Dosis Futbolera
·4 de abril de 2026
Al Madrid se le atraganta la ensaimada

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En una cálida tarde mallorquina, Son Moix fue escenario de un duelo cargado de urgencias y tensión. El RCD Mallorca, acechado por la amenaza del descenso —a tan solo un punto de los puestos fatídicos— recibía a un Real Madrid que apuraba sus últimas opciones de mantenerse en la pelea por el título de Liga.
El conjunto local arrancó con personalidad, ejerciendo una presión alta que incomodó la salida de balón del equipo blanco. Ese dominio inicial se tradujo en aproximaciones sin excesivo peligro, mientras el Madrid esperaba su oportunidad. Y, como suele ocurrir, la primera gran ocasión visitante fue clarísima: un mano a mano de Kylian Mbappé en el minuto 22 que salvó de manera providencial Leo Román. Apenas dos minutos después, el mismo duelo volvió a repetirse con idéntico resultado: el portero mallorquín volvió a imponerse.
Román, inspirado, firmó su tercera gran intervención en el minuto 32, esta vez ante un remate de Carreras. El Mallorca, por su parte, tuvo que esperar hasta el 35 para generar su primera ocasión clara, un cabezazo de Manu Morlanes que se marchó por encima del larguero.
Cuando el descanso asomaba, llegó el premio para los locales. Una gran jugada colectiva culminó con el gol de Morlanes, que adelantaba al Mallorca y desataba la euforia en Son Moix. El 1-0 al descanso hacía justicia a lo visto en la primera mitad.
Tras la reanudación, el guion no cambió demasiado en su inicio. Mbappé volvió a encontrarse con un imperial Leo Román, que incluso con los pies sostuvo a su equipo. Los cambios introducidos por el técnico madridista, con la entrada de Éder Militão, Jude Bellingham y un abucheado Vinícius Jr., impulsaron el dominio posicional del conjunto blanco.
Con el paso de los minutos, el peso del partido cayó del lado visitante. El Madrid, falto de ideas pero consciente de lo que se jugaba, insistía una y otra vez. La Liga parecía escaparse y cada minuto pesaba más.
En el tramo final, cuando todo apuntaba a una victoria mallorquinista, apareció Militão en el minuto 87 para empatar el partido tras un saque de esquina. Sin embargo, el fútbol aún guardaba un último giro.
En el tiempo añadido, Vedat Muriqi tuvo la última palabra. En el minuto 92, el delantero sentenció el encuentro con un gol que desató la locura en la isla y que, probablemente, supuso también el golpe definitivo a las aspiraciones ligueras del Real Madrid.









































