Un 10 Puro
·28 June 2026
Si Colombia tuviera un delantero sería imparable: de momento solo tiene una puntera en órsay

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·28 June 2026

Si Davinson Sánchez se hubiera cortado las uñas de los pies en uno de esos miles centros de manicura y pedicura regentados por una compatriota, posiblemente esto no sería la crónica de un 0-0, sino la de un merecidísimo triunfo de Colombia ante una decepcionante Portugal. Los cafeteros le pegaron un meneo más que considerable en Miami a los Cristiano Ronaldo, Vitinha, Bruno Fernandes y compañía, y solo la irrupción del VAR anulando un tanto del zaguero del Galatasaray por un par de centímetros de su bota, les dejó son la miel del triunfo.
Pero los de Néstor Lorenzo acaban primeros de grupo, y se meten por el lado 'fácil' (si es que hay eso en un Mundial) del cuadro. Portugal volvió a decepcionar. El español Roberto Martínez no termina de dar con la tecla y pese al elenco formidable de los Quinas, falta algo. Un equipo partido, al que le cogen en todas las transiciones, sin un sistema atacante con roles claros, donde hasta Vitinha y Nuno Mendes parecen vulgares y donde todos parecen hacer la guerra por su cuenta para desesperación de un Cristiano Ronaldo que no está ya para demasiados trotes tras llevar derrotando dragones y rescatando princesas desde el inicio de los tiempos.
Colombia en cambio tiene poso y aroma. Juega muy bien al fútbol. Tiene una exuberancia física incuestionable y una selección conformada por retales de futbolistas que militan en equipos de nivel secundario de mucho mayor nivel del que parece. Pero la cruz del futbolista colombiano, marcado por el sello de la generación de los Valderrama, Asprilla y cía, les incapacita para los equipos de elite: nadie se fía de su fama irredenta de juerguistas cosechada desde entonces.
A Colombia le lastra que no tiene un nueve. Un Haaland. Un Gyokeres. Si me apuran, casi un Ferran Torres. Un delantero centro curtido en la elite. A Portugal le pegó un baile inolvidable, que diría Bad Bunny pero fue incapaz de embocar la dichosa pelotita: su mejor goleador, Luis Díaz, juega tiradito por la izquierda y todos los rivales le preparan un campo de minas para que no pueda percutir desde ahí.
Colombia tiene ingenio y músculo para llegar, y llegar, y desesperar al rival más pintado. Pero no tiene guantes de peleador profesional, prefiere combatir con las manos desnudas. A bofetones se cazan moscas, pero no atinas con un crochet a la mandíbula. Pero qué rematadamente bien juega Colombia y qué espanto de juego está desarrollando Portugal







































