La Galerna
·11 de abril de 2026
Alberola Rojas aplicó el Método Negreira

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·11 de abril de 2026

Estas cosas pasan. Tenía ya listo mi artículo para La Galerna y me he puesto a ver el partido del Real Madrid contra el Girona. Dejemos al margen el vergonzoso nivel futbolístico de nuestro equipo este año. Hoy se la ha ocurrido a LaLiga homenajear el pasado, un tiempo en el que no se sabía lo de Negreira y todos éramos aparentemente más felices. LaLiga retro, dicen. Y efectivamente, hemos vuelto a los tiempos de fuego y plomo.

Alberola Rojas ha impartido una clase magistral del Método Negreira. Primera parte, dos ejemplos: Mbappé progresa hacia el área protegiendo la pelota y mide poniendo el brazo sobre el pecho de un adversario. El defensa exagera y agoniza sobre el césped. Tarjeta para el francés. Arnau le da un fuerte y peligroso codazo en la cara a Fran García mientras disputan un balón aéreo. "Jueguen". El Método era esto. Siempre fue esto. Cocinar los partidos a fuego lento. Segunda parte: Tarjeta a Valverde por una entrada fuerte y noble, sacando el balón. Finalizando el partido, penalti incontrovertible sobre Mbappé cuando entraba en el área pequeña tras un recorte; el defensa superado se gira con el brazo abierto dando un codazo en la cara al delantero. Mbappé sangra. Jueguen. El sicario de confianza Trujillo Suárez se inhibe en el VAR. Hasta Carlos Martínez se sorprende. Este es Alberola Rojas, el chuloplaya adolescente que no podía ser más en la vida que árbitro o figurante de reality televisivo. Pagó por coaching al hijo de Negreira para prosperar. Adiós definitivo a la liga, amigos. Amargura por el juego y por los horribles signos vitales del equipo. Vamos a Munich con el Rosario de la abuela en la muñeca.
penalti incontrovertible sobre Mbappé cuando entraba en el área pequeña tras un recorte; el defensa superado se gira con el brazo abierto dando un codazo en la cara al delantero. Mbappé sangra
Llevo un tiempo dándole vueltas a las estadísticas que están aportando MaketoLari, Juanpa, DMR, Futbolgate y otros, a la lucha contra la impunidad del delito de corrupción deportiva más grave de la historia del deporte. Y sí, es el más grave, porque no sólo ha tenido consecuencias devastadoras para la competición en el fútbol español, congelando el palmarés de los clubes que no pagaron "por neutralidad" e inflando el del que sí lo hizo. También es el más grave por su duración, con presumible origen en los remotos años 90 y su innegable presencia en 2026. Nos cuentan que la cosa duró hasta 2018, cuando Rubiales cesó a Negreira y a Sánchez Arminio, días después de tomar posesión como presidente de la RFEF.

Al cese múltiple de corruptos, Rubiales añadió la implementación de Protocolos de Integridad: se introdujo la obligatoriedad para todos los ejecutivos de la RFEF de firmar una declaración de ausencia de conflicto de intereses. Se trata de un documento confidencial en el que se prohíbe a los empleados de la RFEF (CTA incluido) cobrar de terceros… (!!!) justo después del cese fulminante de Negreira. Watson y su jefe estarían contentos de lo fácil que es atar cabos en este asunto. Rubiales sabía.
Desafortunadamente, y por razones que nunca confesarán sus promotores, en junio de 2021 Rubiales propuso la eliminación, en el código ético de la organización, de la imprescriptibilidad de los delitos de corrupción deportiva, y se ajustó el tiempo de prescripción a tres años. Laporta se había incorporado un mes antes a la junta directiva de la RFEF. La foto de la votación es lo más denigrante que uno puede imaginarse en una democracia. La última factura de Negreira se emitió en junio de 2018. Tres años exactos. Casualidades afortunadas. Delito de corrupción deportiva prescrito con total intencionalidad.

Con estos hechos y esta cronología ¿les resulta creíble que el besucón presidente de la RFEF declarase ante el juez que sólo tuvo conocimiento de los pagos a Negreira cuando el escándalo saltó a la prensa en febrero de 2023? Como diría el inspector de policía Miguel Gila perspicazmente, contemplando una colilla en el suelo al lado del cadáver del asesinado: "Aquí han fumao". No necesitamos la grabación de las conversaciones de toda esta purria conspirando para tapar un delito. Son Laporta y Rubiales, amigos, que es como decir Bonnie and Clyde.
Lo peor no es ser corrupto, lo peor es la inmoralidad, la impunidad y en el extremo, tener que soportar a toda esta gentuza presumiendo de sus delitos
Todo el mundo sabía que el Barcelona pagó durante décadas a Negreira. Rubiales maniobró con urgencia, recién llegado, para taparlo y para evitar que le salpicara. Y todavía tenemos que aguantar el epatante "no hay pruebas" de los discapacitados morales de la culerada de las redes. Impasible el ademán en sus caras de hormigón armado, réplicas 1:1 de la de Laporta, que últimamente llama "asesorías" a lo que antes llamó informes y que sigue tratando a los jueces instructores como Torrente trata al "Cuco". Corran a ver la película si no se acuerdan del personaje de Gabino Diego.
Sólo reflexionen un momento como ciudadanos, olvídense del fútbol, y díganme por qué un ejecutivo de alto nivel en cualquier actividad profesional podría tener interés en eliminar la imprescriptibilidad de la corrupción en actividades bajo su responsabilidad. No hay que buscar tres pies al gato para llegar a la conclusión de que sólo un delincuente o un cómplice estaría interesado en semejante aberración. En las democracias no se alivia la presión sobre la corrupción. Se aumenta. No hubo focos rojos ni señales de alerta en la prensa o los clubes. Todos lo sabían. Y lo taparon.

2018 fue el año de las prisas por enterrar al muerto. También fue el año en el que Negreira y Sánchez Arminio salieron, dejando la maquinaria de la corrupción al ralentí tras ellos, esperando instrucciones. El CTA se fue configurando a medida de los corruptos durante más de veinte años, no se detuvo con Negreira y no se ha detenido todavía, como constatamos cada fin de semana.
Alfredo Relaño acuñó el término "Villarato" en 2004, Villar es el tercer hombre del triunvirato que ejerció un poder omnimodo sobre el fútbol durante décadas, dentro y fuera del césped. Estaban unidos como uña y mugre. Fueron quienes pusieron el sistema a disposición del Barcelona, siempre pendiente de cualquiera que quiera vender su dignidad, especialmente si son dirigentes arbitrales, influencers o medios de comunicación. Compro el sistema y compro el relato. El pack completo.
díganme por qué un ejecutivo de alto nivel en cualquier actividad profesional podría tener interés en eliminar la imprescriptibilidad de la corrupción en actividades bajo su responsabilidad. No hay que buscar tres pies al gato para llegar a la conclusión de que sólo un delincuente o un cómplice estaría interesado en semejante aberración
El Método Negreira fue descrito en 2011 por Relaño, que habla de un "sistema estructural de influencia indirecta" en el que se generan incentivos para que los árbitros favorezcan al Barcelona y perjudiquen al Real Madrid, lo que explica, según el periodista, el ciclo de títulos del Barcelona entre 2000 y 2010. Relaño decía en aquella época "llevo cincuenta años siguiendo el fútbol español y no recuerdo casos de apoyo explícito tan sostenidos a un club". El Barca recibe "protección arbitral sistemática"

El tipo de incentivos que recibían los árbitros eran: nombramientos para internacionalidad, asignación de partidos importantes (finales de Copa, por ejemplo), cursos en Japón o Catar con cuentas de gastos astronómicas). La consecuencia era un criterio asimétrico muy notable en los partidos de Barcelona y de Real Madrid. El Método funciona así:
Paradas Romero fue castigado y forzado a abandonar el arbitraje con 40 años por no expulsar a Mourinho después de feas protestas en un partido contra el Rayo en 2013.
Daudén Ibáñez fue desposeído de su título de árbitro internacional por anular un gol legal al Atlético en el partido de liga de 2007 frente al Real Madrid.
A Tristante Oliva se le mostró la puerta de salida después de un polémico penalti señalado a favor del Real Madrid en el minuto 90 contra el Valencia en 2004.
Rodríguez Santiago fue nominado para pitar la final de Copa del Rey tras legitimar el gol con la mano de Messi el día del Tamudazo, año 2007. Hizo lo que pudo, aunque el Real Madrid ganó esa liga.
Mejuto González fue premiado con el Mundial tras pitar un penalti fuera del área al Barcelona en el partido de LaLiga de 2005 frente al Atlético.
Entre los clarividentes artículos de Relaño y 2018 la cosa siguió igual, mención especial para Clos Gómez, uno de los mayores sicarios del silbato, que anuló varios goles legales importantes al Real Madrid entre 2011 y 2014 y no hay un partido en que no nos atracara escandalosamente. Es el árbitro con el que el Barcelona tiene récord de victorias. Su recompensa fue la dirección técnica del CTA y posteriormente el proyecto VAR justo en el momento en el que Negreira amenazó por burofax al Barcelona reclamando pagos y mandó el histórico mensaje: "Os puedo ayudar con el VAR". Ahí estaba Clos, con el motor en marcha y el antifaz puesto.

Melero López merece capítulo aparte. Es el árbitro que le sacó amarilla a Ronaldo en el partido contra el Rayo de 2014, en el que con 0-0 se comió uno de los penalties más claros que he visto en mi vida, zona derecha del área, Cristiano recorta y el defensa se va al suelo llevándoselo por delante en el arrastre. Melero es actualmente uno de los árbitros VAR de cabecera del CTA para prevaricar, después de hacer el trabajo sucio en el césped durante años.

Trujillo Suárez es otro de los más “fiables” en el VAR: Siempre sabemos exactamente qué va a hacer. Lo hemos visto en el partido contra el Girona y lo vimos el año pasado en los atracos consecutivos del infausto mes de febrero. Ya no fue Negreira, pero el VAR sigue ayudando al Barcelona desde 2018. No hace una semana todavía del atraco del Metropolitano por la roja que Melero decidió quitarle a Gerard Martín.

Mención honorífica para Velasco Carballo, De Burgos Bengoechea, Hernández Hernández, los Munuera, Manolete, con esas divertidas anécdotas, especialmente en derbis y clásicos, que tanto nos gustan.
La entrada de Javier Tebas en la RFEF ha sido como el pacto con el diablo de Mickey Rourke con Robert deNiro en "Angel Heart". El fútbol es de Tebas. Ni siquiera necesita una pinza en la nariz para pasearse por el CTA. Ese aire acre de sepulcro mal cerrado le huele a primavera. Ganando 5 millones de euros al año no se puede ser tonto. Y Tebas es muchas cosas, casi todas malas, pero tonto no es. Ya no está Negreira, no está Sánchez Arminio, echaron a patadas a Clos y a "Goodfellas" Cantalejo. Pero el Método sigue ahí, perfeccionándose cada año. Vean la regularidad suiza de la anomalía estadística de tarjetas rojas, por ejemplo.
Termino con la inolvidable entrevista a Godall, vicepresidente de la primera época de Laporta, en la que, para pasmo general, confirma impúdicamente frente a las cámaras en 2012 que el Barcelona estaba desarrollando una estrategia para tener un saldo arbitral favorable, basado en las "relaciones" del club con las instituciones del fútbol y que ya estaba dando resultados visibles.

Lo peor no es ser corrupto, lo peor es la inmoralidad, la impunidad y en el extremo, tener que soportar a toda esta gentuza presumiendo de sus delitos. En sus mentes nunca aceptaron la superioridad del Real Madrid. Son supremacistas y se sienten diferentes, mejores. Ver la apabullante historia del rival es una herida abierta para ellos. Su eterno victimismo, y sobre todo la envidia, fue lo que les llevó a tomar el camino corto a la grandeza, comprando 23 títulos durante los años del Negreirato. Contemplen la escala de valores y qué lugar ocupa la moral en esas cabezas.
En palmarés de títulos españoles están a un par de décadas de alcanzarnos, si no conseguimos higienizar el pobre fútbol patrio. En Europa, nadie que esté vivo hoy y sea mayor de edad verá en su vida al Barcelona poner en peligro el reinado del Real Madrid. Pero el mundo del fútbol sabe cómo lo hicieron y de un modo u otro la justicia, la UEFA, la FIFA, el karma, o incluso madridistas de buena fe, como Ricardo Ramos Neira, Martín de Pozuelo, o tal vez alguno de nosotros, les pondrá en su sitio. Ya queda menos.
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