Un 10 Puro
·1 de septiembre de 2026
Alarma: los 10 centímetros 'de más' de Lamine Yamal que pueden arruinar su carrera

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·1 de septiembre de 2026

Lamine Yamal ha cambiado. Y mucho. El fenómeno del Barcelona que con apenas 15 años irrumpió en el fútbol profesional ha experimentado una transformación física evidente en un periodo de tiempo especialmente corto. Diez centímetros de crecimiento en apenas un año modificaron notablemente su cuerpo y han abierto ahora un debate que preocupa a muchos aficionados: ¿puede un cambio físico tan brusco terminar afectando a la carrera del futbolista?
La cuestión no es menor cuando se habla de un jugador cuyo principal argumento futbolístico está precisamente en la velocidad, la explosividad, el cambio de ritmo y esa capacidad casi sobrenatural para desequilibrar a los defensas. Lamine ha construido buena parte de su fútbol desde la electricidad de sus movimientos y su extraordinaria coordinación. Por eso, cualquier transformación corporal genera inevitablemente preguntas sobre cómo puede repercutir en su rendimiento a largo plazo.
La preocupación ha vuelto a cobrar fuerza a raíz de la información publicada por The Objective, que pone el foco en los diez centímetros que experimentó el jugador durante su adolescencia y analiza, con ayuda de la ciencia, qué consecuencias puede tener un crecimiento de estas características en un deportista de élite.
Conviene, sin embargo, poner las cosas en su sitio. El crecimiento que experimentó Lamine no fue necesariamente anormal. De hecho, especialistas consultados anteriormente por Relevo explicaron que crecer diez centímetros entre los 15 y los 16 años puede entrar dentro de la normalidad, dado que a esas edades los huesos todavía están en proceso de maduración. Incluso apuntaban que sería mucho más extraño que volviera a producirse otro crecimiento de diez centímetros a partir de entonces.
Pero una cosa es que el crecimiento sea fisiológicamente normal y otra que el cuerpo necesite un periodo de adaptación. En un futbolista sometido desde tan joven a las exigencias del máximo nivel, cada modificación de su estructura corporal obliga a reajustar movimientos, cargas, musculatura y coordinación. Y ahí es donde aparece el verdadero interrogante.
Lamine dejó de ser aquel adolescente menudo y eléctrico que sorprendía a los defensas y se convirtió progresivamente en un futbolista físicamente más desarrollado. Su evolución no ha impedido que siga marcando diferencias. Al contrario: su rendimiento durante los últimos años le ha situado entre las grandes estrellas del fútbol mundial y le ha convertido en una pieza fundamental tanto para el Barcelona como para la selección española.
Precisamente por eso cualquier señal física se observa con lupa.
El arranque de la nueva temporada, además, ha añadido alguna pequeña preocupación. Lamine necesitó recuperar progresivamente su mejor estado después de las vacaciones y Hansi Flick explicó que el futbolista había sufrido dolores de cabeza y que todavía no estaba en su mejor condición física. El técnico insistió en que debía recuperar su nivel paso a paso.
Nada de ello permite establecer una relación directa entre aquellos diez centímetros y sus actuales circunstancias. No existe base para afirmar que su crecimiento vaya a perjudicar su carrera, pero sí resulta lógico que el Barcelona controle especialmente su evolución física.
Porque Lamine Yamal tiene algo que pocos futbolistas han tenido a su edad: prácticamente todo el futuro por delante. Su cuerpo todavía está terminando de formarse y su fútbol ya está instalado en la élite.
Los diez centímetros que cambiaron su físico no tienen por qué convertirse en un problema. Pero sí constituyen otro factor que los servicios médicos y físicos del Barcelona deberán vigilar con especial atención para que el talento descomunal de Lamine no tenga que pagar el precio de una evolución corporal demasiado rápida.







































