La Galerna
·27 de enero de 2026
Apología del sinvergüenza

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·27 de enero de 2026

Hola a todos, amigos. Os juramos que hoy teníamos pensado hablar solo de fútbol, pues las portadas se prestan además a ello, con Mourinho, con Di María, tipos que están en la historia del Real Madrid. Y la historia del Real Madrid es fútbol (y baloncesto).
Pero esta mañana, en medio del inicio de nuestra tarea y de manera harto disruptiva, se ha colado en nuestro timeline de la red social anteriormente conocida como Twitter el periodista colchonero Rubén Uría. Y a continuación se ha colado también una información que complementa a las mil maravillas la perorata del opinador.
Uría es conocido por sus amenazas nunca concretadas de revelar presuntos chanchullos supuestamente muy feos relativos nada menos que al fichaje de Militao por el Real Madrid. Mientras no cumple su promesa, Militao se dedica a ganar Copas de Europa en el club blanco. Al tiempo, Uría realiza muy untuosas entrevistas a Messi, se desmarca de opinar sobre el escándalo Negreira y besa allá donde pisa el inefable Jan Laporta. Sabemos de la existencia de la pinza culecolchonera (ríete tú de la judeomasónica), pero hoy llega a nuestras manos la más gloriosa loa que un indio haya hecho jamás de un hermano blaugrana. Hoy llega a nuestras manos la mayor apología del sinvergüenza que hemos visto en mucho tiempo.

Impresionante. Uría, conocido como “el hacha”, se deshace en elogios a Laporta, en un “el fin justifica los medios” de manual. Laporta “no para de ganar cosas” y poco importa cómo lo haga, pagando al vicepresidente de los árbitros, aprovechando la permisividad de las autoridades con la descomunal deuda de su club o inscribiendo fraudulentamente jugadores gracias al favor gubernamental. Esto último, de hecho, lo pondera un extasiado Uría de manera específica: “Sigue fichando a inscribiendo lo que quiere”. ¡Admirable!
No se puede decir que esto de Uría sea ajeno a la dinámica de los tiempos que vivimos. La apología del sinvergüenza está a la orden del día. Laporta es un personaje del hampa que cuadriplicó el sueldo de Negreira, pero chico, le va muy bien, de manera que cantemos sus logros, máxime cuando es un personaje que cae mal al madridismo y por tanto a mí, colchonero, me cae bien por definición.
Este, amigos, es el personaje que cae bien por definición a Rubén Uría.

No estamos en condiciones de confirmar ni refutar esta información, según la cual Jan habría cargado a las arcas del club que preside un aquelarre erótico con unas amables brujitas, pero ¿verdad que a nadie le extrañaría lo más mínimo? El héroe de Uría es un bon vivant, lo que no significa que nadie sepa de ningún oficio o beneficio que justifique su tren de vida. En una de las últimas asambleas del FC Barcelona, un soci curioso preguntó a Laporta de qué vivía. Su respuesta fue el proverbial tumbleweed girando por el desierto.
Nada que extrañe, amigos. Esta es la sociedad que vivimos, y el fútbol es uno de sus más fieles reflejos. Ya sea por pura camaradería indioculé, o por otras razones más alimenticias, Uría y otros filoindios besan en las huellas rellenas de detritus que va dejando por doquier, ensuciando todas las alformbras que pisa, el hombre que preside el club que ha emputecido el balompié patrio comprándose el estamento arbitral, entre otras muchas cosas.
Ahora sí, con el ánimo henchido de amor ante estos hermosos contubernios, cual si estuviésemos en Brujas, vayamos brevemente con las portadas.
Marca se adelanta al que sin duda será el encuentro más esperado en mucho tiempo, el de Mourinho con el Real Madrid, que es además el de Arbeloa con su mentor. Todo esto nos parece muy bien, pero es anecdótico en relación a lo que se juega el club de Chamartín: entrar en el Top 8 que te permite esquivar la ronda previa para seguir adelante en la Champions. Eso es lo crucial. El resto es legítimo sentimentalismo.

Y por el sentimentalismo, por la nostalgia, apuesta también As, en este caso en torno a la figura de Ángel Di María, uno de los héroes de aquella final histórica, la de la Décima, que disputamos en el mismo estadio donde mañana nos veremos la cara con el Benfica, club donde también jugó el argentino.
Son interesantes, aunque discutibles, las cosas que dice en la entrevista. “Mou es el número uno, como entrenador y como persona”, recalca Ángel. Digamos que Mou es sin duda uno de los entrenadores más importantes de la historia del fútbol y del Real Madrid, club en el que sentó las bases de un ciclo portentoso. “No quise irme, pero llegó James…”, rememora, no sin alguna incorrección: la llegada de James no tuvo nada que ver con su salida del Madrid, sí lo tuvieron en cambio sus elevadas pretensiones económicas. No importa, Fideo. Te queremos igual.
Valiéndose de composiciones estéticamente discutibles, la prensa cataculé del día eleva a los altares a Lamine, que marcó de chilena un gol que valió el triunfo en una final de Champions, como Gareth Bale.
Es broma, solo marcó de media chilena al Oviedo pero, si estamos en el día de enfatizar los logros de amigos de las fiestas extravagantes, ¿por qué no exagerar un poco los méritos de la estrella de la selección que nos une a todos (los antimadristas)? El caso, amigos, es amplificar todo lo que se pueda todo aquello que hagan los enemigos del Real Madrid, sean cuales sean los fundamentos éticos y estéticos de dichos enemigos del club blanco.
Pasad un buen día.









































