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La Colina de Nervión

·12 May 2026

El Sevilla remonta al Espanyol y respira en Nervión

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Castrín y Akor Adams firmaron una remontada de enorme valor en el Sánchez-Pizjuán, donde la afición volvió a empujar al Sevilla en plena pelea por la permanencia

El Sevilla FC logró una victoria de enorme valor ante el RCD Espanyol en el Ramón Sánchez-Pizjuán. Castrín y Akor Adams firmaron una remontada que acerca al conjunto nervionense a la permanencia y devuelve algo de aire a una afición que volvió a empujar cuando el fútbol no alcanzaba.


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El partido no fue brillante. Tampoco cómodo. Durante muchos minutos, el Sevilla volvió a convivir con sus dudas, con pérdidas evitables y con esa tensión que acompaña a los equipos que miran demasiado cerca la zona baja. Sin embargo, esta vez el final no fue otro golpe. Fue una liberación.

El miedo apareció primero

El encuentro tenía más peso emocional que calidad futbolística. El Sevilla necesitaba ganar para alejarse del descenso, mientras que el Espanyol llegaba también metido en plena pelea por la permanencia. Nadie jugaba desde la tranquilidad.

El gol de Dolan para el conjunto perico activó todos los fantasmas en Nervión. No era solo un tanto en contra. Era la sensación de que otra tarde clave podía escaparse por detalles, por nervios y por falta de claridad en los metros finales.

Ahí el Sevilla estuvo cerca de romperse. Pero no lo hizo.

Castrín cambió el clima

La entrada de Andrés Castrín en el relato del partido fue mucho más que la aparición de un canterano. Su gol llegó en el minuto 82, cuando el Sevilla ya jugaba contra el marcador, contra el reloj y contra su propia ansiedad.

El central empujó al equipo hacia el empate y cambió por completo el ambiente del Sánchez-Pizjuán. Donde había miedo, empezó a haber ruido. Donde había impaciencia, apareció empuje.

No es casualidad que el gol llegara desde un futbolista joven. En una temporada marcada por la urgencia, la cantera ha dejado de ser un recurso sentimental para convertirse en una necesidad real. Castrín no solo empató un partido: le dio al Sevilla una razón para seguir creyendo.

Akor Adams vuelve a aparecer

El segundo golpe fue de Akor Adams. El delantero nigeriano firmó el 2-1 en el descuento y confirmó una realidad cada vez más evidente: ahora mismo es el atacante que mejor representa la supervivencia del Sevilla.

No necesita participar en exceso para ser decisivo. Su valor está en el área, en la insistencia y en esa capacidad para aparecer cuando el partido quema. Ante el Espanyol, volvió a hacerlo en el momento exacto.

El tanto desató al Sánchez-Pizjuán. No fue una celebración cualquiera. Fue el grito de una grada que sabe perfectamente lo que está en juego. La permanencia todavía no está cerrada, pero esta victoria cambia el ánimo del vestuario y de la afición.

Nervión hizo el resto

El Sevilla no ganó solo por el ambiente. Ganó porque Castrín llegó, porque Akor remató y porque el equipo no se cayó tras el 0-1. Pero sería injusto no señalar el peso del Ramón Sánchez-Pizjuán.

La afición sostuvo al equipo en el tramo más delicado. Nervión apretó cuando el partido pedía paciencia y rugió cuando el empate abrió la puerta a la remontada. Ese “manicomio” que tantas veces se reclama en las semanas grandes volvió a ser un factor competitivo.

No tapa los problemas. El Sevilla sigue necesitando más control, más continuidad y más fútbol para no depender siempre de la épica. Pero en una pelea por la permanencia, también cuentan la fe, el carácter y la capacidad de sobrevivir a una tarde torcida.

Una victoria que vale más que tres puntos

El triunfo ante el Espanyol deja al Sevilla con 40 puntos y un margen emocional importante antes de afrontar un calendario exigente. Villarreal y Real Madrid medirán ahora si el equipo de Luis García Plaza ha encontrado algo más que una reacción puntual.

La lectura es clara. El Sevilla todavía sufre demasiado, pero ya no parece un equipo entregado al miedo. Ante el Espanyol, cuando el fútbol no alcanzaba, aparecieron Castrín, Akor Adams y Nervión.

Y con eso bastó para ganar una final.

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