Da igual la pelota
·4 June 2026
Haaland y Figo: similitudes y diferencias entre dos promesas electorales históricas

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En el verano del año 2000, Florentino Pérez revolucionó el fútbol español al llegar a la presidencia del Real Madrid acompañado de un fichaje histórico: Luis Figo. Más de dos décadas después, el candidato presidencial Enrique Riquelme busca protagonizar un golpe de efecto similar con un objetivo de primer nivel: Erling Haaland.
Durante su intervención en el programa de televisión El Hormiguero, Riquelme mostró una camiseta del Real Madrid con el nombre del delantero del Manchester City y aseguró que su llegada sería posible si resulta elegido presidente. Una declaración que fue rápidamente desmentida tanto por la agente del jugador, Rafaela Pimenta, como por su padre, Alfie Haaland.
La principal similitud entre ambos casos radica en la promesa electoral realizada a los socios. Riquelme aseguró que, si no logra incorporar a Haaland tras ganar las elecciones, asumirá el coste íntegro de la cuota anual de los socios madridistas. Una estrategia prácticamente idéntica a la utilizada por Florentino Pérez en el año 2000, cuando prometió pagar la cuota de los socios si Figo no terminaba vistiendo la camiseta blanca.
Otro punto en común es el simbolismo deportivo de la operación. Así como el fichaje de Figo supuso arrebatar al gran referente del eterno rival, el FC Barcelona, la hipotética llegada de Haaland significaría incorporar a la principal estrella de uno de los rivales más competitivos del Real Madrid en Europa durante los últimos años.
También existe cierta similitud en torno a las cláusulas contractuales. Mientras que Figo contaba con una cláusula de rescisión claramente definida, la situación de Haaland estaría condicionada por diversos factores relacionados con su contrato y con el futuro del técnico Pep Guardiola. Según diversas informaciones, el delantero dispondría de mecanismos que facilitarían una futura salida bajo determinadas circunstancias.
Sin embargo, las diferencias entre ambas operaciones son significativas. Mientras Florentino Pérez intentó mantener en secreto las negociaciones con Figo durante la campaña electoral, Riquelme optó por una puesta en escena pública al exhibir una camiseta con el nombre de Haaland, una acción que no ha sentado bien en el entorno del Manchester City.
Además, el denominado «caso Figo» contaba con un elemento clave que, por el momento, no existe en la operación Haaland: un preacuerdo firmado. En 2000, los representantes del portugués asumieron contractualmente el compromiso de que el jugador ficharía por el Real Madrid en caso de victoria electoral de Florentino Pérez, incluyendo una importante penalización económica si el acuerdo no se cumplía.
Otra diferencia relevante es la reacción de los protagonistas. En el caso de Haaland, las desmentidos llegaron desde su entorno más cercano, concretamente de su agente y de su padre. En cambio, cuando se especulaba con la marcha de Figo al Real Madrid, fue el propio futbolista quien negó públicamente la posibilidad durante sus vacaciones.
Por último, el contexto institucional también era muy distinto. Antes de abandonar el Barcelona, Figo mantenía una relación deteriorada con la directiva presidida por Joan Gaspart, una situación que terminó facilitando su salida. En contraste, las relaciones entre Haaland y la dirección deportiva del Manchester City se mantienen, al menos públicamente, en términos de absoluta normalidad.
A día de hoy, la operación Haaland sigue lejos de la certeza que llegó a alcanzar el histórico fichaje de Figo. Sin embargo, la comparación entre ambas promesas electorales ya ha abierto un intenso debate sobre la viabilidad de una de las propuestas más llamativas de la carrera por la presidencia del Real Madrid.







































