Vermouth Deportivo
·8 January 2026
Se cumplen 20 años de la muerte de Garrafa Sánchez

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El verano de 2006 tuvo un 8 de enero para el olvido a nivel fútbol. El hombre del potrero, de la finta, el malabarista con la pelota no pudo esquivar al desenlace inevitable y cruel. Un día como hoy se cumplen 20 años de la muerte de Garrafa Sánchez.
José Luis Sánchez era parte del plantel del Deportivo Laferrere, uno de sus grandes amores. Militando en el ascenso de Argentina, el calvo enganche no tenía un físico privilegiado pero el talento y la calidad superaba a la mayoría de los jugadores profesionales del país.
En el Verde de Rodney y Magnasco jugó hasta 1997. De ahí firmó en El Porvenir y se convirtió en ídolo indisctuido. Incluso, en Gerli, una parte de la tribuna lleva su nombre. Héroe del ascenso al Nacional B de 1998, su carrera se truncó por decisión propia.
Garrafa eligió ayudar a su padre. Acompañarlo. El fútbol perdía un jugador distinto, magnífico, especial. Un loco lindo. Uno de esos que aparecen cada millones y dibujan delicias en el césped que otros jamás se atreverían a hacer. Pícaro. Único. Incomparable.
Carlos Salvador Bilardo lo tenía en mente para el Xeneize. Lo citó, lo quería ver, pero ya había anticipado lo que sería el final de su vida. El entrenador de Boca lo vio corriendo con su moto por la autopista y descartó su fichaje por inconsciente.
Cuando José Luis Sánchez decidió volver al fútbol, tras un paso por Bella Vista de Uruguay, estampó su rúbrica en Banfield. Brilló en el Taladro y todos recordarán su show futbolístico en la final contra Quilmes para saltar a Primera División.
Jugó Copa Sudamericana, Libertadores, pero el quería divertirse en la cancha en un fútbol donde lo físico comenzaba a ser preponderante sobre el talento. Era de otra época. Y por eso volvió al club que lo formó, al de su barrio, a sus orígenes.
Estando de pretemporada, en el verano de 2006, se puso a jugar con la moto en la calle de su casa. Su habilidad le jugó una mala pasada. No era una pelota, ni siquiera un arco enfrente. El vehículo se transfomó en su peor enemigo. Igual, fiel a su estilo, la luchó estando internado hasta que colgó los botines para jugar en el cielo.
Un 8 de enero de 2006, hace exatamente 20 años, falleció José Luis Sánchez. Quienes no lo vieron, escucharán sus historias. Los que lo tuvieron en su club, lo disfrutaron. Y los rivales también, pero también lo padecieron. Se cumplen dos décadas sin uno de los grandes exponentes del fútbol argentino. Y Garrafa, será eterno.









































