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·25 June 2026

Los empates no son para cualquiera: Maseko clasifica a Sudáfrica por vez primera

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El exceso de cautela puede traer consecuencias fatídicas. En la minimización de errores sólo existen pérdidas, al menos en el deporte. Si juegas sin garantías, pero con cautela, vas a perder, pero si juegas sin garantías, pero sin cautela, igual pierdes, pero con personalidad. Así planteó el partido Corea, así lo empezó también Sudáfrica, pero no lo acabó así.

Los pescoreanos sin fluidez con balón

Los coreanos eran recibidos con esos famosos olés que la hinchada azteca ha acostumbrado a entonar en el Mundial. Aun así, aunque acudían en condición de visitante —en realidad, ambas selecciones lo son— mucha de la afición mexicana sería pescoreana, como así se conoce a al grupo de inmigrantes en México, en la localidad de Pesquería.


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Pero nadie es profeta en su tierra, y menos en la de otro. Los olés que se repetían por la movilidad del balón, no se correspondían con la sensación de tranquilidad del conjunto asiático. Ni profundidad ni embestidas ni transiciones ni precisión. Corea el Sur tenía poco que ofrecer. Les valía el empate para pasar segundos.

De forma simultánea, y aquí sí que se celebraba fuerte en el Estadio Monterrey, México se aseguraba la primera plaza y eliminaba a República Checa del campeonato. Lo cierto es que Corea llegaba casi sin jugarse nada.

Los partidos sosos

Pero la tranquilidad de la posesión total del encuentro, sin ocasiones claras, es como una cena sin postre. Estos partidos existen, más, todavía, en encuentros que no son de grandes selecciones. Estos partidos, como decía Vicente del Bosque de sí mismo, son sosos. No todo serán goleadas, ni duelos transicionales. Estos partidos despiertan a la hora, pasadas dos terceras partes de pases y tiros sin puntería, porque cuando la ansiedad ahoga, la determinación responde.

Los empates no son para cualquiera

Sin embargo, Sudáfrica, que empezó mucho más replegada, más transicional y más afilada, porque, vamos a decirlo, el portero coreano, Kim Seunggyu, volvió a sacar bastante pecho, acabó mejor. La tercera posición en este Mundial es un sillón mullido bastante engañoso. Te puedes echar la siesta y acabar con dolor de cervicales. Así que Sudáfrica desestimó el empate, el tercer puesto y así llegó el gol del conjunto africano.

Un zurdazo para la historia

Con la zurda, Maseko clasifica a una generación sudafricana, por primera vez en su historia, que quería y creía merecer algo más. Los hemos visto arriesgar en salida de balón, jugando con carrileros. Quizá, al final, sí ha ganado el fútbol valiente. El seleccionador, Hugo Bros, caía de rodillas al suelo, se abrazaba con su cuerpo técnico. El marcador final, una victoria mínima, el gol, un símbolo sudafricano.

Los coreanos vivieron de primera mano que el miedo a perder se impone al deseo de ganar. Instalados demasiado tiempo en ese territorio frágil, cómodo e incómodo, en el que es difícil cultivar, llamado empate. Así que, Sudáfrica se clasifica como segunda de grupo, pero por primera vez en su historia a unas rondas eliminatorias de un Mundial. ¿Algo quedará para Corea? Tode dependerá de la posición en las mejores ocho.

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