La Galerna
·10 de abril de 2026
1-1: Un Madrid impotente y un CTA con viagra

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·10 de abril de 2026

Un viernes a las 21:00, bien se encuentra uno esperando a que empiece el Un, Dos, Tres, bien calentando para salir o, lo más probable, en el sofá agotado de la semana. Sin embargo, hoy viernes jugaba el Real Madrid, lo que significa adaptar los planes. Y a Arbeloa, como a cualquier madridista —incluido Hannibal Smith (hoy es la jornada retro de la Liga)— le encanta que los planes salgan bien. Esta jornada, al igual que muchas otras esta temporada, no salieron bien. Al CTA, como casi siempre, sí. Combo perfecto que deja la liga aún más en bandeja al club cliente de Negreira.
El salmantino dispuso una alineación con Carvajal y Fran en los laterales; Militao apadrinando a Asencio en el eje de la zaga; Camavinga, Jude y Fede más adelante; y Brahim, Vini y Mbappé por allí arriba.
A los cinco minutos, la primera para los blancos: fantástico pase largo de Camavinga que Mbappé no logró controlar lo suficiente para batir al meta rival. El Madrid dominaba el partido y Kylian aprovechó una buena llegada de Bellingham para disparar a puerta. Salvó el gol Álex Moreno.

El Girona se estrenó con más peligro aún; un disparo a bocajarro fue salvado por Lunin courtoisanamente. Tremenda intervención del ucraniano.
Una nueva combinación entre Vini y Eduardo propició otro chut blanco. Vini golpeó flácido y al centro. No flácido, sino ligeramente desviado, rozó Jude un balón que de haberlo pegado de lleno probablemente habría supuesto el primer tanto vikingo. La respuesta de los catalanes, un trallazo lejano de Arnau que no se marchó por tanto.
El Girona presionaba más y, cuando la tenía, se plantaba en pocos pases cerca de Lunin, el Madrid seguía intentándolo y Alberola, por aquello de lo vintage, cubría su palmito con una zamarra de ruido blanco televisivo de 1984. De febrero, concretamente. Hecho de agradecer, pues alguno temía que se presentase al encuentro ataviado como en aquel programa de citas años ha. Aún no sabíamos que lo peor no era su atuendo.
En estas andábamos cuando Fede descerrajó un zambombazo a la escuadra que obligó a Gazzaniga a estirarse más que un sueldo para despejar lo que parecía un gol cantado. Minutos después, Vini golpeó raso y el meta blocó. Mientras el Madrid seguía fiel a marrar ocasiones, el equipo de Míchel ganaba protagonismo.
El colegiado que pagó al hijo de Negreira señaló falta a Mbappé mientras el francés corría con el balón al ataque. No contento con ello, le mostró amarilla, aunque dijeron que fue por protestar. Es Alberola Rojas.

A punto estuvo de anotar Asencio, que se apoyó en Brahim para plantarse frente a Gazzaniga. El central llegó forzado y custodiado por rivales, por lo que no pudo definir.
Alberola no será buen árbitro, pero coherente tampoco. Arnau casi le revienta el esfenoides con el codo a Fran García y esta vez el señor fuertecito no mostró tarjeta. El sistema.
Vinícius falló solo bajo palos de cabeza, si bien el balón le sorprendió en mala posición, mas la jugada fue anulada por un fuera de juego que pareció no serlo. Si los pitan antes, no es necesario utilizar el VAR para anular los goles. Buena idea.
El Girona seguía creando peligro cuando llegaba, en el 44' Echeverri dribló a Camavinga y chutó fuera por bastante poco.
Un Madrid mediocre y unos Alberola Rojas y Trujillo Suárez execrables entregan la liga al Barça
Descanso. Una primera parte sin mucho fuste que según avanzó fue decayendo y dejando sensación de domingo por la tarde en el estómago. No se notaba mucho que el Madrid se estaba jugando la Liga.
Probablemente en el vestuario leyeron esta ultima frase y los blancos reanudaron el encuentro con otros bríos —no tardaron en desventarse—. Lo primero de interés fue una recuperación estupenda de un balón por parte de Vini que terminó rematando Bellingham. Posición inmejorable en la frontal, pero el disparo seco fue demasiado centrado. Tampoco mucho más ajustado al palo, pero sí desde más lejos y más fuerte, chutó Fede instantes después. Gazzaniga, sobrio hasta ese momento, cantó —o cantuvo— y el balón se coló hasta la red.

El Madrid se abalanzó sobre el Girona y pudo aumentar la ventaja en un par de acciones casi consecutivas. Fueron sus mejores momentos, con mucho ímpetu pero escaso acierto en la finalización, causa de los problemas blancos con el gol en los últimos tiempos.
En el 57', Gazzaniga abandonó la portería para despejar un balón en la banda, el esférico le cayó a Valverde, pero en su perfil izquierdo, por lo que no se atrevió a chutar. De todos modos, se encontraba en el centro del campo, tampoco era sencillo. Ya podría haberte caído a ti, Arda, pero aún no habías salido.
Cuando se cumplían dos tercios del partido, Lemar golpeó desde fuera del área sin que Camavinga ni Bellingham, ya agotado, le presionasen. Resultado: el habitual tipo de gol que recibe el Real Madrid. 1-1.
La respuesta de Arbeloa: Huijsen por Militao y Güler por Jude.
El gol visitante enfrió el encuentro y a los aficionados. Aunque, en realidad, el bajón vino tras el de Valverde, pues el Madrid decidió desaparecer desde aquel exacto momento.
el bajón vino tras el gol de Valverde, pues el Madrid decidió desaparecer desde aquel exacto momento
En la vida, hay que intentar meterla y que no te la metan. Este Madrid no aprovecha los buenos momentos para marcar y suele cometer errores defensivos grotescos, lo cual, en parte, explica su situación. Cuesta asimilarlo cuando se cuenta con Vini y Mbappé en el mismo equipo.
Camavinga seguía en su tónica de trufar acciones meritorias con desconexiones y decisiones incomprensibles. El Girona lo aprovechaba y presionaba más. No se trata de un señalamiento al francés, el Madrid, en conjunto, apenas había creído realmente durante unos minutos. Pitos.
Fran García era de los pocos con espíritu competitivo y Arbeloa lo retiró para dar entrada a Mendy. También se marchó Camavinga y saltó al campo Tchouaméni. Quedaban 10 minutos.
No tardó Álvaro en sacar también a Gonzalo ante la palmaria disfunción eréctil del Madrid. Salió Brahim.
A cinco del final, espléndido pase de Fede a Kylian, quien dribló de maravilla y chutó como últimamente, al portero. Es un problema de confianza, no de calidad. Ojalá la recupere pronto.
El propio Mbappé fue derribado en el área pequeña, Greis le pegó con el codo —provocándole una brecha— y lo trabó con la pierna. Alberola estaba al lado, mirando fijamente. Agua. El VAR dijo que no hubo nada, lo contrario habría supuesto penalti a favor del Madrid. Es decir, una barbaridad. Aunque fuese tímidamente, el trío de Movistar concedió que si hubiese señalado pena máxima no habría sido descabellado. Imaginad lo claro que fue. El CTA estaba compitiendo mucho mejor que el Madrid. Hay que asegurarse las lentejas.

Cabe reseñar que en la sala VOR se encontraba Trujillo Suárez, el esbirro favorito para esta clase de trabajos.
Así se llegó al final, con un Madrid impotente y un CTA con viagra. Los blancos parecía que no se estaban jugando la Liga, pero nos fuimos con la sensación de que en el caso de haber estado acertados no se lo habrían permitido.
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