Mbappé alza la voz: «No podemos estar un día sí y otro no; eso no es de equipo campeón” | OneFootball

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Da igual la pelota

·29 January 2026

Mbappé alza la voz: «No podemos estar un día sí y otro no; eso no es de equipo campeón”

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El Madrid volvió a fallar cuando el margen de error era cero. Llegó tarde, mal y sin soluciones. Y se marchó, una vez más, de un gran escenario europeo con la certeza de que el problema no se reduce a una mala noche. El Inferno da Luz fue el último reflejo de un equipo irreconocible: superado, sin colmillo competitivo y, sobre todo, sin continuidad. El desenlace, tan duro como justo, deja al conjunto blanco fuera del Top-8 de la Champions y condenado al play-off por segundo año consecutivo.


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“No es solo actitud ni solo fútbol, es un problema general”. La reflexión de Kylian Mbappé resume a la perfección el sentir del madridismo tras otra noche que suma más preguntas que respuestas. Los de Arbeloa arrancaron la jornada terceros y la cerraron fuera de los ocho primeros, un desplome que explica el momento del equipo: sin ideas con balón, incapaz de sostener la exigencia y reviviendo fantasmas que parecían apagados tras la salida de Xabi Alonso. Nada salió bien. Ni el planteamiento, ni la intensidad, ni las soluciones desde el banquillo. Y cuando el problema está sobre el césped, la responsabilidad es exclusivamente de los jugadores.

Ni las intervenciones de Courtois ni el olfato goleador de Mbappé bastaron para disimular una actuación gris de principio a fin. El Madrid fue frágil, sin duelos, sin ritmo y siempre un paso por detrás, deambulando por el partido con dos marchas menos. Desordenado con balón y aún más vulnerable sin él. El Benfica, con más de veinte remates, firmó un dato demoledor que dejó al descubierto todas las carencias de un equipo que hace tiempo dejó de imponer respeto en Europa. “Hemos jugado fatal. El cuarto gol da un poco de vergüenza, pero no cambia nada”, reconoció Mbappé, visiblemente molesto en zona mixta. “Un día jugamos bien y al siguiente no. Así no se puede ser un equipo campeón”.

Ese es el gran mal del Madrid actual: no compite con todo lo que tiene. Ni física ni mentalmente. Eliminado de la Copa y ahora fuera del Top-8 en apenas dos semanas en las que parecía haber un cambio de tendencia, el quince veces campeón de Europa volvió a coquetear con el fuego… y volvió a quemarse. En Da Luz, el escenario de la Décima, ni siquiera el peso de la historia sirvió de estímulo para un equipo que elige cuándo correr y cuándo desconectarse.

El gol inicial, fruto de su único recurso fiable —la pegada—, fue solo un espejismo. La lógica terminó imponiéndose y el Benfica firmó una victoria tan clara como previsible. Una derrota que además puede tener continuidad: Benfica o Bodø/Glimt serán los posibles rivales en el play-off, con el sorteo fijado para el viernes.

“Duele porque queríamos tiempo para mejorar, pero nos merecemos estar donde estamos”, sentenció Mbappé. El diagnóstico es tan evidente como alarmante. Este Madrid no es fiable, no es regular y no compite como exige la élite europea. Y mientras eso no cambie, por muy grande que sea el escudo, seguirá estando muy lejos de ser un equipo campeón. Ni siquiera los 13 goles del francés en siete partidos pudieron evitar otra debacle blanca.

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