Madrid-Barcelona.com
·13 de enero de 2026
Arbeloa ha aceptado la única condición de Florentino Pérez para entrenar al Real Madrid

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El Real Madrid ha activado el botón de reset tras perder la final de la Supercopa de España (3-2). Y no lo ha hecho a medias. La destitución de Xabi Alonso ha sido el primer paso de una revolución interna que afecta al banquillo, al vestuario... y al corazón físico de la plantilla. El elegido para liderar esta nueva etapa es Álvaro Arbeloa, una apuesta tan identitaria como arriesgada.
Florentino Pérez buscaba un cambio de dinámica y ha optado por uno radical: promoción interna, discurso nuevo y una limpieza total del anterior staff.
La derrota ante el Barça ha sido la gota que colmó el vaso. Pese a que Xabi Alonso había contado con respaldo en fases de la temporada, en los despachos se consideraba que el equipo no evolucionaba, que no transmitía seguridad y que, sobre todo, no estaba físicamente preparado para competir al máximo nivel en los grandes escenarios.
Por eso, no solo se ha prescindido del entrenador, sino de todo su cuerpo técnico, incluido su preparador físico, una figura que había generado tensiones internas durante meses. Desde el club se entiende que la preparación física ha sido uno de los grandes déficits del Madrid esta temporada.
Y ahí entra el primer gran movimiento del 'nuevo' Real Madrid.
El primer fichaje de la era Arbeloa no es un jugador. Es Antonio Pintus.
A sus 63 años, el preparador físico italiano vuelve al primer equipo como hombre de plena confianza de Florentino Pérez. Antonio Pintus fue uno de los pilares invisibles del Madrid de Zidane. El responsable de aquel equipo que dominaba Europa en las segundas partes y en las prórrogas, y que ganó tres Champions League consecutivas.
Xabi Alonso no quería trabajar con él. Arbeloa, en cambio, ha aceptado la condición sin dudarlo.
Antonio Pintus vuelve al Real Madrid | Real Madrid
Florentino ha sido claro: el nuevo proyecto necesita volver a ser temible físicamente, recuperar la intensidad, el ritmo alto y la resistencia que caracterizaban al Real Madrid campeón. Y Antonio Pintus es la pieza clave para ello.
Arbeloa dio el OK de inmediato.
El ascenso de Álvaro Arbeloa no es casualidad. Representa la idea de club que Florentino quiere reforzar: identidad, disciplina, conocimiento interno y conexión con La Fábrica.
Arbeloa conoce Valdebebas como pocos. Ha pasado por casi todas las categorías, ha trabajado con generaciones enteras de futbolistas y ha demostrado personalidad, liderazgo y un discurso exigente. Es respetado por los jóvenes y por los veteranos. Y, sobre todo, es un hombre de club.
Su reto ahora es enorme: pasar del fútbol formativo al máximo nivel mundial.
La nueva etapa nace con una hoja de ruta clara:
No hay excusas ni periodos de adaptación largos. El Real Madrid no funciona así.
Florentino ha movido ficha. Ha cambiado entrenador, ha cambiado staff y ha recuperado a su preparador fetiche. Ha puesto el volante en manos de Arbeloa y el motor en manos de Antonio Pintus.
Sobre el papel, la apuesta tiene sentido. En el discurso, encaja. En la estrategia, es coherente.
Ahora solo falta lo más difícil: que funcione en el césped.
Porque en el Real Madrid las ideas no valen nada si no vienen acompañadas de resultados. Y Arbeloa lo sabe mejor que nadie.









































