Peor imposible: el apronte de Boca Juniors antes de viajar a Chile (Video del 0-3 ante Deportivo Riestra) | OneFootball

Peor imposible: el apronte de Boca Juniors antes de viajar a Chile (Video del 0-3 ante Deportivo Riestra) | OneFootball

In partnership with

Yahoo sports
Icon: Todofutbol.cl

Todofutbol.cl

·27 July 2026

Peor imposible: el apronte de Boca Juniors antes de viajar a Chile (Video del 0-3 ante Deportivo Riestra)

Article image:Peor imposible: el apronte de Boca Juniors antes de viajar a Chile (Video del 0-3 ante Deportivo Riestra)

El segundo ciclo de Rodolfo Arruabarrena al mando de Boca sufrió este domingo su primer golpe de realidad. Después de dos victorias consecutivas que habían instalado un moderado optimismo en torno al nuevo proceso, el técnico apostó por una profunda rotación para visitar a Deportivo Riestra, priorizando el decisivo compromiso del próximo jueves frente a O’Higgins de Chile por la Copa Sudamericana.

La decisión, sin embargo, terminó transformándose en un duro revés deportivo y estratégico: el equipo alternativo cayó por un contundente 3-0, recibió los tres goles durante el primer tiempo y exhibió una preocupante falta de funcionamiento colectivo, reacción anímica y jerarquía individual.

Braian Sánchez y Antony Alonso castigaron de cabeza las falencias defensivas del conjunto xeneize, mientras que Alexander Díaz coronó una actuación memorable con una extraordinaria conquista tras una corrida iniciada desde su propio campo, sellando una victoria histórica para Riestra. Más allá del resultado, la derrota dejó al descubierto interrogantes profundos sobre la amplitud del plantel, la respuesta de los jugadores que buscan un lugar entre los titulares y la conveniencia de haber relegado el torneo local en función de la competencia continental.


OneFootball Videos


Una caída de estas características rara vez puede explicarse por un solo motivo. En el caso de Boca, la primera gran discusión apunta inevitablemente a la planificación de Arruabarrena. El entrenador optó por reservar a gran parte de los habituales titulares pensando en la revancha del jueves, donde el conjunto azul y oro buscará asegurar su clasificación a los octavos de final de la Copa Sudamericana tras el ajustado triunfo por 1-0 conseguido en la ida frente a O’Higgins.

La apuesta era comprensible desde la lógica del calendario y del desgaste físico, pero terminó generando un desequilibrio excesivo dentro del equipo. De la formación que había derrotado a los chilenos solo repitieron el arquero Álvaro Montero, el lateral Lautaro Blanco —sorpresivamente elegido como capitán—, Milton Delgado y Leonel Flores. El resto del once estuvo compuesto por futbolistas con poca continuidad o escaso rodaje competitivo, una combinación que terminó pasando una elevada factura frente a un rival disciplinado, intenso y muy convencido de su propuesta.

Si bien el descanso de Leandro Paredes resulta prácticamente indiscutible —había disputado el duelo copero apenas 72 horas después de regresar al país tras disputar la final del Mundial 2026—, el partido también sirvió para dimensionar el peso específico que tiene el mediocampista en la estructura futbolística de Boca desde su retorno. Ante O’Higgins fue el encargado de asistir a Miguel Merentiel en el gol del triunfo y volvió a demostrar su capacidad para acelerar el juego y romper líneas defensivas con pases de alta precisión.

Su ausencia fue mucho más notoria de lo esperado. Ninguno de los mediocampistas logró asumir ese rol creativo ni encontrar soluciones frente al compacto bloque defensivo de Deportivo Riestra, un equipo cuya principal fortaleza precisamente radica en cerrar espacios, reducir márgenes de maniobra y obligar al rival a jugar incómodo durante todo el encuentro.

La tarde tampoco será fácil de olvidar para Álvaro Montero. El arquero colombiano quedó seriamente comprometido en los tres tantos recibidos y firmó probablemente su actuación más baja desde su llegada al club. En las dos primeras conquistas, Sánchez y Alonso ganaron de cabeza prácticamente dentro del área chica pese a enfrentar a un guardameta que supera ampliamente los dos metros de estatura, una ventaja física que nunca logró hacer valer mediante anticipos o salidas firmes.

En el tercer gol, la situación fue aún más evidente. Alexander Díaz inició una espectacular carrera desde las inmediaciones de su propia área, recorrió buena parte del campo sin encontrar oposición y definió con una exquisita emboquillada ante la salida desesperada de Montero, que quedó a mitad de camino y terminó siendo otro protagonista involuntario de una de las mejores jugadas de la jornada.

Aunque Boca había insinuado un comienzo prometedor con un cabezazo desviado del joven Flores y posteriormente obligó al arquero Ignacio Arce a intervenir para desviar dos remates de Exequiel Zenón, aquellas aproximaciones fueron apenas un espejismo. Con el correr de los minutos comenzaron a multiplicarse los errores individuales y el equipo perdió rápidamente el control del encuentro.

Las actuaciones de Di Lollo, Alarcón, Pellegrino y Velasco estuvieron muy por debajo del nivel esperado, mientras que Milton Delgado se vio obligado a desempeñarse demasiado retrasado, lejos de las zonas donde puede influir con mayor naturalidad. Ascacibar nunca encontró orden dentro del mediocampo y Leonel Flores, improvisado como centrodelantero, alternó movimientos sin lograr fijar a los centrales ni convertirse en una referencia ofensiva consistente.

La imagen del equipo reflejó una preocupante desconexión entre líneas, escasa coordinación en la presión y muy poca capacidad para responder cuando el desarrollo comenzó a inclinarse claramente a favor del conjunto local.

Consciente de que el partido se escapaba rápidamente, Arruabarrena intentó modificar el escenario desde el banco de suplentes. Antes de cumplirse los 21 minutos del segundo tiempo ya había enviado al campo a tres futbolistas que, en teoría, serán protagonistas frente a O’Higgins. Sebastián Villa reemplazó a Velasco, Ángel Romero ingresó por Alarcón y posteriormente Tomás Aranda sustituyó a Zenón, mientras Miguel Merentiel ocupó el lugar de Flores para intentar darle mayor profundidad al ataque.

Las variantes permitieron que Boca monopolizara la posesión del balón durante buena parte del complemento y empujara a Riestra cerca de su propia área. Sin embargo, el dominio territorial nunca se tradujo en situaciones realmente claras de gol. El conjunto dirigido por Gustavo Benítez aceptó retrasar aún más sus líneas, reforzó su ya característica estructura defensiva y administró con inteligencia una diferencia que, por la forma en que se había construido durante el primer tiempo, parecía prácticamente irreversible.

La defensa local llegó incluso a transformarse en una línea de seis hombres para neutralizar los constantes centros al área, una fórmula que terminó desactivando por completo los intentos ofensivos del conjunto visitante. Boca acumuló posesión, pero perdió los duelos aéreos, careció de desequilibrio por las bandas y prácticamente no inquietó a Arce en la última media hora.

La escena que mejor resumió la impotencia del Xeneize llegó en los instantes finales. Un tiro libre ejecutado por Tomás Aranda impactó en la barrera y el rebote quedó servido para Pellegrino, cuyo remate de zurda terminó ampliamente desviado, simbolizando una tarde en la que absolutamente nada salió según lo planificado.

Más allá del impacto que provoca una derrota de estas dimensiones, el verdadero examen para Arruabarrena comenzará el próximo jueves en Chile. La victoria por la mínima obtenida en la ida frente a O’Higgins dejó una serie completamente abierta y cualquier error podría significar una eliminación prematura de la Copa Sudamericana.

El revés frente a Deportivo Riestra instala un escenario de máxima presión. Si Boca consigue avanzar de ronda, el tropiezo podrá interpretarse como el costo asumido por priorizar el objetivo internacional. Pero si queda eliminado en territorio chileno, la goleada sufrida este domingo pasará a ser mucho más que un accidente: se convertirá en el primer gran cuestionamiento a las decisiones del nuevo ciclo del Vasco Arruabarrena y en un episodio capaz de condicionar la confianza del equipo durante todo el segundo semestre.

/Julián Lautaro Luque, corresponsal de todo fútbol en Argentina

View publisher imprint