Un 10 Puro
·23 de septiembre de 2026
Almeida ve la final del Mundial 2030 más cerca de Casablanca y exige "consecuencias"

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·23 de septiembre de 2026

El Santiago Bernabéu lleva años preparándose para albergar la final del Mundial de 2030, pero José Luis Martínez-Almeida empieza a ver el partido bastante más cerca de Casablanca. El alcalde de Madrid ha enfriado las opciones de la capital y, de paso, ha calentado el debate político al reclamar "consecuencias" si España termina perdiendo el encuentro más importante del campeonato.
"No soy optimista", ha reconocido Almeida durante un acto celebrado en Zaragoza. Su pesimismo tiene un rival perfectamente identificado: Marruecos. El alcalde considera "legítimo" que Mohamed VI quiera llevarse la final y reconoce que Rabat está poniendo toda su maquinaria a trabajar: "Ellos están actuando a nivel político e institucional para lograr esa final".
El problema aparece cuando Almeida mira hacia Madrid buscando una respuesta equivalente y asegura no encontrarla. "No tengo ninguna prueba ni ninguna evidencia de que el Gobierno de España se esté moviendo en ese mismo sentido", lamenta. Tampoco mantiene el Ayuntamiento contactos con el Ejecutivo que permitan al alcalde conocer una estrategia para defender la candidatura madrileña.
De ahí que eleve un punto más su crítica: "No tengo ningún motivo para pensar que el Gobierno de España va a luchar porque Madrid sea la sede de la final". Mientras tanto, Marruecos juega sus cartas abiertamente y Fouzi Lekjaa, presidente de su Federación y ministro delegado de Presupuesto, lleva tiempo defendiendo que el partido decisivo se dispute en el gigantesco Hassan II de Benslimane.

Render del estadio Hassan II de Benslimane, cerca de CasablancaGetty Images
La FIFA mantiene, sin embargo, que todavía no existe una decisión sobre la sede de la final. Sobre la mesa continúan el Santiago Bernabéu, el Camp Nou y el futuro Hassan II, mientras Rafael Louzán sostiene desde la Federación Española que ve "clarísimo" que el encuentro se celebrará en España. Almeida, a juzgar por sus palabras, no comparte semejante tranquilidad.
Y tampoco parece dispuesto a asumir con deportividad institucional que España organice buena parte del Mundial para contemplar después la final desde casa. Almeida recuerda que el proyecto nació impulsado por España y Portugal, que posteriormente se incorporó Marruecos y que finalmente se añadieron tres encuentros en Uruguay, Argentina y Paraguay para conmemorar el centenario del primer campeonato.
"Que la final no sea en Madrid tiene que hacernos replantear si el Mundial se tiene que celebrar o no", ha llegado a afirmar, aunque inmediatamente ha aclarado que semejante decisión no le corresponde. Donde no introduce matices es al hablar del día después: "Si la final no se celebra en Madrid creo que debería haber consecuencias, sin duda".
Quedan cuatro años, una decisión de la FIFA y bastante partido por disputar. Pero Almeida ya ha mirado el marcador y no le gusta demasiado lo que ve. Casablanca está jugando al ataque, el Bernabéu anda agazapado a ver si pilla alguna contra y el alcalde de Madrid empieza a preguntarse quién está defendiendo la portería española.