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·21 de septiembre de 2026

Antes que el futbolista, está David

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De Huelva a Primera División, el camino del onubense de 18 años marcado por el fútbol, su familia y la fe.

Hay historias en el fútbol que empiezan mucho antes de que un jugador pise un estadio de fútbol de Primera División. Empiezan en casa, en una ciudad, en un campo de fútbol y, sobre todo, en una familia. La de Davinchi es una de ellas. Detrás del jugador que hoy conocemos como Davinchi está David Cordón Mancha, un chico de Huelva que comenzó a perseguir un sueño desde muy pequeño y que, con apenas 18 años, ya ha tenido que recorrer un camino mucho más largo de lo que pueda parecer.

Huelva como punto de partida

No se puede hablar de Davinchi sin hablar de Huelva. Allí nació, allí empezó a jugar al fútbol y allí comenzó a formarse como persona y como futbolista. En ese camino también pasó por la cantera del Real Betis antes de regresar al Recreativo de Huelva, el club de su ciudad, donde terminaría dando el salto al primer equipo.


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Pero detrás de cualquier joven futbolista que empieza a destacar existe una parte que pocas veces vemos. Irte de casa siendo un niño significa mucho más que cambiar de club. Significa aprender a vivir lejos de tus padres, acostumbrarte a nuevos compañeros, nuevos entrenadores y nuevas rutinas. Significa madurar antes de tiempo y aprender a gestionar momentos de soledad mientras persigues un sueño.

En ese proceso, la familia se convierte en el refugio. Y para Davinchi, siempre ha sido uno de los pilares fundamentales de su camino.

Una familia siempre presente

El fútbol puede darte muchas cosas, pero también puede quitarte tiempo con las personas que más quieres. Viajes, entrenamientos, concentraciones y partidos forman parte de una rutina que un chico tiene que aprender a asumir demasiado pronto.

Por eso la familia de Davinchi ha tenido un papel tan importante. Han estado detrás de sus primeros pasos, de sus decisiones y también de los momentos en los que las cosas no han sido tan sencillas.

Y dentro de esa familia hay una figura imposible de separar de su historia: su padre, David Cordón, uno de sus grandes apoyos y una persona fundamental en su vida. En enero de 2026 falleció en el accidente ferroviario de Adamuz. Que descanse en paz.

Davinchi tuvo que afrontar una pérdida enorme mientras su carrera profesional apenas comenzaba. El Getafe acompañó al futbolista y a su familia en aquellos días, pero hay dolores que ningún club, ningún partido y ningún triunfo pueden solucionar. Desde entonces, su padre forma parte de una historia que ya no se puede contar sin hablar también de todo lo que significó para él.

El niño que empezó a llamar la atención

En Huelva, Davinchi comenzó a demostrar que tenía algo diferente. Con solo 16 años debutó con el primer equipo del Recreativo y lo hizo de la mejor manera posible: marcó un gol y dio una asistencia frente al Mérida.

Aquello fue mucho más que un buen debut. Fue el momento en el que una promesa de la cantera empezó a convertirse en una realidad. Su progresión le llevó a disputar 32 partidos aquella temporada y también a entrar en los planes de las categorías inferiores de la selección española.

De repente, aquel chico que había empezado jugando al fútbol en Huelva estaba llamando la atención mucho más allá de su ciudad.

El salto a Getafe

En el verano de 2025 llegó el siguiente paso. El Getafe apostó por Davinchi y el joven lateral cambió Huelva por Madrid. Otra vez tocaba empezar de nuevo.

Nuevo club, nueva ciudad, nuevos compañeros y una exigencia completamente diferente. El salto desde Primera Federación hasta Primera División era enorme, pero Davinchi no tardó demasiado en cumplir otro sueño. El 17 de agosto de 2025 fue titular ante el Celta en Balaídos y debutó en LaLiga con 17 años. El Getafe ganó 0-2 y aquel chico de Huelva había alcanzado la máxima categoría.

Dios como guía y fuerza

Hay otro elemento que forma parte de la manera en la que Davinchi entiende su camino: la fe. Dios ocupa un lugar importante en su vida y en su forma de afrontar tanto los buenos momentos como aquellos que resultan mucho más difíciles.

«Jehová es mi pastor; nada me faltará» (Salmos 23:1)

Quizá esa manera de entender el fútbol y la vida sea especialmente importante ahora. Ha tenido que marcharse de casa, adaptarse a nuevos lugares, afrontar el salto a Primera y, sobre todo, superar la pérdida de su padre mientras todavía está construyendo su futuro.

Su historia empezó mucho antes del Getafe. Empezó en Huelva, continuó en la cantera del Betis, volvió a crecer en el Recreativo y le llevó hasta Primera División. Por el camino ha tenido a su familia como apoyo, una fe que le acompaña y un padre cuya huella permanecerá para siempre.

Quizá algún día miremos atrás y entendamos que este momento fue simplemente una etapa más. Nadie sabe hasta dónde llegará Davinchi. Pero con 18 años, lo verdaderamente importante es que todavía tiene casi todo el camino por recorrer.

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