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·6 de septiembre de 2026
Arbeloa se mete en un lío en el Fulham: tres derrotas y se queda sin margen

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Arbeloa ya no necesita que le den tiempo. Necesita empezar a dar resultados.
Y el Fulham volvió a perder este sábado. Esta vez ante el Crystal Palace, por 2-3, después de haber conseguido ponerse dos veces por delante en el marcador. Josh King y César Palacios adelantaron al equipo londinense, pero el conjunto visitante remontó con dos goles de Tyrick Mitchell y otro de Ben Chilwell.
El Crystal Palace suma la primera victoria de Pierre Sage como técnico y agrava la crisis del Fulham, que ya se encuentra en zona de descenso. Palacios destacó con su primer gol en la liga y Gonzalo García mostró compromiso y esfuerzo en ambas áreas, aunque su despeje desafortunado propició uno de los goles rivales. Los aficionados del Craven Cottage expresaron su frustración con abucheos, reflejando la creciente presión sobre Arbeloa y su joven plantilla, que pese a su talento, aún no logra resultados positivos.

Arbeloa necesita los goles que no llegan de Gonzalo García para salvar al Fulham | Foto: Getty Images, Madrid-Barcelona
La situación se torna crítica para el técnico español, que aún tiene tiempo para revertir el rumbo, aunque los 0 puntos y 7 goles en contra complican sus aspiraciones en la liga. La derrota tiene un componente especialmente cruel. El Fulham no fue simplemente inferior. Tuvo el partido ganado dos veces y lo perdió las dos.
Y eso empieza a ser un problema para Arbeloa.
El comienzo de la Premier no podía haber sido peor. El Fulham perdió 2-3 contra el Chelsea en la primera jornada. Después cayó 1-0 ante el Sunderland. Y ahora ha perdido 2-3 contra el Crystal Palace. Cero puntos de nueve. Siete goles encajados.
Y un equipo que todavía no sabe lo que significa sumar en la competición.
La situación coloca al Fulham en la zona de descenso y convierte a Arbeloa en uno de los entrenadores que más presión soportan en este arranque. en Londres ya se habla directamente de “crisis” y se señala la frustración creciente en Craven Cottage después de la nueva derrota.
Pero todavía hay algo más. Arbeloa sí tiene en sus manos el proyecto que pidió. Aquí está la diferencia respecto a otros entrenadores que comienzan una temporada con problemas. Arbeloa no aterrizó en Londres para trabajar con una plantilla que no conocía y se rodeó de canteranos del Real Madrid. El Fulham apostó por él.
El club le ofreció un contrato de tres años, hasta 2029, y durante el mercado incorporó futbolistas con los que el entrenador tenía una relación previa. Gonzalo García llegó procedente del Real Madrid.,César Palacios también se incorporó al proyecto.,Y el último en llegar fue Manuel Ángel, otro futbolista que conocía perfectamente a Arbeloa de su etapa en la cantera madridista. El Fulham confirmó oficialmente su fichaje el 1 de septiembre.
No son movimientos casuales. El Fulham está construyendo parte de su nuevo proyecto alrededor de la idea de Arbeloa. Y eso cambia la lectura de la crisis.
Porque cuando un entrenador participa en la construcción de la plantilla, también aumenta su responsabilidad sobre lo que sucede con ella.
Arbeloa todavía está muy lejos de estar condenado. El problema no es únicamente el cero de nueve. Es cómo está perdiendo.
Contra el Palace, el Fulham marcó dos veces y consiguió ponerse por delante en ambas ocasiones. No supo proteger ninguna de las dos ventajas.
Contra el Sunderland perdió por un solo gol. Contra el Chelsea compitió, pero volvió a quedarse sin premio.
El resultado es el mismo: tres partidos, cero puntos. Y la Premier no concede demasiadas oportunidades para corregir.

Arbeloa no está teniendo suerte como entrenador en la Premier
La presión puede aumentar muy rápido.
Después del Palace, el Fulham tiene que visitar al Liverpool en la siguiente jornada. Más adelante aparecen también el Manchester United y otros rivales que obligarán al equipo de Arbeloa a demostrar que puede competir por encima de la zona de descenso. Por eso las próximas semanas pueden resultar decisivas.
No porque el Fulham vaya a despedir necesariamente a Arbeloa si pierde el próximo partido. Sino porque una mala dinámica empieza a cambiar la conversación.
Primero se habla de adaptación. Después de mala suerte. Luego de falta de contundencia. Y finalmente de entrenador.
Arbeloa está entrando precisamente en esa segunda fase. El problema no es que haya perdido tres partidos. El problema es que ya empieza a necesitar una explicación diferente para cada derrota.
Eso es lo peligroso. Un recién llegado puede pedir tiempo. Un entrenador con una plantilla heredada puede pedir fichajes.
Arbeloa tiene menos argumentos para hacerlo. El Fulham ha apostado por él, ha reforzado el equipo y ha incorporado jugadores que encajan en el proyecto que quería construir. Ahora le toca responder.
Porque el fútbol inglés tiene una regla no escrita especialmente cruel: el crédito de los entrenadores dura exactamente hasta que deja de durar. Y Arbeloa está empezando a gastar el suyo.
Si el Fulham sigue perdiendo, el debate dejará de ser si Arbeloa necesita tiempo. La pregunta será otra. ¿Cuánto tiempo está dispuesto el Fulham a darle?







































