Un 10 Puro
·19 June 2026
Más sabe el diablo por viejo que por diablo: Luis Romo salva el atasco de México

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Estadio de Guadalajara, en Zapopan, Guadalajara, México. 18 de junio. Romo mete el gol de la victoria, tras el error de Kim Seunggyu, que se le escapa el balón de las manos, durante la Copa Mundial de la FIFA 2026, en el partido del grupo A que enfrentó a México contra Corea. Foto de Luke Hales/Getty ImagesLuke Hales
En el Mundial caben las sorpresas. Pero no esperábamos que las primeras de grupo empezaran tan bien, con una velocidad de balón altísima, muy vertical, para luego, después de la primera pausa publicitaria, atascarse por completo.
Corea atacó los espacios, Heungmin Son llegó al área, picó el balón, pero salvó, casi en la línea, de chilena, el mexicano Edson Álvarez. Ambos esfuerzos cayeron en saco roto, porque el fuera de juego semiautomático entró como un cañón.
El partido se mantenía en sus trece, balón que circula por aquí, balón que circula por allá, alguna llegada menor. Por lo menos, ambos equipos, México hasta el momento del gol, mantuvieron un estilo proactivo, propositivo, aunque nada con fortuna. Es lo que peor sabe de estas citas mundialistas, que uno aguarda cuatro años para verlas y a veces no ofrecen el mejor de los espectáculos.
De hecho, en el comienzo de la segunda parte ambos se volvieron más conservadores, sin embargo, un centro cambió la tónica y, aunque el juego no mejoró, insufló de emoción a una afición que respondía por todo lo alto.
En el cincuenta, las manos de Kim Seunggyu detienen la Trionda, la jugada parece acabada, pero se le escapa, como a quien se le cae un jarrón preciado, como quien coge un tarro con las manos untadas en mantequilla y Romo, que tampoco estaba teniendo el mejor de sus días, astuto, ve la posibilidad y estrella el balón contra la red. Aun así, Kim Seunggyu se repuso en el último cuarto, con un par de intervenciones salvíficas que, por momentos, revirtieron la amargura de la cantada previa.
México se escondía atrás, porque Corea creció, por desesperación y Kangin Lee, por momentos, filtraba balones como si fuera Xavi Hernández. Así, Raúl Rangel, se puso manos a la obra e hizo dos paradas agilísimas y milimétricas, que evitaron los goles de Gue-Sung Cho —entró enchufado para suplir las carencias que había dejado en la delantera Heungmin Son—, y Hyun-Jun Yang.
En el noventa y cinco, México, la anfitriona, se clasifica como primera de grupo y pone rumbo, con seis puntos, hacia los dieciseisavos de final. De fondo, ya suena Cielito lindo, en un partido, como los mundialistas, definido por un detalle.







































