La mancha en la fiesta del celtismo | OneFootball

La mancha en la fiesta del celtismo | OneFootball

In partnership with

Yahoo sports
Icon: moiceleste.com

moiceleste.com

·20 March 2026

La mancha en la fiesta del celtismo

Article image:La mancha en la fiesta del celtismo
Article image:La mancha en la fiesta del celtismo

Foto: Marta G. Brea / Faro de Vigo

En un tiempo de orgullo y de dicha plena, en ese instante luminoso que hoy atraviesa el celtismo, hay, sin embargo, una sombra que empaña las conversaciones entre aficionados. Porque cuando se habla de cierto sector de la afición, el seguidor celeste baja la mirada. Los sucesos vividos durante la eliminatoria ante el Olympique de Lyon nos dejan en un lugar del que cuesta sentirse orgulloso. Y aunque se trate de un grupúsculo reducido, duele comprobar cómo, apenas una semana después de lo ocurrido en la previa del partido ante el conjunto francés, hemos vuelto a ofrecer una imagen lamentable.


OneFootball Videos


Ayer volvieron a producirse incidentes entre seguidores de ambos equipos. Un celtista terminó apuñalado. Y, en la jugada del segundo gol del equipo celeste, se consumó un acto deleznable: desde la zona ocupada por la afición visitante se lanzó una bengala hacia la grada local. No sabemos si fue un error o un gesto intencionado, pero, en cualquier caso, la acción fue recriminada de inmediato por el resto de la afición celeste, que supo señalar al instante la gravedad de lo ocurrido.

Y es una verdadera pena, porque la inmensa mayoría de los celtistas desplazados a Lyon, así como quienes se quedaron en Vigo, siempre han hecho gala de un comportamiento ejemplar. Hasta ahora, los incidentes habían sido apenas una nota marginal, un ruido de fondo casi residual. Por eso, lo sucedido en esta eliminatoria no puede caer en saco roto. El Celta debe tomarse este asunto con la seriedad que merece y actuar en consecuencia. Formar parte del fútbol es un privilegio que hay que proteger. No es un derecho adquirido ni una imposición. Está quien quiere estar, sí, pero para permanecer hay que saber comportarse.

Las bengalas, tan celebradas en los recibimientos al equipo por esa extraña fascinación humana por contemplar el fuego, fueron expulsadas de los estadios no por capricho, sino por tragedia. En 1992, Guillermo Alfonso Lázaro, un niño de apenas 13 años que asistía tranquilamente a ver a su equipo, el Espanyol, recibió en el pecho el impacto de una bengala lanzada desde otra zona del estadio. El proyectil alcanzó la región infraclavicular izquierda y le provocó la muerte en cuestión de minutos.

Desde entonces, las bengalas fueron desterradas de los campos. Pero a veces parece que estamos condenados a olvidar el pasado, y con él, las razones que explican ciertas decisiones. No hay nada festivo en jugar con eso. No es una broma. Y quien no sea capaz de comprenderlo no debería pisar jamás un estadio de fútbol. Está en manos del Celta impedir que ese grupúsculo, hoy minoritario, encuentre espacio para crecer hasta confundirse con la mayoría.

View publisher imprint