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La Galerna

·14 de enero de 2026

Arbeloa y el jardín de las delicias

Imagen del artículo:Arbeloa y el jardín de las delicias

Buenos días, amigos. El Madrid es como la vida: nunca para. Ocurra lo que ocurra. Ya tenemos trabajando al nuevo entrenador, Arbeloa, y pudimos asistir a una presentación y rueda de prensa que, siendo honestos, nos puso cachondos.

Álvaro tomó la alternativa como primer espada ante los medios domando a los periodistas, dejando las cosas claras. Se los conoce a todos, se dirige a ellos por su nombre de pila y se interesa por ellos. Con excepciones, claro, porque si la pregunta proviene de algún impresentable manipulavídeos omite su nombre. Detalle importante.


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Defendió tanto a sus jugadores: «Tengo una gran plantilla, con gente que ha ganado seis Copas de Europa, y parece que eso se olvida muy pronto», como a su equipo: «Pintus tiene cinco Champions a sus espaldas y es un preparador físico excepcional». La prensa fue a por lana y salió esquilada. Un entrenador, de puertas afuera, ha de dar imagen de grupo compacto. Las correcciones y las mejoras, en privado.

«Tengo la inmensa suerte de contar con Vini, uno de los mejores del mundo». Y tú, uno di noi, Álvaro.

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Vinicius bailará o no. El equipo ganará o perderá. Pero hay una sentencia —pronunciada en esta entrevista en La Galerna— que explica mejor que ninguna otra por qué Arbeloa está donde está: Me hace gracia cuando oigo a exfutbolistas quejarse: “Con todo lo que hemos hecho por el Madrid y ahora tal”. Perdona. Es el Madrid el que ha hecho mucho por ti. Por mucho que tú hayas hecho por el club, es siempre superior lo que el club ha hecho por ti. Entenderlo no garantiza el éxito, por supuesto. Ignorarlo, en cambio, casi siempre asegura el fracaso.

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Álvaro lleva años, desde que triunfó en el Real Madrid, siendo el objetivo de las críticas del sector de la sociedad más resentido y frustrado, ese que se siente poco identificado con el trabajo y se alinea más con la honestidad y el comportamiento adulto de, por ejemplo, Piqué (aka Geri).

Arbeloa siempre ha respetado su integridad moral. En aquella selección de los títulos mantuvo la dignidad y prefirió no plegarse para alargar su estancia en ella un cuarto de hora más.

Nunca ha callado ante las injusticias y ha defendido en todas las ocasiones primero al Real Madrid: en el campo, en rueda de prensa e incluso en las barbacoas que no comparte con directores de medios.

Este comportamiento le ha granjeado el odio preventivo de todos aquellos a los que les parece —por interés— que el fútbol español es poco menos un pastel de ambrosía y no una ciénaga infectada e infestada de parásitos y carroñeros.

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Mundo Deportivo ya tenía la portada antes de la rueda de prensa, por tal motivo titula «El nuevo Mou» cuando Arbeloa dijo: «Si quisiera ser Mou, fracasaría estrepitosamente».

Nada desquicia tanto al antimadridismo como la idea de que el Madrid vaya a convertirse, otra vez, en el Madrid.

No queremos decir que lo haya dejado de ser, pero ya sabéis de sobra por dónde van los tiros. O las lanzas.

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Mundo deportivo resalta la vuelta de Cancelo como principal noticia. A este paso, el Madrid podría plantearse repescar a Cicinho.

Tras este paréntesis para hablar de la prensa culé, continuamos con lo que nos interesa.

A la capacidad ofensiva de Arbeloa —no nos referimos a nada táctico, que también podría ser— contra los enemigos del Madrid hay que sumar una virtud muy útil con la que no todos han sido adornados: Álvaro es una diana que atrae hacia sí gran parte de las balas lanzadas contra el equipo. Sirve, por tanto, de escudo para la plantilla, al modo de técnicos como Mourinho o Luis Aragonés, por no mentar solo a entrenadores blancos.

Es una cuestión casi matemática. Si hay un número de antimadridistas que en cada momento constante y cada uno cuenta con una caja de munición, al aumentar los objetivos sobre los cuales dispara y emerger uno grande que no se esconde y pone el pecho, por fuerza les llegan menos balas a los futbolistas.

Esta capacidad auguramos que le vendrá de perlas a dianas recurrentes de antis y propios, como Vini y Bellingham, pero se beneficiarán todos.

Esta noche, debut contra el Albacete en Copa. Su experiencia con la cantera le será de mucha utilidad. Al equipo también.

La mejor frase que nos regaló Arbeloa fue: «En el Real Madrid, que lleva 123 años de historia, es difícil que le reconozcan alguna vez que ha jugado bien. Aquí ha habido entrenadores que han ganado tres Champions y era porque cuando terminaban de entrenar se iban a su casa a regar el jardín».

Si los antis quieren echar mierda, a buen seguro que Arbeloa la convertirá en abono para su jardín y, tal vez, les dé en las narices con la dichosa flor.

Pasad un buen día.

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