó su hogar para perseguir su sueño en Teherán. Allí durmió en la calle, pasó noches a la intemperie junto al estadio Azadi y trabajó como barrendero, limpiacoches, operario de fábrica y repartidor de pizzas para poder sobrevivir mientras intentaba abrirse camino en el fútbol.
La recompensa llegó con el Naft Teherán, donde comenzó a destacar hasta convertirse en internacional absoluto. En Rusia 2018 alcanzó fama mundial tras detener un penalti a Cristiano Ronaldo. Aquel día se convirtió en héroe nacional. Ocho años después ha vuelto a hacerlo. Frente a Bélgica sostuvo a toda una selección con una actuación memorable y dejó una imagen destinada a ocupar un lugar privilegiado en la historia del fútbol.
Hay paradas que ganan partidos. Hay paradas que ganan títulos. Y luego están las que trascienden generaciones. La de Alireza Beiranvand pertenece ya a esa categoría reservada para los elegidos. Porque desde este 21 de junio en Los Ángeles, el ex pastor iraní comparte conversación con nombres inmortales como Zamora, Banks o Casillas. Y eso, en el fútbol, es la definición misma de la leyenda.







































