Un 10 Puro
·15 May 2026
El Santiago Bernabéu si es multiusos: este año tocó ser un circo

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·15 May 2026

Mucho extrañarnos porque el estadio Santiago Bernabéu no tiene centro comercial, hotel, conciertos ni eventos 365 días del año pero hay que quitarse el sombrero porque al final, lo han conseguido. Hasta ayer, que terminó el Real Madrid-Oviedo, no lo habíamos visto venir. Pero ahí está. El estadio madridista sí que es multiusos: porque este año, entre unos y otros, lo han convertido en un circo. De tres pistas, por lo menos.
Jugadores que se dan una tunda en el vestuario (o riñen y en el fragor del calentón uno se escurre y se abre la cabeza contra una mesa, que ya es mala pata). Otros dos que acaban con un bofetón de uno que tumba a otro a mano abierta, pero con un piño menos. Rumores de que llega un nuevo entrenador sin que el actual haya sido avisado de nada. El hombre llamado a liderar el proyecto en la segunda parte de la temporada, que no renueva. El presidente saliendo a apagar fuegos, consiguiendo extinguir algunos e incendiando un par de geranios.
El hombre que lideró la primera parte de la temporada, primero de escapada en Francia buscando otro médico, luego en Italia derrochando pasión, más tarde de salseo nocturno la noche previa al Clásico, rematado con un posteo contra el cuerpo técnico al subir una imagen con el 2-0 a favor del Barcelona y ayer, marcándose una rajada contra el entrenador y el vestuario como jamás se había visto. Sólo falta que los de seguridad del estadio metan a Toñín el Torero en un cañón y lo lancen de un zambombazo al Fondo Sur. ¡Qué cruz!
La rajada incontenida, y perfectamente calculada, de Kylian Mbappé no es sino el broche final al show. El jugador mejor pagado del mundo, la estrella con la que una gran parte del madridismo soñaba, víctima de un ataque de celos y de desamor rajando primero contra su entrenador (con lo que se han quedado la mayoría de los medios de comunicación) y luego, contra el vestuario. Ese "yo sí salgo hablar, otros no y me tengo que enterar por la Prensa de lo que dicen" es un torpedo en la línea de flotación del vestuario blanco. Una salida de pata de banco, la enésima de un Mbappé que está celoso. Como al principio de temporada lo estuvo Vinicius.
Entre medias, los tigres se han comido a los dos domadores estrella. Dos entrenadores marcados con la vitola de ser conocedores del club, de los códigos de vestuario y con el marchamo de ser la gran esperanza de los banquillos. Xabi Alonso apostó su proyecto sobre Mbappé, Vinicius era demasiadas veces suplente o sustituido, se rebrincó y mandó al de Tolosa a galeras. Llegó Arbeloa, le empezó a hacer mimos al brasileño, el cabreo cambio de acera, el francés se sintió desplazado y éste, con las uñas afilaas pero sin enseñarlas hasta la explosión de anoche, se ha cepillado al salmantino.
Ahí radica el gran drama. Si le das peso a Mbappé, se cabrea Vini. Y viceversa. La pregunta que cabe hacerse ahora es si hay algo que se pueda hacer con esta plantilla, salvo disfrazarse de chuletón, entrar en la jaula y dejar que, una vez más, los felinos te devoren ante la inacción del club para proteger a sus entrenadores. Mientras tanto, espero con espanto los dos próximos partidos. Porque no es una coña: me espero a Toñín disfrazado de Capitán América y con un casco volando coast to coast sobre el césped retráctil del Santiago Bernabéu, Sería el remate a una temporada circense para olvidar.







































