Un 10 Puro
·15 de septiembre de 2026
Arda Güler y Carlos Espí piden a gritos la titularidad en el thriller mourinhista en Elche

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·15 de septiembre de 2026

Hay días que dan pocas ganas de escribir sobre fútbol, pero es lo que toca. Aunque no nos pongamos la camiseta, en este rinconcito somos caballas. Pero no pienso perder un segundo más en hablar de eso, que luego algunos lloriquean porque les pitan. El Real Madrid ganó en Elche (2-3) tras un tramo bueno impulsado por un Arda Güler que le pone cerebro y calidad al juego blanco, pero desapareció en cuanto fue sustituido. Tuvo que emerger San Carlos Espí, como en Cornellá, para sellar en la Sergio Ramos Zone el triunfo madridista en el thiller del Martínez Valero. ¡Qué agonía!
El Madrid sigue pareciendo un equipo diésel de los 80, que encuanto enfila una cuesta comienza a echar humo por todas partes por mucho que Mourinho venda en rueda de prensa las bondades de una presión adelantada donde dos jugadores, dos descamisaos, aprietan un par de veces por el qué dirán y luego vuelven a las andadas de las dos últimas temporadas. Mbappé tiene excusa: sigue siendo único en el mundo fabricándose él solo ocasiones de gol, más allá de que la puntería sea mejor o peor según la racha que toque: en la segunda parte ni compareció. Gol válido y gol anulado en el Martínez Valero. Lo de Vinicius, sin embargo, comienza a clamar al cielo.
Son ya demasiados meses, casi dos años, en el que su nivel se ha desplomado. Este curso se presentó tras las vacaciones con un evidente sobrepeso pero también con la sobreprotección del club y del entrenador. Por mucho que le protejan, a un jugador que cobra 30 millones de euros por temporada hay que pedirle algo más. Ahora luce como una potranca que merece banquillazo. Mourinho ya no le cambió en el ochentaymuchos, lo hizo antes del setenta.
Al menos el Real Madrid se llevó la buena noticia del regreso a la titularidad de Tchouameni. El francés es lo que es, y entre las cosas que es en su DNI pone "profesión: medio centro". Así que el equipo es un poco más compacto en defensa y algo más ordenado en ataque. No es poco. También Yan Diomandé dejó algún chispazo interesante, y además un esfuerzo encomiable en defensa, aunque le sigue pesando la timidez y encara, quizás, demasiado poco para lo que la gente espera.
Mourinho tiene mucho que mejorar. Como ante el Betis, como ante el Espanyol, ante el Elche perdió el balón y el Madrid es un azucarilo.. Su gestión del banquillo la dejamos en regulinchis, por ser amables. Abel Osorio, el delantero del Elche, hubo momentos en que se movió como Pedro por su casa, a ratos pareció un demonio, y el Madrid se vio incapaz de frenar la catarata de centros laterales de los ilicitanos ante los que Konaté y Huijsen parecieron de algodón de azúcar.
El gol de Fer Niño que igualó la ventaja de dos goles de los blancos y aquello era un atragantón. El Madrid había desaparecido en el segundo tiempo y Mourinho tuvo que encomendarse a Carlos Espí, el nueve que este equipo reclama a gritos. El chaval no falló: como ante el Espanyol, casi como ante el Betis (anulado por un fuera de juego previo por el pellejo de un salchichón). Avisó en un primer remate y el segundo fue a la cazuela. Carlos Espí tiene don. Sus compañeros parecieron de algodón.







































