Un 10 Puro
·30 June 2026
Tchouameni-Camavinga y Huijsen-Asencio: si el Real Madrid no vende, no fichará más

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·30 June 2026

"Antes de entrar dejen salir", dice la clásica pegatina que aparece en cada puerta de vagón del Metro madrileño. En el Real Madrid, es igual. Tras las llegadas de Marc Cucurella, Ibrahima Konaté y Bernardo Silva (y la todavía no oficial de Denzel Dumfries) el club blanco está obligado a aligerar su plantilla y dejar salir para poder reforzar al equipo. Si no lo hace, el mercado estará cerrado. Y hay cuatro nombres sobre la mesa, dos de ellos sorprendentes, que tienen las puertas abiertas para buscarse la vida lejos del Santiago Bernabéu.
Jose Mourinho quiere reforzar al equipo en solo dos posiciones. Nada más. Contrariamente a lo que airean varios medios de comunicación y muchos influencers, el portugués no quiere un atacante: tiene a Mbappé, Endrick, Rodrygo, Brahim, Gonzalo y Vinicius. Como ya les contó ESdiario, Mastantuono saldrá cedido. Solo una salida traumática de Vini por el enquistamiento en su renovación provocaría un movimiento en este área. Y sería un seismo galáctico, es obvio. Pero si no, nasti de plasti.
Mourinho quiere un central, pero no con la vitola de titular desde el arranque de temporada, sino como defensa de refresco, y un medio centro posicional que marque el ritmo del juego y la línea de presión. Más allá de los nombres de los refuerzos, ahora mismo el Madrid necesita hacer caja para satisfacer los deseos del luso en ambas posiciones.
Mou quiere un central porque el club no confía en Raúl Asencio mientras que él prefiere que el que se marche sea... Dean Huijsen. En sus conversaciones con el club, Mou ha dejado claro que desde que coincidió con el zaguero en la Roma 2023-2024, el futbolista no ha evolucionado. Considera que tiene unas condiciones excepcionales para jugar al fútbol pero que no entiende el juego y no ha aprendido siquiera a posicionarse correctamente.
Si Huijsen no encuentra salida, asume que tendrá que quedárselo y darle salida a Asencio, pero no es demasiado optimista sobre su impacto en la plantilla. Y si llega una oferta parecida a lo que queda por amortizar de su fichaje, sobre los 50 millones de euros, le dejarán salir.
Lo mismo sucede en el centro del campo. Mourinho (y el club coincide) no quiere a Eduardo Camavinga pero tampoco le gusta nada de nada Aurelien Tchouameni. Entre otras cosas, porque considera que Valverde y el galo no pueden seguir compartiendo vestuario tras su gravísimo incidente del pasado curso. Y le gusta más el uruguayo.
El mundialista francés tiene un cartel excepcional en el descacharrante mercado futbolístico de la Premier, y en el club blanco esperan que el desempeño de Les Bleus en la Copa del Mundo haga llegar alguna oferta por el ex del Mónaco. Si ésta ronda los 70 millones de euros, Tchouameni también abandonará el Santiago Bernabéu.
Una vez solucionadas las salidas, el club se pondrá con las llegadas, supeditas a los ingresos conseguidos en esas ventas. No es lo mismo traspasar a Asencio (unos 17-20 millones) que a Huijsen (al menos 50). No es lo mismo vender a Camavinga (sobre 30-35 millones) que a Tchouameni (como poco 70). Con la máquina de contar billetes en funcionamiento, se decidirán los nombres de los refuerzos. Pero de momento, el cacharrito ni siquiera tiene la batería puesta.







































