Madrid-Barcelona.com
·3 February 2026
Lamine Yamal pone en su sitio a Mbappé y cuestiona su hegemonía

In partnership with
Yahoo sportsMadrid-Barcelona.com
·3 February 2026

En el fútbol de élite hay comparaciones que aparecen solas. No necesitan promoción ni debate artificial. Nacen del rendimiento, de los números y, sobre todo, del impacto real en el juego.
En las últimas semanas, uno de esos paralelismos se ha instalado con fuerza en Europa y ya no se puede ignorar.
La irrupción del joven talento del Barça ha roto cualquier previsión lógica. Cada partido añade un nuevo argumento y cada noche grande refuerza una sensación que empieza a incomodar fuera de Barcelona.
No es solo precocidad. Es influencia, personalidad y una forma distinta de entender el juego.
Lamine Yamal ya es el jugador más joven de la historia en alcanzar los ocho goles en la Champions League. Un dato que, por sí solo, obliga a revisar cualquier escala de grandeza. La edad a la que lo ha conseguido marca una diferencia brutal con cualquier referencia anterior.
A su edad, ni Kylian Mbappé, ni Leo Messi, ni Cristiano Ronaldo habían alcanzado ese nivel de producción en la máxima competición europea. No es una opinión. Es una realidad estadística que coloca su nombre en un lugar muy incómodo para el relato establecido.
Al Real Madrid le ha salido un grano con Lamine Yamal | Getty Images
La diferencia no está solo en los goles. Está en el contexto.
Mbappé ha construido gran parte de su hegemonía goleadora apoyado en una ventaja clara: la facilidad con la que los árbitros señalan penaltis a favor del Real Madrid. Un recurso que engorda cifras y condiciona partidos.
Lamine Yamal no juega con esa red. No lanza penaltis. No es el foco final del sistema.
Sus goles llegan desde el juego, desde el desequilibrio y desde la intuición. Y aun así, sus números ya entran en territorio reservado a los elegidos.
Mientras Mbappé espera muchas veces que el balón le llegue en ventaja, Lamine lo va a buscar. No se esconde.
No se limita a finalizar. Su rol es mover al equipo, acelerar el ritmo y generar ventajas para los demás.
Las asistencias forman parte esencial de su impacto. Lamine no necesita monopolizar el gol para decidir partidos. Su influencia va más allá del marcador.
Condiciona defensas, obliga a reajustes y abre espacios que otros aprovechan.
Desde que Lamine Yamal está en el Barça, las cosas no funcionan en el Real Madrid | Getty Images, Madrid-Barcelona
Lo más llamativo no es lo que hace, sino cómo lo hace. Con naturalidad, sin gestos forzados y sin necesidad de imponer su figura.
Juega como si llevara diez años en la élite, pero con la frescura de quien aún no ha tocado techo.
En el Barça lo tienen claro. No se trata de cargarle con una responsabilidad excesiva, sino de acompañar un crecimiento que ya es imparable.
Europa empieza a asumirlo. Y algunos nombres consagrados, a mirarlo de reojo.
Lamine Yamal ya supera a Vinícius en el Balón de Oro | DAZN
Lamine Yamal no ha pedido comparaciones. Las ha provocado con hechos. Y cuando los datos desmontan relatos, el debate se vuelve inevitable.
La hegemonía no se proclama. Se demuestra. Y el reloj ya ha empezado a jugar a su favor.










































