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·5 de enero de 2026

América entra en crisis: Dourado provoca la caída de Lichnovsky y desata el caos en Coapa

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Sin plazas de extranjero, la directiva sacrifica a un referente del vestidor y se arriesga a congelarlo fuera de la Liga MX.

A menos de una semana del arranque del Clausura 2026, la tranquilidad desapareció por completo en el Nido de Coapa. Lo que debía ser una antesala controlada al inicio del torneo se convirtió en un escenario de urgencias, decisiones forzadas y tensiones internas. Mientras la afición del Club América espera con impaciencia el anuncio del primer refuerzo, la directiva se ve obligada a ejecutar una maniobra drástica que amenaza con fracturar al vestidor y exhibir errores de planeación que hoy pasan factura.


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La causa del terremoto tiene nombre y apellido: Rodrigo Dourado. La inminente llegada del mediocampista brasileño, una petición expresa de André Jardine para fortalecer la contención, activó un efecto dominó imposible de ignorar. América no tiene plazas de extranjero disponibles y el reloj corre. La solución, lejos de ser ordenada, obligó a señalar a un “sacrificado”.

De acuerdo con información del diario Récord, la directiva azulcrema ya inició formalmente el proceso para dar de baja a Igor Lichnovsky del registro ante la Liga MX. El central chileno, que fue pieza clave en la reciente etapa exitosa del club, es el elegido para liberar el cupo que permita inscribir a Dourado. Una decisión que, en términos deportivos, resulta tan dolorosa como polémica.

El problema no es solo la elección, sino la imposibilidad de ejecutarla con limpieza. El elevado salario de Lichnovsky ha ahuyentado a potenciales interesados tanto en México como en Sudamérica. No hay ofertas concretas y el propio futbolista no está dispuesto a salir si ningún club iguala sus percepciones económicas. El choque de intereses es frontal: América necesita su plaza; el jugador no piensa renunciar a su contrato.

Ese estancamiento abre un escenario extremo. Si Lichnovsky se mantiene firme, el club optaría por dejarlo sin registro, condenándolo a pasar seis meses fuera de competencia, una “muerte deportiva” que ya se vivió en Coapa el torneo pasado con Javairo Dilrosun. El chileno seguiría cobrando uno de los salarios más altos del futbol mexicano, pero sin disputar un solo minuto oficial.

La situación exhibe una grieta profunda en la gestión de salidas del América. El americanismo observa con incredulidad cómo una parte importante del presupuesto se consume en sueldos de futbolistas que no entran en planes, mientras el club batalla contrarreloj para cerrar refuerzos indispensables. El caso Lichnovsky no es un accidente aislado, sino el síntoma de una planeación que no previó el impacto de sumar extranjeros sin antes despejar el camino.

Para Jardine, borrar al central es la única vía para que su esquema funcione como lo imagina. Para la directiva, es una decisión operativa inevitable. Para el vestidor, un mensaje inquietante: nadie es intocable cuando las urgencias aprietan. Con el Clausura 2026 a días de comenzar, América arranca el torneo no solo con presión deportiva, sino con un conflicto interno que amenaza con pesar más que cualquier refuerzo. El margen de error es mínimo y Coapa ya juega su partido más incómodo, antes de pisar la cancha.

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