La Galerna
·12 de marzo de 2026
Arbeloa derrocó el escepticismo

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·12 de marzo de 2026

En casi cincuenta años de espectador de casi todos los partidos que el Real Madrid ha jugado en ese tiempo, jamás había visto al equipo conseguir una victoria tan brillante en medio de un ambiente de mayor descreimiento por parte de su propia afición. No me refiero a los que abarrotaron el estadio (hola, Marca) llevando al equipo en volandas, como corresponde a la tradición en la Champions. Me refiero a las conversaciones en bares, pasillos, aulas y sobre todo redes sociales. Aunque queda la vuelta, que sin duda será un infierno, este primer choque entre Madrid y City deparó una dicha enorme en un contexto inequívoco: los de Arbeloa ganaron a despecho del escepticismo de los suyos y del menosprecio de la prensa, y qué manera de ganar. El plan salió casi a la perfección, y ese “casi” cabe en el penalti marrado por Vinícius, que se disculpó con la afición. Jugó muy bien, aunque debe revisar su relación con las penas máximas, sobre las que cualquier juez en cuya labor se inmiscuyera el madridismo dictaría sin dudar una orden de alejamiento.
Me alegro infinitamente de esta gran victoria, por muchas personas, incluido yo mismo, claro. Pero voy a ordenarlos. De mayor a menor alegría.

Esto supone una realidad que a mucha gente costará aceptar, pero el entrenador más inmediatamente vilipendiado desde su nombramiento que ha dado la historia dio sopas con ondas tácticas al considerado por algunos como mejor técnico de la misma. En la vuelta pasará lo que tenga que pasar y la eliminatoria no está ni mucho menos resuelta, pero las cosas, ahora, están así. Aparte de lo táctico, está el milagro anímico que el espartano ha obrado en los suyos. Les ha hecho creer en sí mismos, minimizando así el impacto de las bajas. Ha utilizado la cantera no solo como acicate para picar a las vacas sagradas, sino en sí misma, o sea, como mecanismo para obrar un renacimiento del orgullo blanco. Le han dicho de todo. Lo de la justicia poética se inventó para definir lo que vamos a vivir si al destino le da por que Arbeloa triunfe. De momento, ha derrocado el escepticismo.

El héroe indiscutible de la proeza. En el cumpleaños de Pirri, le igualó como único otro centrocampista que ha marcado un hat trick en la historia europea del Madrid. En general, los centrocampistas marcan pocos hat tricks, como es lógico. Platini los engarzaba sin despeinarse en la Eurocopa del 84, pero eso era mucho antes de devenir golfo apandador, y Míchel no se limitaba a merecerlos. El propio Pirri asintió una vez cuando le pregunté si se veía reflejado en el Pájaro, y no sin satisfacción. Los menos viejos lo identificarán más bien como un Steven Gerrard redivivo, aunque el scouse nunca siguió los pasos de McManaman y el propio Arbeloa se decanta por el paralelismo con Juanito. La única verdad es que Valverde se parece ya, retrospectivamente, al mito que será cuando se vaya.
Dean is the don. Ayer pudo ser la noche en que se desembarazó del estigma de bisoñez que le acompaña. Jugó con un aplomo demoledor. Es esencial superando líneas rivales con sus pases progresivos, y acompañado por Rüdiger gana en solidez y compostura. Con todo, estoy preparado para un continuismo de la línea errática. Es muy joven, pero está hecho del material de las leyendas.

Otra referencia scouse, esta vez para parecerse a sí mismo. Si pones en abscisas la calidad de su juego y en ordenadas la importancia del partido, nunca puntuó tan alto en su nueva andadura de blanco. Comenzó con comprensibles problemas ante Doku, pero no fue nada que no pudiera resolverse vía solidaridad. Thiago y (cómo no) Valverde le apoyaron en esa difícil tesitura y le hicieron crecer.
La palabra “consagración” suele utilizarse a la ligera para referirse a partidos redondos por parte de meritorios, pero aquí se queda corta. Salvo un error que enmendó Courtois, lo hizo todo bien. Es una de las grandes noticias del año. Toca, se mueve, lucha, roba, defiende, hace jugar. Por cierto, él también es confección de plantilla. Confiar en Thiago cuando todo el universo te llama negligente porque no fichas un centrocampista también es planificación. El partido de ayer reivindica el trabajo de mucha gente, desde los protagonistas hasta quienes les dan una oportunidad, desde el despacho o desde el banquillo.
Nos habíamos olvidado del descomunal jugador que es, y ayer nos lo recordó. Pocos jugadores concilian mejor pugna y virguería. Su asistencia liftada a Valverde en el tercer gol solo estaba a la altura de los grandes.
Nada está hecho. Si en el Etihad se produce una debacle, todos los héroes que acabo de glosar pasarán a ser una mierda. La exigencia del Madrid no da tregua. Tampoco la da la esperanza, que es tan incómoda como esta. Muchos madridistas de los que fingen no creer para arrastrar a los demás en su falta de fe, como San Manuel Bueno Mártir pero al revés, no saben hoy qué hacer con este día tan soleado.
Getty Images
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